Nacional

Increíble mal ataca otra vez a mískitos

* Médicos no hallan ni cómo definirlo, y hasta el momento sólo curanderos locales saben curarlo

Fermín López

Waspam, Río Coco
Después de tres años de tranquilidad, la enfermedad de grisi signis o crisis colectiva volvió a reaparecer en la comunidad de Krin Krin Río Arriba, municipio de Waspam, a dos horas y media de viaje en panga con motor fuera de borda con capacidad de 75 caballos de fuerza. Así lo dio a conocer el doctor Saúl Miranda, Director del Centro de Salud del municipio.
Según el doctor Miranda, el brote inició hace poco más de dos semanas, cuando apareció el primer caso. Hace tres días fue informado de 12 casos presentados, lo que va en aumento cada día y se ha vuelto una preocupación del Ministerio de Salud en el municipio y la región.
El galeno, muy preocupado, señaló que ésta es una situación que se les va de las manos a los médicos y al Ministerio de Salud, y es por eso que para dar una respuesta al problema se ha buscado a un médico tradicional o sukia, quien es la persona que puede ayudar a sofocar la crisis y en la que confían los pobladores locales.
Cuando una persona es afectada por grisi signis, llega a tener una gran fuerza, y para poder controlarla y cuidarla se requiere de unos diez hombres, de lo contrario, los afectados podrían correr hacia la montaña, y en algunos casos caen, se fracturan y se lesionan, por lo que eso es lo único que pueden hacer los médicos, curarles las heridas, indicó el director del Centro de Salud “Oswaldo Padilla”, del municipio de Waspam.
La última vez que se dio un brote en la comunidad de Krin Krin fue hace tres años, y para ese entonces las personas afectadas fueron más de 57.
Para poder dar una respuesta al problema, el Ministerio de Salud envió a varias brigadas de médicos que salieron casi corriendo, y fue hasta que el ministro de Salud de ese entonces, doctor José Antonio Alvarado, autorizó que se contratara a la señora Porcela Sandino, una médico tradicional, se logró sofocar la crisis.
Investigaciones realizadas por parte de diferentes universidades y organismos que tienen que ver con salud pública, han adelantado diferentes hipótesis, y en una de ellas se menciona que el grisi signis está vinculado al hambre, a la brujería o algunos aspectos culturales de la gente pobre.