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Nuevo icono contra la guerra en Irak

* Empieza el juicio en corte marcial, con la sede protegida por un cerco policial * Se conocen más detalles sobre el primer oficial del Ejército de EU que se negó a marchar al país ocupado

FORT LEWIS /AFP
Una corte marcial estadounidense comenzó el lunes a examinar el caso del lugarteniente Ehren Watada, el primer oficial activo en negarse a viajar a Irak, y que se ha erigido como el símbolo de organizaciones pacifistas que han lanzado llamados en su apoyo.
Watada se declaró no culpable el lunes en la apertura del proceso ante el tribunal en la base militar de Fort Lewis, a 70 km al sur de Seattle, en el estado de Washington (noroeste), constató una corresponsal de la AFP.
En la base, resguardada por un importante cerco policial, unas 20 personas se reunieron para demostrar su apoyo al militar. Otra veintena de manifestaciones en su apoyo se llevaron a cabo desde Nueva York hasta Los Ángeles, entre ellas una al frente de la Casa Blanca en Washington.
Ehren Watada, de 28 años, quien se sumó a las filas del Ejército en 2003, se negó en junio de 2006 a partir con su unidad a Irak, argumentando públicamente objeción de conciencia.
Ahora el militar confronta un proceso militar por su negativa a viajar en misión al país en guerra y por sus declaraciones, calificadas de "comportamiento impropio para un oficial".
"Al leer la cantidad de mentiras que la Administración Bush ha utilizado para detonar y llevar a cabo esta guerra, yo quedé conmocionado (...). Si el Presidente (Bush) puede traicionar mi confianza, es ahora mi momento para revisar lo que él me está pidiendo hacer", declaró el lugarteniente de acuerdo con el acta de acusación.
Ehren Watada, quien podría ser condenado hasta a cuatro años de cárcel, es el primer oficial del Ejército estadounidense en desobedecer públicamente una orden de trasladarse a Irak.

Otros han sido condenados
Según Amnistía Internacional, tres soldados estadounidenses sin grado ya han sido condenados a penas de 12 y 15 meses de prisión, por haberse negado a participar de la guerra en ese país de Medio Oriente.
Mientras que el Ejército insiste en que un soldado tiene que respetar la línea de mando y no puede escoger su guerra, Watada estima que la Constitución lo autoriza a negarse a una orden ilegal.
No obstante, el juez encargado del caso anunció que la legalidad de la guerra en Irak no se evocaría en el proceso, estimando que este tema no está en discusión judicial. Por lo tanto los debates se centrarán únicamente sobre los hechos que implican al oficial y sobre su eventual condena.
Para respaldar al soldado en juicio, grupos contra la guerra organizaron audiencias para escuchar "testimonios" de testigos que explican por qué consideran que la guerra es ilegal.

Apoyo de celebridades
El caso de Watada también goza del apoyo de celebridades, según el sitio web creado por quienes lo apoyan.
"Admiro su posición valiente y moral. En la tradición cristiana, la ética insiste en la absoluta primacía de que uno obedezca su propia consciencia. Es un imperativo categórico", escribió el Premio Nobel de la Paz sudafricano Desmond Tutu.
La actriz y activista Susan Sarandon dijo: "Si la definición de un patriota es alguien que ama y defiende a su país, entonces Ehren Watada es verdaderamente un patriota por negarse a servir en una guerra que está dañando a la gente de Irak y amenaza cada vez más con dañar a los estadounidenses".
En una entrevista en la radio pública nacional en enero, Watada dijo sentir que no tenía otra opción más que negarse a ir a Irak.
"Cuando vi que no había otras alternativas, creí que necesitaba sacar este tema a la luz y dejar que la gente sepa por qué los soldados están muriendo en Irak".

Convertido en icono
Watada, que se ha convertido en un nuevo icono de la oposición a la guerra en ese país, cada vez más impopular en Estados Unidos, nació en Hawaii de padres japoneses. Criado en Honolulu, terminó en 2003 estudios de Finanzas con notas brillantes, y de inmediato se enroló como oficial del Ejército.
Enviado primero a integrar el contingente estadounidense estacionado en Corea del Sur, el joven es apreciado por sus superiores, que le atribuyen, según su comité de apoyo, calificativos tales como "ejemplar", "potencial ilimitado", "gusta los desafíos y va al frente en combate".
En 2005, fue enviado a la base militar de Fort Lewis, al norte de Seattle (noroeste). Al enterarse de que su unidad sería desplegada en Irak, decidió informarse sobre el conflicto y resolvió negarse a combatir, con el argumento de que la guerra es ilegal porque el presidente George W. Bush mintió sobre los motivos.
En un mensaje enviado en enero de 2006 a su jerarquía, explicó que se negaría a ir, pidiendo poder dimitir más bien del Ejército. Su demanda fue rechazada en mayo, y su unidad recibió la orden de partir en junio. El teniente Watada escogió quedarse, y hacer pública su situación.
"No es una guerra de autodefensa, sino una guerra escogida, para el provecho y la dominación imperialista", critica en un discurso publicado en el sitio de Internet de su comité de apoyo, que reúne numerosas asociaciones y personalidades como el Premio Nobel de la paz sudafricano Desmond Tutu o la actriz Susan Sarandon.
Tras aparecer en múltiples actividades públicas, el militar, elegante y elocuente, se convirtió con rapidez en una estrella entre los activistas por la paz.
"Yo no soy un héroe", respondió en un discurso citado por el acta de acusación, "soy un dirigente de hombres que dijo basta (...) Nunca más dejaremos reinar a los que amenazan nuestro modo de vida --los que sean unos terroristas o dirigentes elegidos--".
Su discurso cae muy mal en el Ejército y entre las familias de los soldados que murieron en Irak, pero no en su familia. "Lo que vemos hoy es el milagro de la conciencia, estoy tan orgullosa de él", declaró su madre, Carolyn Ho, consejera de orientación en un liceo de Honolulu.