Nacional

Religión fuera de debate sobre aborto terapéutico

* Michele Najlis asegura que sólo así se puede tener garantía de una legislación civil depurada de doctrinas religiosas

La poeta y escritora Michele Najlis, quien también está a cargo del Departamento de Teología del Centro Ecuménico “Antonio Valdivieso”, señaló que las congregaciones o grupos religiosos no deben participar en los debates organizados desde la sociedad civil, para discutir el polémico tema del aborto terapéutico.
Najlis insistió en que si se pretende organizar foros o debates sobre el tema, dirigidos a incidir en las decisiones del Gobierno o los diputados de la Asamblea Nacional, la opinión de líderes religiosos debe quedar excluida, porque se debe legislar estrictamente en base a criterios civiles.
Por el contrario, señaló que quienes sí deben participar son los especialistas en aborto terapéutico, como representantes del Colegio de Médicos y Cirujanos de Nicaragua, miembros de la Sociedad Nicaragüense de Ginecología y Obstetricia, psicólogos y trabajadores sociales, entre otros.
“Creo que el debate religioso no debería entrar allí. Éste debería hacerse en otro espacio”, manifestó la intelectual. Para Najlis, si instituciones como la Iglesia Católica y las iglesias protestantes desean generar opinión entre sus fieles, sugirió que lo hagan a lo interno de sus congregaciones. “Tiene que ser totalmente independiente”, aseveró la teóloga.
Pero Najlis, quien aseguró que la penalización de aborto terapéutico ha generado un efecto de “terror” entre la comunidad médica y de “impotencia” entre las mujeres, descartó que un foro o debate tenga efecto sobre “los tomadores de decisiones”, por sus intereses políticos.

Políticos no asumen su responsabilidad
Najlis, junto a miembros de organismos defensores de los Derechos Humanos, y de las mujeres, ha mantenido su oposición a la penalización del aborto terapéutico, aprobada por los diputados de la Asamblea Nacional, en octubre pasado.
Según ella, los parlamentarios no han asumido la responsabilidad por sus acciones desmedidas, al derogar el artículo 165 del Código Penal, que reconocía la legalidad del aborto terapéutico. Tampoco lo ha hecho el gobierno sandinista con el presidente Daniel Ortega a la cabeza, y a quien acusa de dejar en indefensión a miles de mujeres por intereses políticos.
“La responsabilidad que recae sobre ellos es total. Incluso, aún para los partidos que no ganaron, el haber dado su voto en la Asamblea para que se penalizara el aborto terapéutico, los hace responsables de las muertes maternas que se van a derivar de allí”, dijo la teóloga.
Pero también Najlis criticó la actitud de los líderes religiosos, y en particular de los jerarcas católicos, por imponer el “patriarcado” sobre sus seguidores.

“Para la Iglesia, ¿qué somos?”, critica
“Ponete en el pellejo de una madre que tiene una hija con un embarazo de alto riesgo, una niña con discapacidad mental, que fue violada, y que le dicen que tiene que dar a luz. ¿Qué puede pensar y cómo se puede sentir dentro de esa Iglesia? Es una Iglesia que exige sacrificios humanos. Una Iglesia para la cual las mujeres no somos seres humanos, pero un embrión sí. Pero la mujer que tiene ese embrión adentro, no es humana, quién sabe que será”, ilustró Najlis.
Por otro lado, señaló que la propuesta que hizo el gobierno sandinista al cardenal Miguel Obando y Bravo para presidir el Consejo Nacional de Reconciliación y Paz, es otra evidencia del “pacto” que tiene con el presidente Daniel Ortega, por intereses políticos.

Asesor del Cenidh: palabras de Marc Litvine son apoyo desde afuera
Por su parte, Gonzalo Carrión, asesor legal del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), dijo estar de acuerdo con las duras críticas que hiciera Marc Litvine, Oficial para Nicaragua en la Unidad de México y Centroamérica del Directorio General para Relaciones Exteriores de la Unión Europea, hacia la penalización del aborto terapéutico.
Litvine calificó como “imperdonable” y “preocupante” la penalización del aborto terapéutico en Nicaragua, sin haberse analizado el tema lo suficiente, y dentro de una encendida campaña electoral.
Para Carrión, Litvine dejó entrever la doble moral que mantiene el presidente Ortega sobre el polémico tema. “Le hace ver a Daniel Ortega, quien aduce un gobierno progresista (que) contradictoriamente está atentando hacia los Derechos Humanos fundamentales de las mujeres. Retrocede en el tiempo una protección legal que tiene más de un siglo en nuestra legislación”, dijo.
Carrión valoró las declaraciones de Litvine brindadas a EL NUEVO DIARIO, como un respaldo a la lucha desde el resto del mundo.
“De los 200 países que conforman las Naciones Unidas, menos de cinco penalizan el aborto terapéutico, incluyendo ahora nuestro país. Esta es una intervención, no un injerencismo, por tanto es una preocupación por los Derechos Humanos, los cuales no conocen frontera”, concluyó Carrión.