Nacional

Multa a “chatarrero” por delito ambiental


Lizbeth García

El juez suplente Sexto Local Penal de Managua, Felipe Jaime Sandoval, condenó ayer al “chatarrero” guatemalteco Jorge Alberto Rueda García al pago de una multa de 500 dólares por haber cometido delito ambiental, al acopiar desechos no biodegradables en un sitio no autorizado, dinero que irá a parar al Fondo Nacional del Medio Ambiente.
“Instaló un negocio sin atender las condiciones y requerimientos y sin llenar los requisitos establecidos por la legislación nicaragüense”, dijo el juez en su sentencia, que dada la cuantía de la multa, bien podría ser considerada como un fallo de orden moral no sólo para el empresario guatemalteco, sino también para todos aquellos que se dedican a la compra y venta de chatarra sin llenar los requisitos de ley.
La Fiscalía esperaba que el juez le impusiera al empresario una multa de cinco mil dólares, dado que según ellos, actuó como persona natural y como persona jurídica al cometer el delito mediante la empresa Bless Metal, pero la autoridad judicial dijo que Rueda es el único responsable y autor directo del delito por el que fue enjuiciado la semana pasada.

Agravantes
En la sentencia el juez determinó que la conducta de Rueda García se agravó porque actuó intencionalmente, al ubicar la empresa acopiadora de desechos junto a la escuela “Arcoiris”, en Monseñor Lezcano, sitio donde las autoridades ocuparon dos cilindros que pudieron haber explotado porque estaban acumulando gases volátiles.
Como atenuante a favor del procesado, el juez tomó en cuenta la conducta antes buena del acusado, que actuó al margen de la ley por desconocimiento de los requisitos que necesitaba llenar para tener una empresa acopiadora de chatarra en Managua, según quedó comprobado durante el juicio oral y público.
El empresario declarado culpable adelantó la semana pasada que apelaría del fallo, porque él quiere hacer negocios en Nicaragua, país al que aseguró vino para invertir 1.2 millones de dólares cada mes.
En la sentencia, el juez advirtió a las partes que ya empezó a correr el tiempo para apelar de la misma.