Nacional

Primera mujer Superintendente de Iglesia Morava

* Un verdadero acontecimiento desde que hace 158 años llegaron los primeros moravos a Bluefields * Cora Luisa Antonio es dueña de un impresionante currículo y una vasta experiencia * Gran debate para elegirla, y el machismo aflorando entre los 304 delegados

PUERTO CABEZAS -Cora Luisa Antonio Matamoros hace una semana se convirtió en la primera mujer en ocupar el cargo de Superintendente de la Iglesia Morava en Nicaragua, y es la única con tal cargo en Centroamérica.
Se identifica como una mujer mískita que se casó con su primer marido a los 19 años, quedó viuda a los 26 para luego volverse a casar con el Rev. Harold Smart Reyes. Actualmente tiene cinco hijos, tres varones y dos mujeres. Nacida del matrimonio compuesto por Conrado Antonio, de oficio zapatero, y Modesta Matamoros, ama de casa.
Nació el 4 de marzo de 1962 en la comunidad indígena de Krukira, ubicada en el litoral norte del municipio de Bilwi. Desde muy joven estuvo interesada en servir a la comunidad, y fue parte de la juventud de Misurasata a inicios de 1978, cuyo nombre era Judems; de la misma manera trabajó como líder de la Asociación de Jóvenes “Esfuerzo Cristiano”, de la Iglesia Morava, Ajecim.

Estudios y gran experiencia
Más tarde, en 1993, estudió Teología en el Seminario Bautista, después en la Universidad Bíblica Latinoamericana de Costa Rica, de donde egresó con la licenciatura en Teología. Seguidamente se desempeñó de manera activa en la Iglesia de Pavas, Costa Rica, ayudando en la organización de las mujeres, y trabajó en la Iglesia Morava en Managua junto al reverendo Norman Bent, apoyando en el pastorado de las mujeres y congregaciones.
En 1992, Cora es nombrada secretaria de la Junta Provincial de la Iglesia Morava en Nicaragua; funcionó como capellán del Colegio Moravo de Puerto Cabezas, y ahí su experiencia, según nos cuenta, fue muy rica, por el hecho de poder trabajar con jóvenes y padres de familia.
En 2001, Cora Antonio Matamoros es ordenada como diácono o reverenda, y fue la cuarta mujer en la historia morava en Nicaragua en ser consagrada a ese nivel, pero eso no quedó allí, sino que apenas iniciaba la lucha de las mujeres por mejores y mayores espacios, donde realmente se están tomando las decisiones.

Electa tras gran debate
La elección de la Junta Directiva y la Superintendencia se realizó durante el décimo cuarto Sínodo o Asamblea General de la Iglesia Morava, celebrado del 23 al 28 de enero --con la participación de cinco personas que se postulaban al cargo de superintendente, cuatro varones y una mujer--, y aunque llevó casi dos días de discusión y análisis, al final fue electa el sábado en horas de la tarde en el local del Tabernáculo de las Asambleas de Dios, en el kilómetro diez y medio de la carretera vieja a León.
Posteriormente, con un culto de clausura a la una y treinta de la madrugada del domingo, por fin fue juramentada la primera mujer en Centroamérica en tomar las riendas de la Iglesia Morava en su país.

¿Por qué no fue fácil la elección?
No fue fácil porque hubo muchas críticas. Entre 304 delegados con voz y voto, algunos decían que cómo era posible que una mujer ocupara ese cargo cuando me veían considerablemente joven. Además, que todavía recibe su ciclo menstrual y que no era muy bueno, en cambio había otras personas que demandaban un cambio, algo nuevo, y para eso fui electa.

¿Considera que la Iglesia debe evolucionar?
Claro que sí, la Biblia debe comenzar a ser leída desde una nueva mirada, donde es posible visualizar y entender la voluntad de Dios, demostrando el papel importante de la mujer en la Iglesia. Hay muchas personas que dicen que respetan la idea de que las mujeres escalemos y ocupemos estos espacios que tradicionalmente han sido tomados por hombres, pero en realidad sus corazones están lejos de aceptar esta realidad y en eso debemos trabajar.

¿Qué espera del nuevo gobierno?
Que no se olvide de la Iglesia, especialmente de la Costa Caribe, la cual ha sido abandonada. Los diferentes gobiernos no han incluido a la Costa ni a las iglesias en los planes de gobierno.
Con Daniel, las diferentes iglesias --no sólo la Morava sino que todas-- firmamos siete puntos cuando estaba en la campaña, y esperamos que los cumpla ahora que asumió la Presidencia. Además, esperamos que nuestros diputados nacionales y regionales tengan la disposición de apoyar el desarrollo para la Costa.

¿Cuáles son esos puntos?
Entre los puntos más importantes tenemos la reconstrucción de iglesias y casas de pastores que fueron destruidas durante la guerra de los ochenta; que los pastores jubilados tengan derecho a una pensión de parte del Estado. También se ha planteado la necesidad de un banco dirigido a las iglesias y pastores para el desarrollo de proyectos autosostenibles, y becas para los hijos de pastores, entre otras demandas.

¿Algunos de sus retos?
Retos... yo te diría uno, el más importante: hacer un buen trabajo, demostrar que las mujeres también estamos llamadas a dirigir la Iglesia de Dios en la Tierra, dejar preparada la trocha para que otras mujeres continúen con lo que yo voy a comenzar.

La Iglesia Morava se estableció en Nicaragua --específicamente en la ciudad de Bluefields-- en 1849, con la llegada de los primeros misioneros alemanes. Desde su fundación en nuestro país la Superintendencia de la Iglesia Morava estuvo bajo la conducción de alemanes y norteamericanos.
En 1974 la Iglesia Morava en Nicaragua logra autonomía para nombrar a su primer superintendente, el reverendo Joe Kelly. Hoy, después de 158 años de su llegada a nuestro país y de 33 años de autonomía, se elige a la primera mujer que dirigirá el destino de la Iglesia Morava en Nicaragua, y tenía que ser una mujer indígena mískita, nacida de una familia muy humilde.