Nacional

Ser pequeño empresario no es “empleo informal”


Edwin Sánchez

Los cinco años de juventud que cumple este domingo Emprendedores se le pasan a Arnulfo Urrutia de cuerpo entero con todo y su radical rasurado al rape: los celebra con el entusiasmo de la primera página que le salió con las dificultades del novato y la pasión de ejecutar algo tan distinto al ritmo alquilado de un empleado más.
En END se le ve los sábados, un día antes de que se publique su leída sección. Espera con paciencia la hoja de prueba como una primeriza en el “Bertha Calderón”. Se ve que no se aburre, que parece estar curado para siempre de la rutina; luego se lleva su copia, y tanto regocijo le sobra por el camino que pareciera ir directo a colgarla a la sala de su casa.
Hay proyectos que duran poco, llegan, desaparecen y ahora resulta que el tuyo permanece cinco años después. ¿Por qué esto salió distinto?
Lo interesante de esto es que no me imaginé una página que tuviese tanto impacto como el que ha tenido. Es la página que ha cambiado la vida de muchas personas y ha mejorado la de muchas otras.
Siempre creí que el proyecto era válido, porque Nicaragua vive de los micro y pequeños empresarios que tienen como denominador común el emprendedurismo, que un día emprendieron la aventura empresarial. Así, creí que iba a haber material suficiente de lo que se ha hecho para nuestras páginas y para otros medios de comunicación que han retomado la idea de proyectar a nuestros héroes de la economía.
Sacar del anonimato a estos héroes, apuntarlos con los reflectores. ¿Qué sentís como profesional y trabajar en un medio de comunicación para que todos puedan verlos?
Quiero corregirte, ya no sólo es la página de EL NUEVO DIARIO que proyecta a estos héroes. Los reflectores se han multiplicado, hay programas de radios, TV y por otros medios que hacen una labor parecida. Han multiplicado ese esfuerzo, en ese sentido mi persona y END estamos satisfechos de haber sembrado en tierra fértil.
Pioneros
¿Me estás diciendo que END y vos son los pioneros?
Exactamente, el 4 de febrero hace cinco años, por primera vez en el país, el periodismo especializa una sección de un matutino para proyectar a los héroes de la economía.
¿Cómo fueron los primeros pasos de este bebé?
En mi primer trabajo me tomé, sin temor a equivocarme, por lo menos 24 horas trabajándolo. No soy periodista. Fue la transcripción de una hora de grabación que llevaba hasta la tos del entrevistado. Eso me tomó un poco de tiempo. Después de armar la entrevista un poquito, empecé a meditar. Se me ocurrió buscar auxilio y me fui a buscar a un amigo periodista. Él me dio algunos tips, cómo tratar al personaje y cómo ayudarle. Fue la primera experiencia de varias más. A los seis meses tenía la práctica de grabar y tener los ejes escritos en la libreta para desarrollarla de manera más eficaz.
Desde la página, ¿cómo contribuís a la economía?
En dos aspectos, uno divulgando lo que ellos hacen, lo cual significa la promoción de sus negocios. Esta promoción tiene efecto en el desarrollo de las micro y pequeñas empresas. Las visitan más clientes, las dinamizan. Lo otro, el aporte a la economía, es en el sentido de estimular a los nuevos. La noche del domingo pasado, a las ocho me llamó de Rivas alguien preguntando cómo hacía para montar un negocio. Me dijo que tiene algunos pequeños recursos, y no halla cómo hacer. Eso para mí es una satisfacción.
¿Qué siente la gente?
Algunos de los entrevistados con quienes he logrado continuar el contacto -- como en todo hay unas personas que valoran más este esfuerzo que otros-- siguen adelante. Quiero que sepas que dentro del desarrollo de esta página hemos tenido una perspectiva, que nos ha llevado inclusive a formar parte de una red de apoyo al emprendimiento nacional. La página Emprendedores proyecta a esta red, constituida por varias universidades del país y ONG. La sección no es exclusiva de mis emprendedores, sino que apoya la gestión de otras instituciones que ayudan a los emprendedores.
Lo bonito de esto es que lo que vos creás se apropia la sociedad de ella y eso es lo que da más valor; la sociedad lo ve útil y por eso la página ha cumplido su función totalmente.
¿El Estado cómo ha reaccionado frente a esta iniciativa?
Los países no son grandes por las acciones del gobierno, sino por las acciones de las personas. Los gobiernos pueden ayudar o desalentar el desarrollo emprendedor, pero lo que lo hace grande el país es cada uno de nosotros. Aquí mismo en Nicaragua encontrás zonas donde la laboriosidad de sus pobladores hace que haya menos desempleo o casi no exista y, por consiguiente hay mayor seguridad ciudadana. La gente es más optimista.

“Si nos cierran la puerta nos metemos por la ventana”
Arnulfo sí es cierto que cuenta historias ajenas, también es protagonista de la suya. De no teclear ni un correo electrónico pasó a las Mayores con una página. Después este hombre sin andar viendo al mundo por encima del hombro, se metió al sueño de todo mundo: tener un hijo, que ya los tiene, sembrar un árbol -- no sabemos si ha sembrado por lo menos apasote-- y escribir un libro. Sí, esta página se hizo un libro: “Éxito Emprendedor”.
¿Qué marca este hecho?
Las cosas en la vida tienen disparadores, motivadores. Yo tuve dos: uno de ellos fue encontrarme en un sitio de Internet una recopilación de mis escritos, que un profesor de maestría de universidad envió a sus alumnos para que hicieran una tarea. Eso me hizo pensar que debía hacer yo mi síntesis y no que otros la hicieran. Lo segundo, y esto viene a ser un poco medio dramático: un organismo internacional, al conocer de mis escritos, me dijo que si tenía terminado un libro para un evento que realizarían me podrían comprar 400 ejemplares.
Fue una oferta muy agradable. Aceleré el tiempo para el libro, trabajé los fines de semana, de noche, me tarjeteé --se endeudó con las tarjetas de crédito-- me fui a la imprenta y asumí el costo total del libro, y estuvo listo para el evento del organismo.
Cuando me presenté con los libros me salieron con que no tenían fondos, que se habían equivocado. Pero a los emprendedores si nos cierran una puerta, nos metemos por la ventana, así que decidí mercadear con más vigor mi libro. Salió en septiembre y desde entonces a la fecha ya se han vendido cerca de mil 300 ejemplares. La edición fue de dos mil. Es muy satisfactorio. En cinco meses quiere decir que hablas de 250 libros mensuales vendidos. Ahora estoy pensando una segunda edición y segundo tomo.
El máximo galardón
¿Ampliarías las historias?
No las repetiría. Pienso hacer el segundo tomo que sirva como libro de texto, éste será motivador. El otro será de texto, con otras entrevistas importantísimas que están esperando ser compiladas en un libro. Tengo estos dos retos. Este año va.
¿Qué te dicen los lectores?
Hay algo que me llegó. Sí, me tocó. En el Instituto Tecno Emprendor Centroamericano (Iteca) hay una joven profesional, nueva. Un día me dice: “Don Arnulfo, no sabía que usted era tan famoso”. ¿Y de dónde?, le pregunto. Me dice: “A menudo recibo llamadas de personas que han leído su libro y quieren conocerlo”, y un día llamó un señor muy emocionado y le dejó el siguiente mensaje: “Que Dios a usted le dio una gran cabezota, y qué bueno que usted está compartiendo su inteligencia con personas que la necesitan para salir adelante”.
Eso fue para mí como un Oscar, una medalla de oro, aunque el gobierno u otros no lo reconozcan. Es un medallón el que una persona te deje ese mensaje. Y que además te hagan creer que sos famoso, pero eso es lo de menos.

Tortillas para exportar
¿La página ha cumplido un efecto multiplicador?
Sí, en una casa de ellos, los sábados, comenzaron a hacer círculos de estudio con Emprendedores. Ahora han incorporado otros libros de escritores internacionales y un grupito de hombres ha hecho cosas a partir de ese círculo de estudio. Al extremo que me contaban que ahí surgió la idea de un profesional desempleado de poner una tortillería, y que le ha ido tan bien que en estos tres meses ya sueña con empacarlas y exportarlas. ¿Cuántos no tienen tortillerías pero sólo con la mentalidad de subsistir? Éste lo hizo para subsistir y se transforma posteriormente en un empresario.
Aquí volvemos al asunto de la autoestima. El gobierno habla de los micro y pequeños empresarios como “empleo informal”. Es lamentable que una persona que tiene una empresita en desarrollo siempre aspira a encontrar un empleo en el gobierno o en una empresa, porque lo de ellos es “informal”. Esto socava la autoestima del empresario nicaragüense.
Dentro del libro y de las páginas algo que me dio un estímulo y se convirtió en otra medalla fue toparme con un lector como Sergio Ramírez, que se toma el tiempo para escudriñar estas líneas del mundo empresarial, cuando alguien piensa que él no necesita esto, pero él es un emprendedor de la literatura, entendió el mensaje que enviábamos y me hizo el honor de escribir la contraportada de mi libro.
Tal es Arnulfo, el hombre que se siente complacido cuando ve por ejemplo que Catarina se levanta un domingo para comprar END, sin dejar un solo periódico porque contenía la historia de uno de sus hijos que sin ser político ni estrella de la farándula, Erick Nicaragua, mereció una página por crear un mariposario y volar alto en el mundo de los emprendedores.

Beneficios colaterales
La niña de Arnulfo Urrutia le preguntaba no hace mucho cuando miraba TV: ¿De dónde es eso?, ¿?, ¿de dónde tal cosa?, ¿de dónde los muñequitos? Y él le respondía: de tal país. Escuchar esas respuestas provocó en la hijita una exclamación que pareciera más bien una reflexión madura con voz infantil: ¡Ala!, ¿y por qué todo lo bonito no es de aquí?
“Esto te dice que los medios de comunicación no proyectan lo bonito que hacemos en Nicaragua. La página sí los proyecta, y al proyectarlo, fortalecemos la autoestima nacional. Aquí en este país hubo devaluación monetaria en los 80, y de los 90 para acá lo que se ha sufrido es una devaluación de la autoestima nacional.
La página ha contribuido a fortalecer esa autoestima y hoy, orgullosos, demostramos algunas empresas que elaboran proyectos que se los llevan fuera de Nicaragua, y si se los llevan permanentemente es porque están haciendo negocios con ellos. Nos hace falta un buen trecho que recorrer para adquirir estándares en la calidad, pero al seguir proyectando lo bueno inducimos a la sociedad a buscar esa calidad que requerimos para trascender nuestras fronteras con más facilidad.