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¿Socialismo del siglo XXI? ¿Qué es eso?


Edwin Sánchez

Tres analistas, militantes socialistas, desde sus propios espacios fueron consultados por END para saber qué entienden ellos por “Socialismo del Siglo XXI”, un término que ha acuñado el presidente de Venezuela, Hugo Chávez.
El doctor Julio Briceño Dávila, socialista de los más veteranos, con 14 años de vivir en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas --para los que ya se les olvidó que existió un día un reino que dirigía las burocracias populares--; el militante marxista Isidro Téllez, y el comandante Tomás Borge, responden sobre este “socialismo” que podría resultar con su apellido secular, como algo que se distancia y no quiere saber nada del fracaso de la experiencia europea.
El doctor Briceño nos dijo: “El presidente Chávez y no sólo él, en Latinoamérica están Evo Morales, de Bolivia y Rafael Correa, de Ecuador, son líderes que piensan en sus pueblos, ni siquiera han necesitado estudiar las experiencias históricas del socialismo europeo, pero han estudiado a Bolívar, igual que nosotros a Sandino, se han guiado por el sentido común, el de ‘la unión hace la fuerza’, la unidad latinoamericana.
“Para poder aplicarlo se han guiado por la brújula de la honestidad y la solidaridad revolucionaria, la solidaridad internacionalista. Eso es suficiente para ser de izquierda.
Establecer un sistema anticapitalista en un país o un continente que lleva 150 años de rezago es hacer una revolución nueva en América Latina. Antes, los partidos y movimientos de izquierda radicalizaban sus posturas, la época pasada los obligaba a ser muy radicales, hasta lo profundo. Hoy no. Quienes se ven obligados a radicalizarse son las oligarquías que se han quedado sin agenda, sin programa.

FSLN en el bombo
“El imperialismo desarmó a las oligarquías porque la mundialización de la economía hizo que se comportaran de manera tan atrasada que conspiran unas contra otras. Vea el caso nicaragüense, una derecha aplastada, sin brújula, desarmada, contradictoria. El FSLN tiene la iniciativa, en sus manos una agenda de Nación, la oligarquía no tiene nada. Vea cómo ganó el FSLN, con un discurso de reconciliación, de paz. En América del Sur ni Chávez ni Evo Morales ni Correa hablan de violencia, ninguno habla de violencia. Su discurso se basa en que las riquezas de cada uno de sus países no deben seguir en manos ajenas.
“Esos recursos deben servir para resolver las injusticias sociales de siglos, de sus países, de Latinoamérica, entonces hay que imponer esa justicia social que ha hecho falta por más de un siglo y medio”.
“Esa forma de actuar, es Socialismo del Siglo XXI, no importa que su forma de hacerlo sea diferente del Socialismo de la ex URSS que yo conocí y viví por 14 años en plena Guerra Fría, desde 1960.
El mundo cambia. Todo cambia. Lo que pasa como dijo un sabio por allí, es que “muchos en el siglo XX olvidaron que el hombre es también materia”.

Cristo, Marx y Bolívar; y no enfrentar la Biblia
Un marxista diría que nada tiene que ver Jesucristo con el socialismo, y el presidente Chávez hace mucha alusión a Jesús, luego incluye a Bolívar y Martí. ¿Es un socialismo ecuménico, doctor Briceño?
Interesante la pregunta. La Iglesia vive sus grandes contradicciones, y está tan en crisis como el capitalismo. La Iglesia se apoya en un dogma. O sos o no sos. El marxismo es una ciencia. Esas contradicciones de la Iglesia han obligado a importantes replanteamientos teóricos de la sociología latinoamericana de la religión y con la expoliación de nuestros pueblos por el Imperio, la situación económica latinoamericana si hizo caótica. De tal manera que los revolucionarios que luchan por el socialismo son los mismos creyentes.
Las revoluciones populares encabezadas por el FMLN en El Salvador, y el FSLN en Nicaragua, le demuestran a usted que las multitudes que fueron a la pelea en pos de esas justas reivindicaciones fueron masas de creyentes agotadas por el hambre y las injusticias sociales. Las masas populares que apoyan a Evo Morales y a Hugo Chávez son masas de creyentes. Nadie va a pensar que son ateos.
No olvidemos que hace 150 años nos obligaron a adorar al “Dios Rey” de España so pena de muerte. Hoy día, bajo la trampa del capitalismo subdesarrollado, dependiente y periférico, nos obligan a “morder el leño” del imperialismo norteamericano. Demasiado prolongada ha sido la agonía de una generación tras otra en espera de un mundo mejor.
Dentro del concepto de socialismo tal como está planteado hoy, cabe todo, fuera del socialismo nada. Según la Biblia, Cristo nunca estuvo en contra de los pobres, siempre a favor de los pobres, y si esa calidad de cristianos va con el concepto de “propiedad colectiva”, nada con la “propiedad privada”, los marxistas estamos con ese socialismo que invoca a Jesucristo, pero fíjese bien que Chávez no se desliga de las concepciones marxistas; lo que pasa es que para avanzar en esta nueva época de América Latina no es necesario enfrentar la Biblia.

¿No le suena el apellido “Siglo XXI” como un distanciamiento al socialismo tal como se concibió en el siglo XX? ¿No es una forma decir, bueno, apartemos ese socialismo desfasado, que fracasó, por uno moderno, a tono con los nuevos tiempos?
Para nada. Hoy día sabemos las causas de la caída del socialismo de Europa del Este, una por una. No vamos a entrar en eso en este momento, sino en otro momento que usted diga. Hubo errores en la aplicación de los conceptos. Dice Armando Hart Dávalos: “Nos acogemos a la antigua institución jurídica del derecho romano de que las herencias podían recibirse a beneficio de inventario para no cargar con las deudas”. Simplemente, se trata de hacer un mundo mejor, de conocer aquellas experiencias, de no repetir errores, el socialismo como concepto es y seguirá siendo el futuro de la humanidad.

¿El “nuevo socialismo” significaría que hay socialistas de viejo cuño y socialistas posmodernos?
Le recuerdo aquella bella frase “e pur si move”. Los socialistas de viejo cuño serán los que se quedaron pegados en la historia de los años 60 e involucionaron, otros, cogieron otros caminos o renunciaron, otros traicionaron como viles sirvientes de la burguesía, un ejemplo, el caso del pobre señor jefe de opinión de “La Prensa”. De supuesto marxista a sirviente de la oligarquía por unos dólares más.

¿El “Socialismo del Siglo XXI”, tal como se observa en los discursos del presidente Chávez, es el camino a seguir de los países latinoamericanos o es un fenómeno local?
Para responder a esta pregunta debo confesarle que en todo el camino que tengamos que recorrer como pueblos tendremos que llevar la brújula de Marx, Engels y Lenin, sus razonamientos científicos sobre el Origen de de la Familia, la Propiedad Privada y el Estado son los mismos que en su tiempo y forma hizo Bolívar.
Sandino expresó claramente: “Sólo los obreros y campesinos llegaran hasta el final”.
En todos los países hay obreros y campesinos, en todos vislumbrará el sol del socialismo en este siglo o en los venideros, que no le quepa ninguna duda.

Isidro Téllez:

El socialismo de Chávez nada tiene que ver con Marx

Isidro Téllez fundó el Movimiento de Acción Popular, MAP, y las Milpas, Milicias Populares Antisomocistas. El socialismo del siglo XXI pareciera que le resulta agridulce a su paladar marxista.
“Considero positivo el hecho que en este siglo XXI volvamos nuevamente a poner en el tapete al socialismo. Sólo este hecho ya es importante, da chance, da lugar a que se desarrolle nuevamente la discusión, la búsqueda de la concreción de lo que es el socialismo”.
Chilo señala que cuando Chávez habla de socialismo, se expresa por un socialismo cristiano, que no tiene nada que ver con lo que plantea Carlos Marx. Él señalaba la existencia del socialismo utópico, pero también el real, el socialismo científico, socialismo materialista.
“Es importante que se plantee el socialismo, pero socialismo sólo hay uno: el científico, que nada que tiene que ver con lo religioso. Carlos Marx decía que ‘a religión es el opio de los pueblos’. Hay una contradicción sólo con eso”.
Indicó, sin embargo, que es importante que se discuta, y eso demuestra la importancia de lo que planteó Marx: un socialismo científico, alejado de todo punto de vista de la religiosidad.

¿No ves ningún concepto teórico?
No, pero ahí están los elementos para discutir, vamos a aterrizar en lo que plantea Carlos Marx. Lo que puedo señalar es la importancia que en América Latina hayan gobiernos de izquierda, y todos los diarios y la prensa internacional destacan que la izquierda venga para arriba. Lo que puedo señalar es que los pueblos están a la izquierda, en la búsqueda de una sociedad diferente a la que ahora ha explotado el neoliberalismo

¿Qué se necesita para que sea socialista el ‘Socialismo del siglo XXI’?
Para que podás impulsar un proyecto de desarrollo socialista, la clase (obrera) debe tener un instrumento, el partido y el programa, que es el que encabeza la lucha por el socialismo, la construcción de la nueva sociedad. De lo que plantea Chávez, su programa político e ideológico no lo conozco. Ahora lo que hay es propaganda, que de todos modos resulta positivo, porque ahí va la discusión que estaba soterrada en el mundo.

¿Apellidarle ‘Siglo XXI’ no es darle un aire de modernidad, en contraste con el pasado socialista?
No señalaría eso, sino más bien como un nombre para destacarlo: estamos en el siglo XXI, pero no se trata de siglo XXI, sino de lo que plantea la teoría revolucionaria. El que haya inventado la frase socialista no es tan importante.
Además, no sólo en Venezuela se plantea el socialismo. En Chile se ha manejado de nombre el Partido Socialista que administra y aplica una línea capitalista.

El socialismo alegre y tropical de Borge
El comandante Tomás Borge dijo que por las características particulares de Venezuela y las personales de Hugo Chávez, y de la realidad económica, se abre la posibilidad de avanzar a una etapa superior que es el socialismo que le llama Chávez del siglo XXI. “Creo que es por la época en que se produce, más que señalando en forma crítica el socialismo del pasado”.
Además, agregó, el socialismo del pasado estuvo contagiado por una serie de errores y debilidades como fue el caso del socialismo real, donde la burocracia y enemistad con la estética, el aburrimiento, muchas cosas, contribuyeron que esa revolución del socialismo real se convirtiera en una cosa gris, opaca, que no entusiasmó a los pueblos. Ahora se produce un socialismo más alegre, más apegado a la figura, al buen gusto, a la estética. El socialismo tropical diría yo, de Cuba y Venezuela,
“Nosotros estamos en una etapa donde no hemos planteado más que como un sueño relativamente lejano el socialismo, porque el socialismo es sin duda alguna, desde mi punto de vista, la etapa superior de una lucha y transformación de la sociedad”.

Este socialismo del siglo XXI no tiene un marco conceptual, no hay partido ni vanguardia obrera, ni lucha de clases, habla de Jesucristo, de Bolívar, de repente habla de Sandino, es un socialismo muy singular, comandante.
Siempre el marxismo fue interpretado por muchos como una cuestión mecánica, y el socialismo no es más que una concepción que tiene que ver con la realidad concreta de cada momento y de cada lugar.
Creo que los planteamientos de Chávez, cuando ganó las elecciones, ahí estaba yo presente, habló de Cristo que iluminaba. Hay un monumento en Caracas, y él habló como símbolo de la revolución. Chávez habla de Marx, no sólo de Sandino y Martí y Fidel. Habla con respeto por cierto. Es una cosa nueva, como dice Marx. En el mundo todo cambia, todo se transforma, incluyendo las concepciones originales del marxismo.
Yo no veo extraño el modo de pensar de Chávez; debemos concebir la lucha de una manera nuestra, la concepción de Chávez es para Venezuela y un poco aspirando para América Latina desde Venezuela. Nosotros debemos plantear algo parecido, pero desde Nicaragua.

¿Un sandinismo del siglo XXI?
El sandinismo es el sandinismo, pero bueno, hablemos del sandinismo del siglo XXI.