Nacional

END con ganador del vigésimo del millón


Róger Olivas

CHINANDEGA
El contador de iniciales J.G.R., residente en un barrio pobre de esta ciudad, quien cobró el 21 de diciembre de 2006 el cheque 20098 del Banco de la Producción (Banpro) por la cantidad de 988,834 córdobas equivalentes a 49,500 dólares, es el único favorecido con el vigésimo del controversial sorteo especial número seis valorado en un millón cien mil dólares.
Tras una corta espera en su oficina, el chinandegano --que solicitó el anonimato por seguridad-- reveló a EL NUEVO DIARIO que compró el pedazo del “Gordo Navideño” en la esquina del antiguo Cine Alambra, entre las tres y cuatro de la tarde del martes 19 de diciembre.
“Le pedí un pedacito en seis al vendedor, no recuerdo si lo cortó o lo andaba suelto, pero él tenía más lotería en su poder, portaba una carpeta”, expresó el ganador, quien agregó que no es amigo de Carlos Rodríguez Sánchez, de 32 años, el concesionario que le dio la suerte.
Añadió que tampoco es conocido de otros vendedores ni del gerente departamental de la Lotería Nacional, la cual juega en ocasiones. Reconoció que ese día compró un vigésimo en 1, otro en 3 y el ganador en 6.
El contador aseguró que a las seis de la tarde se dirigió a su vivienda, y a las ocho de la noche su esposa le confirmó que era favorecido con el vigésimo del 48346. “Fui a un cyber café y verifiqué el número, el jueves 21 fui a Managua a retirar el dinero, saldé varias deudas, tengo una inversión y ahorros”, expresó J.G.R.

Ahora dice que no lo vendió pedaceado
Con diez años de ofrecer la suerte a los chinandeganos, el concesionario Carlos Rodríguez Sánchez, dijo la mañana del 20 de diciembre que el premio mayor de los “lolos”, cayó repartido entre compradores del balneario de Pasocaballos, Corinto, El Viejo y Chinandega.
Sin embargo, asombrosamente, la mañana de este lunes, el vendedor atribuyó esa declaración a Luis Alberto Sánchez Machado, gerente departamental de la Lotería Nacional.
Al preguntarle por qué arranco el vigésimo ganador de en medio del billete, el concesionario expresó que “a mí nadie me señala de dónde debo tomar cualquier vigésimo”, y admitió que antes de las tres de la tarde devolvió parte de la lotería en la gerencia departamental, y se quedó como de costumbre con algunos billetes, incluyendo el vigésimo ganador que vendió al contador chinandegano.
Explicó que muchos concesionarios acostumbran a dejar billetes para venderlos después de la entrega formal, y se comprometen a pagarlos. Ejemplificó que en Managua, mientras se corre el sorteo, hay gente que compra lotería, y en Chinandega, algunas personas cuando se enteran del resultado a través de la radio, corren a comprar las terminaciones.

No teme
El concesionario dijo que guarda su recibo de devolución de los 19 vigésimos del “Gordo Navideño”, por lo que no teme, y acudirá ante las instancias de investigación que lo requieran.
“No soy culpable de nada, me siento limpio. Que me investigue el que quiera, voy a continuar siendo honesto”, afirmó Rodríguez Sánchez, quien no expuso las razones por las que mintió al afirmar que había vendido pedaceado el premio mayor de los “verdes”.
No obstante, una concesionaria que solicitó el anonimato desmintió a su colega, y dijo que a las dos de la tarde del 19 de diciembre tuvo en sus manos durante una hora el polémico billete, lo cual no coincide con la hora que presuntamente Rodríguez Sánchez lo devolvió.

Gerente departamental refuta a concesionario
Luis Alberto Sánchez Machado, gerente departamental de la Lotería Nacional, manifestó que asignaron al concesionario un total de 102 billetes del sorteo navideño en dólares, y devolvió 30.85 incluyendo los 19 vigésimos.
Sostuvo que por órdenes de Rodolfo Martínez, Gerente de Ventas de la Lotería Nacional, orientó a Rodríguez Sánchez afirmar que se había vendido todo el billete.
“Carlos inventó que el billete había caído pedaceado en varios lugares incluyendo el balneario de Pasocaballos, esa no es culpa mía, él tiene que asumir su responsabilidad”, expresó el funcionario.
Admitió que la mentira resultó perjudicial, y al concesionario le entregaron la gratificación total de 13,340 dólares y 23 mil córdobas, aunque confesó que sólo se vendió un vigésimo.