Nacional

Se agrava caso de la Lotería

• No contestó carta sobre inconsistencias millonarias en sus informes sobre el Presupuesto y su ejecución • Directivos reiteran que nunca hizo caso y se burlaba de los procedimientos

Luis Galeano

El ex gerente General de la Lotería Nacional, Ramiro Saborío, entregó su cargo a las nuevas autoridades delegadas por el nuevo Gobierno, sin aclarar el enredo de las cuentas de gastos presupuestarios de 2006 en los informes que envió a la Presidencia de la República, a la Contraloría y a la Junta Directiva de la entidad de la suerte.
El secretario de la Junta Directiva de Lotería Nacional, Edgard Delgadillo Peña, solicitó a Saborío que aclarara las inconsistencias en ejecución del presupuesto reflejados en los informes que contienen sumas de gastos contradictorios que acumulan varios millones de córdobas, pero no obtuvo respuesta.
“En virtud del Memorando JD018/01/07, el cual se explica por sí mismo, enviado por el asesor de Junta Directiva al suscrito el 05 de enero del año en curso, y del cual usted recibió copia, le solicito las prontas aclaraciones de las diferencias halladas en las cantidades del informe de gastos al 31 de octubre de 2006, enviadas a la Presidencia de la República, la Contraloría, con las presentadas a los miembros de la Junta Directiva, ambas suscritas por usted”, dice la comunicación enviada por Delgadillo a Saborío.
El documento, fechado el 08 de enero, y cuya copia se encuentra en nuestro poder, fue recibido en las oficinas de Saborío ese mismo día a las 10:41 a.m., y por la Dirección de Auditoría Interna ocho minutos antes.
El asesor jurídico de la Lotería, Julio Paniagua, solicitó a Delgadillo demandar a la Gerencia General aclaraciones pertinentes sobre el enredo de las cuentas en los informes, “pues la situación de inconsistencias se presta a suspicacias inconvenientes para la Junta Directiva, que al final de cuentas, es la responsable de la institución”.
“La aclaración” --explica Paniagua-- “es sobre la disimilitud en las cantidades entre las informadas a la Junta Directiva y las contenidas en el Informe ‘Entrega Ordenada y Transparente de Gobierno”, ambas suscritas por el ahora ex gerente general Ramiro Saborío.
De acuerdo con la información de la Lotería a la Presidencia de la República y a la Contraloría, informó de un presupuesto a ejecutar en 2006 de C$97,274,914.84, y a la Junta Directiva C$78,230,153, para una diferencia de C$19,044,761.84.
De igual forma, señaló Paniagua, existe diferencia con lo ejecutado. A la Presidencia de la República informa: ejecutado C$86,231,343.42, y a la Junta Directiva C$85,765,617.18, para una diferencia de C$465,726.24
Se fue sin responder
Delgadillo dijo ayer en escuetas declaraciones a EL NUEVO DIARIO que la situación había quedado en manos de las nuevas autoridades de la institución, y que no obtuvo respuesta del Memorando enviado a Saborío el 08 de enero.
El ex directivo de la Lotería y ex ministro de Educación, Miguel Angel García, consideró por su parte incorrecto el proceder del ex gerente general al rendir informes distintos a la Presidencia, a la Contraloría y a la Junta Directiva; y afirmó que eso sólo refleja la falta de respeto del ex funcionario a las autoridades y a la legalidad.
“En las diferentes reuniones de directiva existe constancia en las actas de la manera como intentamos nosotros que este señor cumpliera con los reglamentos y la ley, pero fue difícil”, dijo García.
Siempre atropelló procedimientos
Saborío autorizó aumentos de salarios a varios empleados de áreas gerenciales en esa institución, aun cuando existía una disposición del Ministerio de Hacienda y Crédito Público del Gobierno anterior que prohibía los incrementos de salarios en todos los ministerios, entes autónomos y entes descentralizados.
Además, aprobó los aumentos de sueldo sin informar a la Junta Directiva de la Lotería, lo cual provocó que sus miembros le reclamaran enérgicamente en una carta por no tomarlos en cuenta, e incluso por ocultarles el memorando de Hacienda prohibiendo estos aumentos.
El ex gerente General envió una respuesta a la directiva, en la cual, además de burlarse de ellos, se constituyó por sí y ante sí como un funcionario que podía hacer y deshacer con los recursos de la entidad de la suerte, porque los mismos directivos le habían otorgado poderes para ello.
El actuar de Saborío es revisado por la Contraloría, que realiza una auditoría en la entidad, y el análisis incluye las irregularidades que se dieron en la venta del premio mayor del millón de dólares, de Navidad, el cual se dio por vendido con un solo vigésimo del billete del número ganador.
Ayer tratamos de hablar con Saborío, pero en su casa de habitación nadie respondió a nuestras llamadas.