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¿Hay tráfico de órganos en China?

* Ex Secretario de Estado canadiense asegura que venden todo a alto precio: corazones, riñones, hígados y córneas

El País / Madrid
“Sus órganos vitales, incluyendo corazones, riñones, hígados y córneas fueron sustraídos simultáneamente de manera no voluntaria para ser vendidos a precios elevados”.
Es la conclusión del informe Investigación Independiente en Canadá sobre denuncias de extracción masiva de órganos a practicantes de Falun Gong, en China, que David Kilgour, ex secretario de Estado canadiense para la región Asia-Pacífico, presenta hoy en Madrid.
El pasado 20 de junio el Tribunal Supremo admitió la querella por genocidio y torturas interpuesta por 15 practicantes de Falun Gong, una antigua práctica china de meditación ilegalizada y perseguida desde 1999 por el Partido Comunista Chino, que la considera un “culto satánico”.
El Supremo falló que España era competente para investigar los hechos porque China no ha suscrito el Estatuto de Roma de 1998 del Tribunal Penal Internacional, y porque el derecho chino no sanciona el delito de genocidio. Ahora la Audiencia Nacional debe iniciar la instrucción del caso.
El abogado de los querellantes, Carlos Iglesias, confía en que empiecen a llamarles “entre diciembre y enero”. Kilgour aporta como pruebas los testimonios de practicantes de Falun Gong que fueron retenidos en campos de trabajo, como el de una mujer que relata haber sido sometida a numerosas pruebas médicas y descartada por tener los órganos dañados por las palizas de los guardias, o el de la mujer de un cirujano que asegura que su marido extirpó las córneas de aproximadamente 2,000 prisioneros de Falun Gong.

“Tengo corazón latiendo”
El informe incluye grabaciones a médicos y funcionarios de centros de detención que aseguraron tener órganos disponibles de prisioneros de Falun Gong. “Tengo 10 corazones latiendo”, asegura en una de ellas el médico jefe del Centro Oriental de Transplantes, Doctor Song.
“Son una secta ilegal, que causa enfermedades y vuelve loca a la gente. Antes había centros de reeducación para ayudar a que se curaran, pero ahora quedan ya muy pocos practicantes. El informe Kilgour es exagerado”, declaró ayer a este periódico el portavoz de la embajada china en España, Lan Hu.