Nacional

ORTEGA INVESTIDO PRESIDENTE

Después de 16 años, Daniel Ortega regresa al poder

Carlos Salinas

Miles esperaron este día durante 16 años. Hoy, por fin, se les hizo. Daniel Ortega, el hombre que ha gobernado “desde abajo” en las últimas tres administraciones, regresó a la Silla Presidencial, la misma que ha anhelado desde que perdió la Presidencia en 1990, cuando Violeta Barrios lo derrotó democráticamente en las urnas.
El día ha sido fresco en Managua, una ciudad siempre caliente. Hasta el sol, inclemente, se ocultaba de vez en cuando, talvez por pesar a esas 300 mil personas que esperaron desde temprano en la Plaza de la Fe, a orillas del Lago de Managua, la llegada de Ortega para que les hablara, ahora sí, como su nuevo Presidente de la República.
Ellos no participarían en el acto protocolario desarrollado horas antes en la Plaza de los No Alineados “Omar Torrijos”. Ahí estaban los “grandes”: Presidentes, embajadores, príncipes, funcionarios públicos. Gente venida de lejos, del resto de América, de Europa, de Asia. Gente controversial como el mandatario venezolano Hugo Chávez, amigo de Ortega, brindándole a éste todo su apoyo, y por quien la ceremonia se retrasó más de una hora, ya que era necesario esperarlo para poder iniciar.
En primera fila estaba el ex presidente Arnoldo Alemán, sonriente, vestido de “guayabera”, acompañado de su esposa, María Fernanda Flores. Una muestra más del “Pacto” entre liberales y sandinistas, que le permite moverse libremente por toda la ciudad, a pesar de que el ex mandatario ha sido condenado a 20 años de cárcel por actos de corrupción. Después de todo, ese mismo “amarre” favoreció a Ortega para alcanzar la Presidencia.
Toda la semana la capital ha estado militarizada, en espera de la llegada de las delegaciones internacionales. En la Plaza, la seguridad era extrema, sin precedentes. Siete mil militares y policías fueron dispuestos para garantizar la seguridad de los invitados.
Ortega llegó a la plaza –la misma en la que aceptó su derrota en 1990- a las 5 y 30 de la tarde. Es la primera vez que un acto de toma de posesión se realiza en horas de la tarde. Ortega llegó vestido con su ya tradicional vestimenta: camisa color blanco y pantalón negro. Atrás quedó el saco y corbata utilizados por los ex mandatarios Alemán y Enrique Bolaños en sus tomas de posesión.
Minutos después de Ortega, llegó a la Plaza Bolaños acompañado de su esposa y ex primera dama, Lila Abaunza, quien asistió en silla de ruedas. El acto fue presidido por el presidente de la Asamblea Nacional, el diputado sandinista René Núñez. Fue Núñez quien recibió la Banda Presidencial de manos de Bolaños y se la impuso a Ortega.
“Sí, juro”, fueron las palabras pronunciadas por Ortega tras la toma de juramento, y que marcan el inicio de su mandato de cinco años. 21 cañonazos retumbaron en la Plaza a las 6 de la tarde, seguido por el tronar de aplausos. 16 años después, Daniel Ortega regresa a la Presidencia.
El siguiente paso fue juramentar a su Gabinete, jefe de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional. También firmó el decreto que crea la Medalla por la Unidad Latinoamericana “Nicaragua Libre”.
En otro punto de la capital, miles seguían esta ceremonia en espera de que su Presidente llegara a dirigirle su “discurso al pueblo”. Managua se convirtió en una ciudad tomada por los simpatizantes de Ortega. Ellos se trasladaron de todas partes del país para escuchar a su líder.
Cientos de buses y camiones formaron largas colas en la Carretera Norte, una de las principales arterias capitalinas, mientras sus pasajeros ondeaban las banderas rojinegras símbolo del sandinismo y coreaban la ya popular canción de campaña del FSLN, una adaptación de “Démosle una oportunidad a la paz”, de John Lennon.
En la Plaza de la Fe, a orillas del Lago de Managua, 300 mil personas bailaban y cantaban, en espera de Ortega. Es una verdadera fiesta. La celebración retrasada por más de una década.