Nacional

Año con año aumenta la muerte de buzos

** Fondo Especial de Protección y Seguridad no ha funcionado y Cámara Hiperbárica para tratarlos por descompresión fue privatizada ** No hay médicos especialistas y los buzos afectados son tratados por médicos generales cuyas recomendaciones no son aceptadas por el INSS

Fermín López

Puerto Cabezas, RAAN
Última entrega

Víctimas del Estado
La Ley de Pesca y Acuicultura, creada en 2005, en su artículo 137 manda la creación de un Fondo Especial para la Protección y Seguridad de los Buzos Nicaragüenses. En cuanto a la garantía de la mínima atención médica y otros subsidios y préstamos sociales, el mismo artículo estipula que dicho fondo se derivará de la recolección de 0.07 centavos de dólar por cada libra de langosta que se exporte.
A partir de ello, los sindicatos de trabajadores del mar y asociaciones de buzos discapacitados han denunciado que el Estado mismo se auto-recetó, a través del Ministerio de Salud, los 774 mil 254 córdobas obtenidos de los 0.07 centavos de dólar por cada libra de langosta recaudados hasta mayo de 2006, los que según el Minsa piensan invertirlos en capacitación al personal médico sobre el manejo de la cámara hiperbárica, debido a que actualmente no existen personas especializadas en el uso del equipo y la atención a buzos enfermos.
Asimismo han decidido que otra parte de este dinero sea utilizada en el mantenimiento de la infraestructura de las instalaciones donde actualmente se encuentra la cámara, y en otros gastos que según la Asociación de Buzos Lisiados no deben ser cubiertos por este fondo. No se mencionan los subsidios y prestaciones sociales que serían cubiertos con dicho fondo.
CÁMARA PRIVATIZADA
Para el tratamiento de un buzo en la cámara por más mínima que hayan sido sus lesiones, éste deberá tener varias sesiones en el aparato, lo que significa un promedio de cuatro a ocho horas de oxigenación diaria, con un costo de veinte dólares por cada hora; precio estipulado por la administración del Hospital “Nuevo Amanecer”, en Bilwi.
Carlos Goff, Presidente de la Asociación de Pescadores del Atlántico Norte (APAN), dijo que por cada buzo que es atendido en la cámara en el hospital, la empresa privada no paga menos de mil dólares, pero esta suma podría ser mayor en dependencia de la gravedad del trabajador, “hay buzos que pasan más de quince días en oxigenación”, señaló.
Por su parte, el delegado del INSS en esta ciudad, Leonardo Bilbano, manifestó que esa institución paga entre 25 y 40 mil córdobas cada mes al Hospital “Nuevo Amanecer” por atención ambulatoria y hospitalaria a buzos asegurados, incluyendo servicio de cámara hiperbárica.
La pregunta que se hacen los sindicatos y empresarios es ¿dónde está el dinero que se recibe por el servicio privado a los buzos y la cámara que fue donada en el año 1995 aproximadamente?, por lo visto se ha invertido poco, y ahora quieren utilizar dinero del fondo especial para el mantenimiento de la misma.
Siempre los cobros por servicio de la cámara hiperbárica han sido dolarizados, pero apenas hace dos años la administración del hospital comenzó a emitir recibos oficiales de caja, por lo que resulta imposible calcular cuánto dinero ha producido la camarita y cómo éste se ha gastado. En la actualidad, según cálculos de personas ligadas al sector pesquero, este equipo podría estar produciendo un mínimo de cinco mil dólares mensuales.
Por su parte, la directora de dicho centro hospitalario dijo a EL NUEVO DIARIO que desconocía la cantidad de dinero que recibían por servicios de la camarita, encamado y atención médica, pues esos datos los maneja el administrador.
Reveló que tampoco existen estadísticas de la cantidad de buzos accidentados que han sido atendidos en dicho lugar, pues la persona que estaba al frente de esa área ya no trabaja en el hospital. A través de otras fuentes se logró conocer que desde 1996 hasta 2001 habían sido atendidos en el área de descompresión del Hospital de Bilwi, 504 buzos.
Afectados aumentan
anualmente
Las estadísticas muestran que cada año la cantidad de afectados es mayor; 26 en el año 96, luego 59, 80, 94, 173 casos en el año dos mil, y 72 en el siguiente período; es por eso que se calcula que hasta la fecha más de mil buzos han sufrido accidentes de descompresión, de los cuales una gran parte se ha recuperado y reintegrado a las mismas labores; mientras otros no han tenido la misma suerte y han quedado parapléjicos, incapacitados o muertos.
Desde agosto a la fecha se contabilizan más de 35 buzos que han sufrido accidentes, de los cuales 22 están asegurados, y al resto sus empleadores no los aseguraron; tal es el caso de Raudy Salomón, quien se encuentra postrado en una cama del servicio público del hospital y laboraba para la embarcación Copesnica 42, cuyo gerente es Silvio Chamorro. Según el INSS, Chamorro se ha negado a brindarles un seguro laboral a sus empleados. Se supo que esta embarcación carga alimento y hielo en esta ciudad, mientras que los buzos y cayuqueros los suben en la comunidad de Sheran Sandy Bay, donde nadie los controla, y si alguno de los trabajadores muere o se enferma, no tienen compromisos o responsabilidad alguna.
El delegado del INSS manifestó que uno de los problemas que tienen los buzos enfermos es que son valorados por médicos generales y estudiantes de servicio social, lo que no es reconocido por el INSS Central a la hora de pagar por las recetas de medicamentos firmadas por los médicos generales, “debe ser un médico especialista quien valore al paciente y recete el tratamiento, lo que aquí no sucede”, dijo Bilbano.
La preocupación del INSS fue admitida por la directora del Hospital, doctora Teresa Rocha, quien dijo que actualmente el responsable del área de atención a buzos enfermos es el doctor Ernesto Taylor, quien recibió un entrenamiento de parte del médico que estuvo anteriormente. “Pero ésa es la realidad que vivimos”, se lamentó la doctora Rocha.
El único médico que se especializó en atención a los buzos y manejo de la cámara es el doctor Humberto Castro, quien actualmente no se encuentra en la región, razón por la cual muchos empresarios prefieren llevar a sus enfermos donde otro médico privado; “al hospital vamos sólo por el uso de la cámara”, indicó esta fuente.
Una cruel muestra
Por otro lado, se conoció que el buzo Richard Mails, de 34 años, quien murió a causa del síndrome de descompresión el pasado 17 de octubre cuando laboraba en la embarcación Lady II, propiedad del empresario Alberto Woo, no estaba asegurado, debido a que este señor Woo fue el último en afiliar a una mínima parte de sus empleados. Según el INSS, sólo unos 40 trabajadores como escogidos al azar fueron asegurados, y la mayoría aún permanece sin derechos laborales.