Nacional

Enorme incendio


Ernesto García

Escenas de angustia, desesperación y hasta terror se vivieron la tarde de ayer en el Mercado Oriental, cuando seis bodegas donde se almacenaba pólvora tomaron fuego en el “corazón” de este populoso centro de compras.
Personas corriendo sin rumbo, lenguas de fuego levantándose a varios metros, columnas de humo que se observaban a kilómetros de distancia y el ulular de las sirenas de Cruz Roja y Bomberos hicieron vivir a comerciantes y compradores una terrible pesadilla.
Quemados graves
Como resultado del voraz incendio los cuerpos de socorro reportan el traslado de al menos tres personas con quemaduras de gravedad, mientras otras cuatro, entre ellas tres bomberos, eran asistidas por problemas respiratorios.
Los cuerpos de socorro que acudieron al lugar del siniestro reportaron el traslado al Hospital “Lenín Fonseca” de Alba Téllez, 58 años, quien presentaba quemaduras de segundo y tercer grado en el 10 por ciento del cuerpo, y de su hijo, Mario Maltez Téllez, de 32 años, con quemaduras en el 12 por ciento del cuerpo.
Aunque las quemaduras no son de gravedad por la extensión que alcanzaron en sus cuerpos, sus estados clínicos se complican porque ambos son diabéticos.
El tercer ingresado, quien confesó haber sido quien originó el incendio, Ismael Rodríguez Laguna, trabajador de la señora Martha Ortiz, propietaria del almacén de pólvora, tiene quemaduras de tercer grado en el 24 por ciento de su cuerpo.
La Cruz Roja reportó haber llevado con quemaduras de consideración al Hospital “Vélez Paiz” al niño Gersán Ismael Torres Duarte, quien estaba cerca del lugar de la explosión.
Buscan víctimas en escombros
El subdirector de la Dirección General de Bomberos, comandante de regimiento Miguel Alemán Villalta, dijo que inicialmente no se reportan víctimas mortales, pero insistiendo en que todavía están pendiente las labores de escombreo.
“Por el momento no hay víctimas mortales, pero eso es por el momento”, dijo el jefe bomberil cuando todavía no se terminaba de apagar el incendio y las labores de escombreo no iniciaban.
Durante los primeros 30 minutos del siniestro, cuando las llamas parecían estar fuera del control de los bomberos, la histeria se apoderó de los comerciantes, quienes con la ayuda de sus trabajadores sacaban de sus negocios la mercadería para ponerla a salvo del fuego.
Presos evacuados
Pólvora y material de oficina y escolar quedaron tirados en la entrada oeste del Distrito Cuatro de Policía, lugar de donde las autoridades evacuaron a los presos.
Mientras los comerciantes corrían con desesperación y las unidades de bomberos llegaban una detrás de la otra, la Policía acordonó la manzana donde están los seis negocios afectados.
Para evitar el pillaje, al lugar se presentó al menos medio centenar de antimotines que con el apoyo de policías voluntarios evitaron quizá mayores desgracias, porque impidieron que algunos comerciantes desesperados ingresaran al área del incendio.
El transitar por las calles aledañas al lugar del siniestro se dificultó aún más porque además de las cisternas de los bomberos, Policía, Ejército, Alcaldía, patrullas y ambulancias, al lugar llegaron varios camiones y camionetas para el traslado de la mercadería que los comerciantes lograron salvar del fuego.
Tres poderosas explosiones
Tras la primera explosión, durante los siguientes 30 minutos se dejaron escuchar otros dos poderosos estallidos que semejaban a un volcán en plena fase eruptiva, lo que hizo temer a los vecinos que el fuego se extendiera a sus casas.
“Esto era de esperarse (el incendio), porque aquí estamos inundados de pólvora y la Policía no hace nada por sacarla del Mercado”, aseguró Julia Abea, quien observaba con asombro las llamas desde la puerta de su casa ubicada en el costado norte de una de las bodegas que tomó fuego.
Mientras el fuego se desarrollaba con gran intensidad, los negocios aledaños al lugar, al igual que la Universidad que está cerca del “Gancho de Caminos”, fueron evacuados rápidamente.
Locales convertidos en hornos
Jaime Delgado, comandante de la Federación de Bomberos Voluntarios, dijo que probablemente tengan que pasar toda la noche apagando el fuego porque los locales construidos de hierro y cemento quedaron convertidos en “hornos”, lo que dificulta la extinción completa del incendio.
Para combatir el fuego la Dirección General de Bomberos movilizó a todo su personal y unidades disponibles en cada uno de los distritos de la capital, mientras los bomberos voluntarios a más de 200 de sus miembros, incluso llegaron refuerzos de Masaya, Granada y Carazo.