Nacional

40 años de crear y administrar un sueño educativo


Edwin Sánchez

Cuando Nejama Bergman Padilla miró el amplio basurero, quitó esa imagen que le servía la realidad y colocó en su lugar su visión que transformaría los desperdicios municipales en edificios, instalaciones modernas y jardines.
Ahora, con 40 años en administración, Nejama, un nombre hebreo que significa “Consuelo”, habla de su vida, de sus sueños ejecutados al pie de la letra, mientras se prepara a asumir la próxima semana, en Perú, la Presidencia de la Confederación Panamericana de Escuelas de Hotelería, Gastronomía y Turismo (Conpeht).
Si hay que hacer un capítulo en relieve de su biografía, Nejama es la mujer que por primera vez trajo la idea al país de fundar una escuela de turismo y hotelería. Y lo hizo en el campus de la Universidad de Ciencias Comerciales, allá por 1992.
Era una nueva etapa de esa casa de estudio que comenzó como Instituto de Ciencias Comerciales, después Centro, y ahora Universidad. Su esposo, doctor Carlos Narváez Moreira (q.e.p.d.), fundó la institución en 1964 por resolución del Ministerio de Educación Pública. Desde entonces ha estado ligada a la enseñanza, pero no precisamente como docente.
“Este tiempo me ha dejado una gran experiencia, gran convivencia con el personal, con los trabajadores, los empleados”, dice. Se le ve radiante, optimista, como si formara parte de ese club exclusivo de personas en este mundo que preparan primero su biografía y después se disponen a escribirla con su vida, paso a paso, y con tanta precisión que cuando una página no les gusta, la borran y hasta la vuelven a vivir.
Madre, abuela, bisabuela y profesional
Nunca estuvo en un aula de clase, como dijimos. Su esfuerzo se concentra en labores administrativas, en recursos humanos y en construcción; trabaja en los programas y se mantiene inmersa en todas las actividades.
Sin haber mencionado por ningún lado todos los slogans feministas, Nejama también supo dividir sus campos de trabajo: el de ama de casa, de madre y mujer profesional. Madre que se hizo luego abuela y ahora es una bisabuela que se sale del molde que uno tiene de una dama con una prole por delante de tres generaciones. Una bisabuela moderna, con demasiada energía y nada que le asocie sentada en su silla abuelita con su bola de madeja y las agujas de tejer.
“Las necesidades en la vida te abren un campo donde tenés que manejar la empresa, el hogar, los hijos, saber manejar el tiempo para poder cumplir con lo que te has propuesto y lo que te han encomendando”, nos dice a modo de explicación sobre los distintos oficios que lleva, porque además de atender 11 nietos y cuatro biznietos, pues pronto asumirá la jefatura universitaria panamericana de las Escuelas de Hotelería.
¿Cómo hace?
A todos les doy un espacio. El trabajo para mí es alegría, es creatividad, todo lo maravilloso que uno siente para dar a las personas. En la casa, compartir con los hijos y ahora hasta con biznietos. El tiempo se lo da uno para atender todo.
Aquí he aprendido de todo.
Sin traumas
Le preguntamos sobre la metamorfosis de una madre joven en abuela, pero en su caso, en bisabuela. Un trauma para muchas mujeres, tanto que el máximo escritor brasileño, Machado de Assis, dejó estéticamente bien retratado en uno de sus mejores cuentos, “El secreto de Augusta”, donde la dama no quiere que su hija Adelaida se case por “¡El terror” que le inspirarían sus hijos, que “serán mis nietos! La idea de ser abuela es horrible”.
¿No hay traumas?
Me siento muy feliz con mi desarrollo de abuela y bisabuela; no me da trauma, no me siento vieja, me siento más joven, más linda, y quiero más vida para dar.
¿Alguna receta para que se mantenga activa y lozana?
El trabajo, la convivencia con las personas que vienen a matricular a sus hijos, que vienen a contar sus alegrías, sus penas, a buscar soluciones, tanto internas como externas. Eso me da vida.
¿Dónde se siente mejor, en sus oficinas o fuera?
No me gusta estar sólo entre cuatro paredes y detrás del escritorio. Me gusta dar respuesta a todos y “no dejar para mañana lo que puedo hacer hoy”. Hay que tener actitud para hacer las cosas con creatividad. No decir: “Voy a mandar a hacer algo”. Buscar dónde está la necesidad para suplirla.
En su oficina está su biografía repartida en diplomas, reconocimientos, estudios; son tantos que le dan vuelta al cuadro, y aun así pueden faltar capítulos de su existencia como la medianoche del terremoto de 1972 que destruyó el edificio de la escuela de comercio, pero en vez de desperdiciar sus energías en la aflicción, decidió que su casa fuera la sede provisional del centro de estudio. Luego localizó con su hermano un terreno “muy lejos” de la capital –-allí donde en la actualidad están--, pero ni eso la arredró. Sabía que hasta los sueños, si se sueñan bien, pueden llegar a ser puntos de referencia.

Sangre judaica en sus venas
El principal pasatiempo de Nejama Bergman tiene mucho precisamente de turismo: ir a la playa, dar vuelta por Los Pueblos, además atender a sus hijos en la casa. En ocasiones va al exterior a visitar a sus hermanos.
Su padre, ya fallecido, fue un inmigrante judío. Don Miguel Bergman, un judío alemán que venía de Austria, conoció un día de tantos a una chinandegana llamada Zobeyda Padilla.
¿Qué sangre pesa más?, ¿de qué se siente más orgullosa?
Me siento orgullosa de mis raíces nicaragüenses y de lo que me heredó mi padre. Y me siento princesa, hija de un rey, porque en Israel nació Jesucristo.
Mi papá murió cuando yo tenía siete años, y mi madre se encargó de llevarnos por el camino de la religión católica, y posteriormente ella se convirtió al Evangelio. Mis raíces nicaragüenses son las que predominan.
De su labor como próxima presidenta de Conpeht, a la cual están afiliadas dos universidades más nicaragüenses, la Hispanoamérica y la BICU de la Costa Caribe, sostiene que la idea es promover la afiliación de más escuelas de turismo y hotelería.
“Debemos homologar programas. Hacer intercambios de maestros, de estudiantes y capacitar mejor al recurso humano en función del turismo, que es el área que nos sacará de la pobreza. El turismo puede llegar a ser el primer rubro en Nicaragua, y eso genera muchísimo trabajo”.
Nejama dijo que un sector de gran porvenir es el turismo rural. “Trabajamos con expertos para darle relevancia a esta área. Promover que en todas las zonas donde no hay trabajo llegue el turista, se hagan hoteles, restaurantes, senderos, que haya gente capacitada para atender este turismo nuevo”.
Además, quiere impulsar el turismo religioso, del cual aseguró es muy rico en Nicaragua. “Tenemos programas de guías de turismo de patrimonio cultural del país”.
La presidenta de la Junta Directiva de la UCC en 1991, después de un viaje a México, llegó con la idea de fundar una escuela de turismo. Para entonces, la oferta hotelera se miraba escasa. Pocas habitaciones. “Yo quería poner la carrera de turismo. Le pedí ayuda al fundador de la Confederación, Bolívar Troncoso, experto dominicano. Él y otros vinieron a Nicaragua, estuvieron en unos seminarios y elaboraron el proyecto.
Desde esos años, hasta ahora, todo ha cambiado. Hay más capacidad en la atención a los turistas y hasta le cambiaron la frase de “industria sin chimenea” a este rubro por el de “industria de la hospitalidad”.
Muy involucrada en la actividad de “vender” el país como destino turístico, también esta dama no acusa falsa modestia ni nada por el estilo cuando asegura con todas las sílabas: “Me siento fundadora de esta carrera de hotelería y turismo en Nicaragua”.
¿No se le suben los humos a la cabeza?
No, yo no ocupo un cargo para servirme. No tengo vanidad.
¿Cuál es su filosofía de la vida?
Estar feliz, alegre y servir. Me gusta trabajar siempre por la convivencia, y que Dios ilumine a los dirigentes de Nicaragua, les dé sensibilidad, amor a su patria, a la gente. Queremos un gobierno que se sensibilice para hacer crecer a nuestro país. Buscar los lugares donde se necesita de desarrollo. Cambiar esa pobreza.
Entre el 4 y 7 de noviembre Nejama estará en Perú, donde se instalará el XVI Congreso de Conpeht, que lleva por tema “Función del Turismo en nuestra sociedad”.
Allí dará a conocer su plan de gobierno. La Conpeht es una asociación civil fundada en la ciudad de México en 1991. Actualmente tiene presencia en 17 países. Tiene como misión contribuir a la mejora de la profesionalización de la actividad turística nacional,
regional e interinstitucional a través del trabajo académico en conjunto con las instituciones miembros, pertenecientes a los países del continente americano.

La presidenta panamericana
Nejama sostiene que la gente debe contar con una visión o un sueño para hacerlo, no sólo para soñarlo.
“Sí, cuando vi la basura, yo dije: voy a realizar mi visión de la universidad. Y yo vi una universidad linda, con sus edificios hermosos, llenos de plantas; vi muchos estudiantes caminar en sus corredores, vi una educación con calidad y vi muchos profesionales saliendo de ese sueño”.
Siempre despierta, dice que le gusta soñar, sólo que jamás le gusta despegarse de la realidad. Así que esta dama es de las que no les gusta dejar por ahí un sueño volado en el olvido. “A mí me gusta levantarme y hacer realidad eso que soñé”.
¿Puede definirnos su carácter?
Me gusta servir, y tal vez ese sentimiento que tengo por servir me da esa capacidad de buscar soluciones a los problemas de los demás.
Usted será presidenta de la Confederación Panamericana de Escuelas de Hotelería y Turismo. Explíquenos esta responsabilidad.
Voy a representar a Nicaragua en esta organización fundada en México. En 1991 nos reunimos todos los países de América y firmamos el acta constitutiva y pasamos a ser miembros fundadores. Durante 16 años he participado. A los cinco años me nombraron Vicepresidenta para Centroamérica. Siempre sigo aportando, dando ideas. Me he ganado un lugar de respeto y cariño.
En el capítulo del Caribe, las escuelas de México pasaron un comunicado a los ex presidentes para que se nombrara candidata a la Presidencia a mi persona. Se pidió a toda la directiva que presentara otras candidaturas, pero fui electa unánimemente para presidir el XVI Congreso, donde tomaré la promesa y tendré la Presidencia por tres años.
¿Para su biografía qué significa esto?
Es un reto, y en segundo lugar, culmina mi carrera. Hay mucho trabajo que hacer y pienso cumplir las metas que me he trazado.
El significado que tiene para Nicaragua --de ser presidenta-- es que deberé viajar a todos los países y daré a conocer mi nación, su bandera, hablar de su cultura y bellezas naturales. Eso es promocionar nuestro país a través del turismo.
A Nicaragua se le relaciona en las informaciones internacionales con violencia o desastres naturales. Ahora que tendrá esta tribuna en Perú, ¿qué hará?
El mensaje que debo llevar es que vivimos en el país más seguro de Centroamérica. Que tiene una cultura linda, rica por conocer, que tiene sus bellezas que vale la pena visitar. Voy a promocionar mi país. Que no es así con esa violencia que se dice.
Uno de los puntos de agenda es ofrecer capacitación a los periodistas en todos los países para abordar la información turística, que haya menos amarillismo hacia el exterior y que la gente no tenga miedo de venir a Nicaragua.