Nacional

Sindicatos dan tregua a maquila Mil Colores

* Autoridades de gobierno y trabajadores firman acuerdo * Empresa ya hubiera sido cerrada, pero… ¿quién pagaría?

Heberto Rodríguez

La maquila de capital norteamericano Mil Colores S.A. continuará operando en Nicaragua, pese a las demoledoras denuncias de violaciones a los derechos laborales de la que ha sido objeto, pues así lo acordaron ayer representantes sindicales y autoridades de gobierno.
En los acuerdos suscritos se establece una prórroga de quince días a la empresa de zona franca “con el objeto de de procurar que en dicho término la misma pueda cumplir con sus obligaciones laborales y compromisos financieros”.
A la vez, los representantes de los trabajadores solicitaron a la presidenta ejecutiva del INSS, Edda Callejas, que permita el ingreso y salida al país por tiempo indefinido al propietario de la maquila, Craig Miller, “a fin de dar solución a los problemas que enfrenta la empresa a satisfacción de los trabajadores y otros acreedores”.
Retenía, pero no pagaba al INSS
Callejas había promovido un apremio corporal en contra de Miller por una deuda millonaria con el seguro social. Mil Colores S.A. retenía el INSS a los trabajadores y no lo enteraba, lo que es una práctica de vieja data entre varias maquiladoras extranjeras que operan en el país.
En el último punto, los sindicalistas se comprometieron a aceptar el cierre definitivo de la empresa ante un eventual incumplimiento de estos acuerdos.
“Asimismo, se hace presente que, de ser necesaria la cancelación de la relación laboral con los trabajadores, a través de los tramites judiciales que corresponda, la empresa Mil Colores S.A. será la única responsable de asumir los compromisos laborales”, se lee en el último acuerdo.
El cierre de esta empresa hubiese quedado finiquitado ayer mismo, pero los representante sindicales no aceptaron, porque nadie se hacía responsable de las prestaciones sociales que se debe a los trabajadores.
Que venga Miller y arregle
“Si no existe un garante alrededor de quién paga la liquidación de los trabajadores, lo que tenemos que permitir es que venga el señor Miller a Nicaragua para que asuma su responsabilidad. De repente se nos viene a solicitar que cierre, pero nadie se hace cargo del salario, las prestaciones de los trabajadores, de los que están adentro y afuera”, dijo Luis Barbosa, secretario general de la Central Sandinista de los Trabajadores (CST), José Benito Escobar.
Barbosa también manifestó que tienen conocimiento de que hay clientes que le adeudan más de 100 mil dólares a Mil Colores S.A., de donde bien se les puede pagar a los trabajadores.
“El problema que yo veo ahora es que se quiere resolver cuando un gobierno va de salida. Aquí hay muchas empresas que no han cumplido. El problema es que no hay quien se haga responsable de los trabajadores”, agregó Barbosa.
“Treceavo” parece seguro
Por su parte, el secretario general de la Central de Trabajadores de Nicaragua (CTN), Antonio Jarquín, sostuvo que tienen conocimiento de que el pago del décimo tercer mes está garantizado.
“Entonces, lo que los trabajadores quieren es tener ese beneficio ahora en navidad, porque si ahorita le suspenden la licencia de operador de zona franca, sencillamente ni siquiera la cara va a dar el dueño de la empresa, mucho menos que pague prestaciones”, apuntó Jarquín.
El secretario ejecutivo de la Corporación de Zonas Francas (CZF), Ramón Lacayo, aseguró que en tres ocasiones ha intentado cerrar esta empresa, pero que los trabajadores no se lo han permitido.
Agregó Lacayo: “Había un sindicato que no estaba de acuerdo, sin embargo, habían otros que si. Ese muerto no lo cargo yo, les dije”.
Cinco obreras abortaron
El ministro del Trabajo, Virgilio Gurdián, también dijo que las posiciones encontradas que había entre los sindicatos evitaron que se ordenara el cierre de la empresa.
La semana pasada, obreras de la maquila Mil Colores S.A. denunciaron que cinco de sus compañeras de trabajo sufrieron abortos porque no fueron atendidas en empresas previsionales, debido a que el dueño de la maquila, a pesar de retener la cotización laboral, no la entera a la seguridad social.
Las obreras mostraron las colillas de pago donde se refleja la deducción al INSS, pero aseguran que desde hace años no reciben su comprobante de pago del Seguro Social, lo que las deja fuera de los beneficios médicos.