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“No salimos de aquí y no sacarán nada”

* Proveedor pretendía llevarse mercadería por falta de pago y los trabajadores quedarían en el aire * Se toman las instalaciones y dialogan “por cortesía” con un ministro del Trabajo que consideran inoperante * Más denuncias de no pago al INSS, y otro aborto anunciado

El ministro del Trabajo, Virgilio Gurdián, pretendió presentarse como el gran componedor en el conflicto que desde hace meses enfrentan los obreros y el dueño de la maquiladora Mil Colores S.A., que ayer fue tomada por los trabajadores, luego que un supuesto proveedor de mercadería de la empresa, acompañado del juez civil de Mateare, intentó embargar productos terminados de la maquiladora.
Los trabajadores decidieron tomarse la empresa ante el temor de que no quede nada para que ellos puedan garantizar su liquidación, una vez que la Mil Colores S.A., deje de existir tras la crisis económica que enfrenta.
“No salimos de aquí”, gritaron los obreros, que suspendieron sus labores y se agruparon en el portón principal de la empresa, amenazando con desmantelarla ante la posibilidad de nuevos embargos por las numerosas deudas que tiene la administración de la Mil Colores.
Ni el gerente administrativo Germán Vogel, ni el propietario de la empresa, Gregg Miller, estaban en el momento que se presentó el judicial para ejecutar el embargo. “Ellos nunca se encuentran en su puesto cuando hay problemas”, aseguraron los trabajadores, quienes ante la insistencia del supuesto proveedor Eduardo Irías Pastora, de sacar el producto terminado de las bodegas de la maquila, arengaban a desmantelar la empresa para no quedarse sin nada.
Ante la presión de los obreros, a los pocos minutos se presentó al lugar el ministro del Trabajo, Virgilio Gurdián, quien conversó con los dirigentes de los tres sindicatos que hay en la empresa, quienes aprovecharon el momento para plantear la problemática que actualmente enfrentan.
Nada claro
Gurdián no dio ninguna repuesta a los obreros y se limitó a decir que citarían a la Comisión Especial de la Zona Franca para analizar la situación de la Mil Colores, empresa que podría cerrar por los problemas financieros que enfrenta.
Mientras el ministro Gurdián conversaba con los dirigentes sindicales, el propietario de la empresa, a través de una llamada telefónica supuestamente hecha desde los Estados Unidos, prometió a Gurdián que enviaría unos 13 mil dólares para cancelar el pago del salario de esta semana, la ayuda por parto para las mujeres y el pago de liquidación a un grupo de trabajadores que desde hace un año están demandándola.
Gurdián pidió a los trabajadores que dieran tiempo para confirmar si las promesas del empresario norteamericano se cumplían, mientras aseguraba estar preocupado por el estado en que se encontraba la empresa. “Esto es preocupante y no podemos quedarnos de brazos cruzados”, señaló el ministro.
Quedarán en la calle
Octavio Prado, funcionario administrativo de Mil Colores, y a la vez secretario de conflictos del Sindicato Independiente afiliado a la Central de Trabajadores de Nicaragua, explicó que Irías Pastora no era un proveedor, sino un empresario que había pagado unos 15 mil dólares a Mil Colores para que le confeccionaran un pedido de pantalones.
Presuntamente la empresa incumplió con el contrato, por lo que Irías Pastora procedió a embargar a Mil Colores, pero fue sacado del local junto al juez que lo acompañó por los trabajadores que reaccionaron molestos.
“Se trata de un embargo de un cliente”, afirmó Prado, quien también reconoció los problemas que actualmente están enfrentando por la falta de pago de las cotizaciones al Seguro Social, salarios retrasados y el mal trato que reciben las mujeres embarazadas.
“No es problema nuestro”
Pero Aarón Espinoza, fiscal de otro sindicato de Mil Colores, aseguró que los problemas que la empresa tenga con los proveedores o clientes no es problema de los trabajadores. “A nosotros como trabajadores nos interesa que nos paguen los salarios, la liquidación, y al final, si van a cerrar la empresa, que la cierren”, afirmó.
Espinoza reconoció que impidieron que Irías Pastora sacara la mercadería de las bodegas porque tienen que garantizarse con qué cancelar la liquidación de los más de 400 obreros, una vez que la empresa se declare en quiebra y cierre.
“No queremos que ocurra como lo que pasó en Uno Garments”, dijo Espinoza, quien recordó al ministro Gurdián que las violaciones a los derechos de los trabajadores ha sido una constantes en las empresas maquiladoras, y del pleno conocimiento del Mitrab y del Inss, pero nunca han hecho nada.
“Recibimos al ministro, pero no creemos que resuelva el problema, nunca lo han hecho pero ahora vienen como grandes abanderados”, señaló.
Gonzalo Carrión, director del Programa de Defensa y Denuncia del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, llegó a la Mil Colores a petición de los trabajadores, y calificó la intervención del ministro Gurdián como “una intervención tardía del Estado, cuando la situación de la maquiladora es caótica”.
Según Carrión, la crisis en las empresas maquiladoras es provocada por el mismo Estado y la administración de las empresas, “porque a pesar de las denuncias sistemáticas, nunca hicieron nada para sancionar a quienes violentan los derechos de los trabajadores”.
Otro aborto
Una obrera de la empresa maquiladora Mil Colores S.A., denunció ayer ante abogados del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, el aborto que padeció, porque, según ella, la directora de recursos humanos de la empresa no tenía dinero para enviarla a atenderse a un centro especializado.
“Nosotros pagamos el Seguro Social y lo quitan del salario, pero como ellos (el empresario) no lo pagan al Instituto de Seguridad Social, no tenemos una clínica donde acudir”, señaló la mujer, quien confirmó que recién fue sometida a un legrado para extraer al producto que falleció después de cuatro meses de gestación.
Relató que desde que salió embarazada comenzó a tener problemas y lo hizo saber a la directora de recursos humanos de Mil Colores, Carla Caballero, pero ésta siempre le dijo que no había dinero para cubrir los gastos de su atención.
“Un examen reveló que tenía infección renal, y un médico a que acudí me dijo que tenía que combatirla o de lo contrario perdería al bebé, pero en la empresa nunca me dieron para los medicamentos”, aseguró.
“Me dijeron que si yo tenía dinero que asumiera los gastos que después ellos me pagarían lo invertido”, afirmó. Detalló que mientras estaba en la clínica sufrió de sangrado y le explicaron que se trataba de una amenaza de aborto.
“Un ultrasonido reveló que mi hijo ya estaba muerto y el médico confirmó que el bebé había fallecido”, explicó la joven.
“Nosotros cotizamos y siempre deducen del pago, pero no gozamos de una clínica para ir a recibir atención, necesitamos medicamentos, atención médica y no me dieron nada, siempre me dijeron que no había dinero”, dijo la obrera.
No pagan médico
Aarón Espinoza, dirigente sindical de Mil Colores, confirmó que como no pagan el Seguro, optaron por contratar a un médico que daba atención en la empresa, pero éste dejó de llegar porque nunca le pagaron un centavo.
“El médico dejó de atender porque decía que no le pagaban”, finalmente dejó de llegar a la empresa, afirmó el dirigente sindical.