Nacional

Asesino de mayor renuncia a jurado


Lizbeth García

A pocos días de la reedición del juicio oral y público para los dos acusados por el asesinato del mayor del Ejército Santiago José Aburto, éstos renunciaron a su derecho de tener un juicio con jurado, de forma tal que quien decidirá su suerte es el Juez Octavo Penal de Juicio, Tomás Eduardo Cortés.
Pero como sólo el reo Albert José Cortés Narváez compareció para expresar de viva voz su voluntad de renunciar a tener un juicio con jurado, el juez reprogramó el juicio del 18 de octubre para el 23 del mismo mes.
Igualmente, el judicial giró oficio a las autoridades del Sistema Penitenciario Nacional para que el próximo 18 de octubre le lleven al juzgado al otro acusado, Marlon Felipe Narváez, para que renuncie de viva voz a su derecho de ser juzgado por un tribunal de jurados.
Hay que explicar que cuando un reo renuncia a tener un tribunal de jurados lo que busca es tener derecho a la apelación, porque los veredictos de los Tribunales de Jurados son inapelables, a diferencia de los fallos emitidos por los jueces de derecho, que son factibles de apelación y hasta casación.
Como parte de esa estrategia de defensa, la semana pasada el abogado José Luis González presentó un escrito pidiéndole al juez Cortés que separara la causa que se le sigue a Albert José de la de su tío Marlon Felipe, porque la tramitación conjunta sólo perjuicios le ha deparado a su cliente, quien, como se recordará, fue condenado a 15 años de cárcel por haber cooperado con el asesinato del mayor y atentar contra la autoridad y sus agentes.
Sin embargo, mediante un auto, el juez Cortés no dio lugar a la solicitud, porque los ilícitos por los que fueron acusados Marlon y su sobrino Albert son conexos, y la participación de ambos está enlazada, “por lo que tiene que haber una valoración conjunta de la prueba en juicio”.
Los hechos por los que los Narváez serán enjuiciados nuevamente ocurrieron el 28 de diciembre del año pasado, en las inmediaciones de la Universidad Centroamericana, cuando el mayor del Ejército murió baleado al defender a dos agentes de Policía.
Marlon Felipe fue condenado a 30 años de cárcel y su sobrino a 15, pero dos magistrados de Sala Penal Uno del Tribunal de Apelaciones de Managua (TAM) anularon todo el juicio y mandaron a repetirlo.