Nacional

Lapidario consejo de Arzobispo sobre aborto


Yahoska Dávila

“Que regale a su hijo”, es la solución de la Iglesia Católica frente a situaciones como la vivida por “doña Marta”, quien compartió su sufrimiento el pasado lunes 16 de octubre, de la violación y embarazo de su pequeña de 12 años.
“Estamos a favor de la vida, consideramos que los niños se pueden dar en adopción antes de quitarles la vida o de saber que no van a ser bien recibidos”, manifestó monseñor Leopoldo Brenes, Arzobispo de Managua, al referirse a esta situación.
Estar entre la vida o la muerte, o sencillamente imponer el producto de una violación a una pequeña de 12 años, no es suficiente razón para que la Iglesia permita que exista el aborto terapéutico, indicado por determinadas situaciones que ponen en riesgo la vida y la integridad de la mujer.
“Creo que hay situaciones muy tristes y es una actitud de una abuelita en particular. Se ha dado casos en que aquel niño no querido, cuando es adulto, es el que cuida a las abuelas y mantiene a la mamá”, explicó el Arzobispo.
Según Brenes, existen miles de matrimonios que no poseen “la dicha” de tener hijo y que anhelan tenerlos, por lo que solicita a las mujeres que piensen sobre este privilegio. “El mundo es tan complejo que vemos personas que no quieren a los niños y otras que los desean”, señaló.
Mujeres del campo que están a favor del aborto, están siendo manipuladas porque no saben ni qué es “aborto terapéutico” --explica el Arzobispo-- y el planteamiento de que se proteja este crimen en el Código Procesal Penal es algo que ni siquiera entienden, afirmó.
Monseñor Brenes propone como reto establecer una cultura de la vida, basada en una educación de responsabilidad paternal y de educación sexual. “Por lo que debemos ponernos en el espíritu mismo del Señor, para conocer qué es lo que quiere El para nosotros mismos”.
La Iglesia promulga estar a favor de la vida como un derecho inherente e irrenunciable, no manipulado por nadie. “Recordemos que nuestros derechos llegan a donde comienzan los del otro; por lo tanto, respetemos la vida”, concluyó.