Nacional

Otro buzo sale grave del mar y luego muere

* Llanto y dolor de familiares y amigos en el muelle de Puerto Cabezas * “Mientras empresarios enriquecen, mískitos mueren cada día”, exclaman

Fermín López

PUERTO CABEZAS, RAAN -El síndrome de descompresión cobró una nueva víctima en las profundidades del Mar Caribe, donde los mískitos arriesgan la vida todos los días para poder llevar el pan a sus casas. Esta vez la mala suerte le tocó a Richard Mails de 34 años, quien laboraba para la embarcación langostera “Lady II”.
La Fuerza Naval de Nicaragua, a través del capitán de corbeta José Marín, dijo a EL NUEVO DIARIO que la embarcación zarpó hacia los bancos de pesca el pasado jueves 12 de octubre con 60 hombres a bordo, entre ellos buzos, cayuqueros y marinos de cubierta.
Por su parte Antonio Peralta, capitán de la embarcación “Lady II”, dijo que el incidente se dio el pasado lunes a las cinco de la tarde. Cuando el buzo Mails salió de las profundidades ya estaba mal.
"Tratamos de ayudarle, pero fue en vano, él falleció a las tres de la madrugada", expresó el capitán de la nave, quien mostraba en su rostro el dolor ante la pérdida de su compañero de labores.
El muelle de la ciudad, a eso de las tres de la tarde, se vio invadido de familiares y otras personas, entre ellos hombres y mujeres que cargaban el cuerpo de Richard Mails y lloraban, contando anécdotas que juntos habían vivido.
Joseph Recta, buzo de Sandy Bay, lloraba diciendo: "But dawanka nani kau rich taki bara, kuna miskitu waitna nani kau prui tiwi sa", que traducido al español significa que "mientras los dueños de los barcos se hacen más ricos, los hombres mískitos mueren cada día".
De más de seis empresas pesqueras sólo una reconoce los derechos laborales de los trabajadores del mar: Copescharley, mientras que el resto con dificultad reconoce el ataúd o por casualidad el café.
Este año, antes que dé inicio la pesca después de la veda, en julio, hubo intentos por querer asegurar a todos los trabajadores del mar, pero hasta la fecha el plan no había podido funcionar a cabalidad. Se sabe que una mínima parte de los buzos cayuqueros y demás marinos están asegurados, pero el resto está a su propia suerte.
Desde 1990 hasta la fecha se contabilizan en más de 750 los buzos muertos por el síndrome de descompresión. En lo que va del año, oficialmente se sabe de cuatro casos de muerte y 49 accidentados, hombres que ya no podrán salir a faenar porque están inservibles físicamente.