Nacional

Enfermedades crónicas: una muerte silenciosa

*La mortalidad por estos padecimientos se ha disparado en los últimos años *Los medicamentos genéricos, una alternativa

Melvin Martínez

El sistema de salud pública sigue siendo vulnerable e incapaz de responder a una variedad de problemas de salud de los nicaragüenses. La falta de acceso a los servicios de salud y la escasez de tratamientos y medicamentos esenciales para las enfermedades crónicas, como la diabetes y la epilepsia, son una clara muestra de ello.
El Ministerio de Salud (Minsa) estima que en el país hay alrededor de 300 mil personas que padecen de enfermedades crónicas. De ellos 21 mil padecen de diabetes y 17 mil 622 de epilepsia, sin contar las personas que se atienden por los centros previsionales del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, INSS.
Aunque el INSS no lleva registros ni estadísticas médicas de las personas que atienden las previsionales, se estima que la proporción de enfermos crónicos es la misma que la que se maneja en las unidades públicas de salud.
A las enfermedades crónicas se les llama así porque no tienen cura, sólo mantenimiento, pero a lo largo del tiempo merman poco a poco a las personas de manera silenciosa. Es decir, que en las primeras etapas de su desarrollo, la mayoría de enfermedades crónicas no presentan síntomas o signos que hagan suponer que se van desarrollando.
El viceministro de Salud, Israel Kontorovsky, afirmó que la mortalidad por padecimiento de males crónicos se ha disparado en los últimos años. Por ejemplo, durante los últimos cinco años, la mortalidad por diabetes se ha incrementado en un ciento por ciento.
Diabetes, tercera causa de muerte
“Actualmente en nuestros registros tenemos que la diabetes constituye la tercera causa de muerte en el país. La cifra va aumentando de acuerdo, al aumento del número de pacientes diabéticos”, dijo.
“Definitivamente, es una enfermedad a la que no se le pone mucha atención, porque va deteriorando el organismo de manera silenciosa, sin provocar dolor. Daña la microcirculación de todo el cuerpo y todos los órganos al unísono, y cuando hay dolor o hay malestar es que la enfermedad está bastante avanzada y que ha dañado órganos vitales como el corazón, los riñones, el cerebro y la vista”, sostuvo.
Kontorovsky sostuvo que del año pasado a la fecha, se ha incrementado el abastecimiento de un 60 a un 80 por ciento.
Pero el incremento que menciona, no se ha hecho sentir en Erick Alfonso Prado, quien padece de diabetes crónica. Según relata, ya es un asiduo visitante del Hospital “Roberto Calderón”, desde donde denunció la falta de medicamentos en dicha unidad de salud.
El paciente sostuvo que su tratamiento médico no lo puede asumir, ya que debe inyectarse insulina cada cuatro horas y le resulta costoso por el bajo ingreso de su familia y el suyo como trabajador por cuenta propia. Sostuvo que, aunque no lo hace, el hospital debe suministrarle material necesario: medicamento, jeringas, alcohol, algodón, pero ni este último recibe.
“La situación es difícil, porque aunque vengo casi diario, a veces hay y a veces no. No puedo trabajar, porque tengo ataques repentinos y no quiero tampoco ser una carga para mi familia”, explicó.
Entre las más comunes de las enfermedades crónicas se pueden mencionar: el cáncer en cualquier parte del cuerpo; las enfermedades del corazón y del sistema cardiovascular como: la hipertensión arterial, la artereoesclerosis o los infartos; la diabetes en todos sus tipos, la osteoporosis y otros problemas óseos, la obesidad, los problemas cerebrovasculares, como la apoplejía o derrame cerebral, enfermedades pulmonares como el enfisema y el asma enfermedades de las vías digestivas como la diverticulitis, entre otras.
Discriminación y rechazo
Aunque no es nueva, la epilepsia en nuestro país es una enfermedad desconocida. Ya no se le asocia como en la antigüedad con lo diabólico, pero todavía tiene más misterios que certezas.
La falta de conocimiento y la desinformación se convierten en una condena para los pacientes que algunas veces sufren discriminación y rechazo. La señora Ana María Durán Solórzano relató que su hija lo ha sentido en carne propia.
“Mi hija no quiere que su nombre salga, porque hay discriminación. Tiene miedo al rechazo que pueda tener por la misma falta de conocimiento que hay de esta enfermedad”, explicó.
Relató que debido al rechazo de la sociedad, mantienen entre familiares y amigos el padecimiento de su hija. “Ella ha sufrido fuertes trastornos emocionales, porque ha tenido enamorados que se van cuando se han dado cuenta de su enfermedad”.
La señora explicó que tuvo que dejar de trabajar para atender la enfermedad de su niña, quien padece la enfermedad desde los 9 años. Ella recibe atención en el Centro de Salud “Francisco Buitrago”, pero hay limitaciones, y le dan medicamentos que no le hacen bien.
“Por eso debemos acudir a las clínicas privadas. Ella se ha bachillerado y estudia carreras técnicas... Dejó de trabajar y ha sido un golpe muy duro para la familia, agregó.
Epilepsia ni se menciona
Dijo que respalda la iniciativa de proponer a los candidatos a presidentes que cuando ganen, deben subsidiar a quienes padecen este mal y otros males crónicos. “Esto podría darse por medio de bonos de descuento para adquirir el tratamiento en las farmacias”, dijo.
“Si te fijás, todos hablan del Sida, de la artritis y otras enfermedades, pero nunca se escucha decir nada de la epilepsia”, lamentó.
En Nicaragua hay más de 30 mil casos de epilepsia y todavía sigue siendo una enfermedad desconocida y escondida para la población.
El Ministerio de Salud tampoco se ha interesado en darle seguimiento a estos casos, aunque según Kontorovsky, su tratamiento ha mejorado sustancialmente en los últimos años.
El doctor Kontorovsky explicó que la epilepsia es una enfermedad crónica ocasionada por diferentes causas. Se caracteriza por crisis recurrentes debido a una descarga excesiva de las neuronas cerebrales.
Recomiendan formación de clubes
“No todas las personas que padecen una crisis epiléptica se diagnostican como epilépticos, se consideran como tales cuando han sufrido por lo menos dos convulsiones”, explicó.
Indicó que una crisis epiléptica se da cuando una actividad anormal eléctrica en el cerebro causa un cambio involuntario de movimiento o función del cuerpo, de sensación, en la capacidad de estar alerta. La crisis puede durar desde unos segundos hasta varios minutos. Hay más de 20 tipos de crisis epilépticas.
“Los síntomas que experimenta una persona durante una crisis epiléptica dependen del lugar en el cerebro donde ocurre la alteración de la actividad eléctrica”, señaló.
El funcionario considera que lo mejor para atender a los pacientes es la formación de clubes de personas que compartan sus experiencias acerca de la enfermedad.
En estos grupos --que dijo ya se reúnen en algunas unidades de salud--, los pacientes se pueden informar e intercambiar ideas acerca de los síntomas y signos de peligro.
“El paciente con epilepsia está muy desprotegido. Existe un gran desconocimiento en torno a la epilepsia, y esto provoca discriminación hacia los pacientes, confirmó.
De acuerdo con estadísticas de la Organización Mundial de la Salud, OMS, entre un 2 y un 3 por ciento de la población del mundo sufre de epilepsia. En Nicaragua hay de 20 a 50 mil epilépticos.
Los medicamentos para personas con epilepsia pueden costar entre 1500 mil y 5 mil córdobas por mes, según el grado de gravedad.
“La epilepsia tiene una connotación negativa, y muy pocos saben que es una enfermedad curable y que, con un tratamiento adecuado, permite al paciente hacer una vida totalmente normal”, sostuvo el galeno.
Dijo que la lista de medicamentos del Minsa, debe garantizar gratuitamente dos tipos de medicación para controlar esta enfermedad crónica: entre las llamadas “drogas de uso regular”, otorga Carbamazepina, Clonacepam, Fenobarbital, Fenitoína, Ácido valproico. Por otra parte, brinda “drogas de uso normatizado”: Oxcarbamazepina, Primidona, Etosuximida, Lamotrigina y Gabapentin.
Afirmó que el Minsa garantiza en los hospitales, y son parte de la lista básica, hipoglosemiantes (Divenclamida y Metformina), debido a la importancia para los diabéticos que requieren hospitalización y terapia intensiva.
Según el funcionario, en un estudio realizado en el Hospital “Lenín Fonseca” se ha encontrado que se gastan 180 mil dólares en costos directos para el abordaje diagnóstico y tratamiento para pacientes diabéticos.
Crisis epilépticas
Una persona que tiene una crisis tonicoclónica --también conocida como grand mal-- puede gritar, perder el sentido y caer al piso, ponerse rígido y con espasmos musculares.
Agregó que otro tipo de crisis es la llamada crisis parcial compleja, en la que el afectado puede parecer confundido y no podrá responder preguntas, ni escuchar instrucciones.
“Otros tienen ataques muy leves que ni siquiera son notados por otros. Algunas veces, la única manifestación de la crisis epiléptica es un parpadeo rápido o algunos segundos de mirada perdida con desconexión del medio. A este tipo de crisis epiléptica se le denomina ausencia, y es muy frecuente en la infancia”, señaló el especialista.
La epilepsia puede tener muchas causas. En unos casos es debida a lesiones cerebrales de cualquier tipo -traumatismos craneales, secuelas de meningitis y tumores-- sin embargo, en muchos casos no hay ninguna lesión, sino únicamente una predisposición de origen genético a padecer las crisis.
Pero con el debido tratamiento médico es posible el control de las crisis en un elevado porcentaje de pacientes, y por eso es precisamente el clamor de los epilépticos y otros pacientes crónicos para que se les garantice el acceso a las medicinas.
En un recuadro…
Los medicamentos genéricos, una alternativa
Leopoldo Riestra, gerente general de Laboratorios Riestra, dijo que una alternativa para los pacientes que padecen males crónicos es la compra de medicamentos genéricos, que resultan hasta 2 y 3 veces menos caros que los llamados de marca.
Riestra dijo que los medicamentos genéricos, no tienen nada que envidiar a los medicamentos de marca, y hasta resultan menos costosos. Los genéricos son aquellos cuya patente, propiedad de la empresa farmacéutica que lo inventó ha caducado, y que laboratorios autorizados por el Minsa fabrican y comercializan.
Antes de fabricarlos, estos laboratorios deben demostrar la equivalencia en los resultados de sus fármacos con el original. Es decir, no se trata de medicamentos de rebaja, sino de productos eficaces que cumplen con todas las garantías, señaló.
Por ejemplo, dijo Riestra, 30 unidades de Enalapril de 10 mg, que es recetado a pacientes con enfermedades crónicas, los laboratorios de marca lo ofrecen al público en más de 300 córdobas, mientras que la misma cantidad en genérico tiene un costo de 35 córdobas.
“Existe falta de conciencia de los médicos y los farmacéuticos, ¿por qué van a pagar tanto por un medicamento, si hay otro igual y más barato?”, dijo.
Expresó que la falta de políticas públicas que obliguen a los farmacéuticos a recomendar a las personas todas las opciones que tienen en la compra de medicamentos hace que los medicamentos.
“El genérico es el ingrediente activo, lo que cura, tiene el ingrediente activo; para que vas a pagar el doble de un producto sólo porque lleva la marca, cuando hay otro más barato y te cura igual”, se cuestionó Riestra.
INSS
El doctor Jaime Fuentes Pereira, Gerente de Salud Previsional, indicó que las enfermedades neurológicas como la epilepsia forman parte del listado de prestaciones del INSS.
“Tenemos un listado oficial de medicamentos que son los que están en la cobertura del seguro social y podemos tener diferentes formas de medicamentos, tenemos 10 productos en el listado de prestaciones que sirven para el tratamiento de la epilepsia”.
Aunque el INSS posee dicho listado, no garantiza que las más de 35 empresas médicas cumplan con la distribución de los medicamentos. “Sabemos que las empresas garantizan al menos el 85 por ciento de los medicamentos del listado básico”, aseveró.
Explicó que tienen 350 mil trabajadores en al régimen integral y no todos tienen una condición económica regular. “Por medio del seguro tienen acceso al diagnóstico y tratamiento de 782 enfermedades”.
“No hay lugar para los pobres”
Otto Robert, ex trabajador de la Central de Abastos Médicos, y ex director de Laboratorios Solka, criticó la falta de preocupación de las autoridades de gobierno y de salud, la falta políticas públicas en la atención de pacientes que adolecen alguna enfermedad crónica.
“Vemos a mucha gente en los medios de comunicación, sobre todo en EL NUEVO DIARIO, pidiendo una resonancia magnética o una radiografía, el gobierno debería poner al menos, un centro en donde de acuerdo con la capacidad de cada persona se dé una contribución y que se practiquen estas pruebas”, dijo Robert.
Afirmó que de igual forma los medicamentos para enfermedades crónicas como la diabetes, epilepsia, artritis e infecciones renales, deben ser favorecidos con descuentos en la adquisición de medicamentos.
“En este sistema de neoliberalismo cruel no hay lugar para los pobres. Por ejemplo, el seguro social no cubre la atención de otorrinolaringología para los jubilados, y es en la vejez cuando comienzan los problemas de audición”, sostuvo.
Además, cuestionó la falta de conciencia de los dueños de farmacias, quienes compran medicamentos sin pagar impuestos, sin embargo, venden los medicamentos más caros de Centroamérica.
“Para que todo esto se resuelva bastaría conque el Minsa haga cumplir las leyes, porque están las leyes, pero no la hacen cumplir, porque los precios de los productos de la lista básica los pueden controlar, sin embargo no lo hacen
Arce: “Es ridículo que un paciente salga solo con una receta”
El diputado Bayardo Arce dijo que la bancada sandinista, o un posible gobierno sandinista, respaldarían una política de subsidio para pacientes con enfermedades crónicas.
Señaló que promoverán una propuesta de ley que incluya prevención, detección, asistencia, rehabilitación y reinserción social de los pacientes con estas enfermedades.
Además, buscarán cómo garantizar que el Estado provea medicamentos gratuitos para estas personas. “Una de las cosas que cuestionábamos y dejamos una puerta abierta con el Cafta, era que no se metiera el tema de los medicamentos en general, porque los problemas de medicamentos que se requieren para enfermedades crónicas los resolvés con los genéricos”.
Explicó que si se metían al tema de los derechos de autor, entonces, tendríamos que comprar marcas de medicamentos, y éstas encarecen hasta 10 veces el valor de un medicamento.
“Vamos a defender el uso del genérico de medicamentos caros, pero además el gobierno tiene que volver a apoyar con medicina la salud pública, es ridículo que vayas donde un médico y sólo salir con la receta, como también es ridículo llegar donde un médico y sólo salir con Acetominofén”, ejemplificó.