Nacional

Cosechas atraen a nicas indocumentados

* Desempleo, malos salarios y hambre aquí los impulsan a emigrar * Trabajarán en recolección de café, siembra de frijol y piña en zonas norte y sur del vecino país

Corresponsal
Boca San Carlos, Frontera Norte.
El inicio de la temporada de cosechas en Costa Rica atrae a cientos de nicaragüenses que comienzan a entrar en busca de trabajo.
La Fuerza Pública detectó a mediados de setiembre un creciente ingreso de indocumentados por Boca San Carlos, pequeño caserío de Pital de San Carlos, situado en la margen costarricense del río San Juan.
La Nación lo verificó el viernes, cuando familias enteras bajaron de una embarcación que se arrimó a la orilla tica del San Juan y enseguida comenzaron a caminar para llegar a Naranjo y Alajuela, entre otros sitios.
Leonel Morales, Presidente de la Asociación de Desarrollo de Boca San Carlos, confirmó que los martes y miércoles arriban hasta tres lanchas y una los jueves.
Los inmigrantes consultados dijeron sentirse atraídos por la posibilidad de trabajar en recolección de café en el Valle Central y zona sur, mientras, en la zona norte en la siembra de frijol y piña.
Además, en enero arrancará en esta misma región la corta de naranja y de caña de azúcar, la que normalmente hacen extranjeros.
Comparados con Costa Rica, los salarios en Nicaragua son bajos. Un operario industrial en Managua devenga 6 córdobas por hora (¢175), pero en el campo es mucho menos.
Una doméstica gana unos $60 (¢31.000), un maestro $118 (¢61.000), un profesor $130 (¢67.000), un ingeniero industrial $200 (¢104.000) y un médico $400 (¢208.000).
Debilidad
A partir de 1990 y hasta el año pasado los indocumentados entraban por México de Upala, Tablillas, Isla Chica de Los Chiles y Pocosol de San Carlos.
A partir de este año lo hacen por Boca San Carlos, Cureña y La Tigra de Sarapiquí para aprovechar que en esos puntos la Dirección de Migración y la Fuerza Pública tienen escasa presencia o ninguna.
Por ejemplo, en Boca San Carlos sólo hay dos policías que ni siquiera disponen de caballos para seguir a los indocumentados entre los potreros y montañas.
Los mismos nicaragüenses reconocen que ahora hacen recorridos mucho más largos --por agua y tierra-- pero también con más posibilidades de que no los detengan.
La Fuerza Pública no puede ingresar al nicaragüense río San Juan, y entonces está imposibilitada de perseguir las embarcaciones que transportan a los ilegales.
Tampoco hay en esta comunidad un camino paralelo al río como para seguir por tierra los botes, y a esas adversidades se agrega el hecho de que abundan los pasos entre montañas.

Testimonio
“Por hambre”
Nombre: José Daniel Duarte
Edad: 23 años
“Mi problema es el de cientos de compatriotas. En mi país el trabajo es muy escaso y mal pagado. Vine a Costa Rica para no morirme de hambre”.
“Para mi hija”
Nombre: Javier López Artola
Edad: 39 años
“Tengo un mes de estar sin trabajo y necesito ganar dinero para comprar la ropa que mi hija tiene que usar el día de la graduación de primaria”.