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“EU no le tiene respeto a Ortega”

* Si dejara de disfrazarse de cualquier cosa, cambiar de camisa y colores, y no callara el Himno del FSLN, Washington lo tomara en serio, comenta * Aunque “hay una enorme proximidad entre esos que tienen una retórica antiimperialista con los intereses prácticos del imperialismo”

Edwin Sánchez

¿Qué confianza puede tener Estados Unidos de alguien acostumbrado a engañar, que hoy se disfraza de una manera, otro día se viste de blanco, mañana de morado chicha; que esconde su bandera y deja de cantar el himno (del FSLN)? Ésta es la pregunta que el analista político Julio López Campos se hizo a un mes de las elecciones nacionales.
En una época en que es más probable encontrarse con “El Aleph” de Jorge Luis Borge antes que con una izquierda inmaculada, López Campos, director del programa “Causa y Efecto”, en “La Primerísima”, nos contesta algunas preguntas, sobre algunos hechos dentro de la dinámica electoral.
¿La izquierda, para ser considerada como tal debe pasar su prueba, exhibiendo una retórica de los años 70 contra Estados Unidos? La izquierda oficial dice que el MRS ya no tiene en su diccionario político el término antiimperialista.
Decían los revolucionarios de verdad, que el único criterio de la verdad es el de la realidad. Es decir, para orientarnos debemos referirnos a la realidad misma. ¿De qué sirve tener una retórica antiimperialista si en la práctica sos un socio de primer orden de las políticas imperiales? He dicho en otras ocasiones que la esencia de las políticas imperialistas en el mundo hoy se traduce a dos cosas fundamentales. Una, la economía de libre mercado y la democracia liberal. Éstas son las dos piernas del imperialismo, ahora.
Si nos referimos a Nicaragua, ¿quiénes han sido los socios que han hecho posibles todas las políticas del libre mercado en Nicaragua? Los liberales y la bancada del FSLN. Ellos han aprobado en el Parlamento todas las políticas del libre mercado, Cafta, condicionalidades del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial, reformas institucionales; todo el paquete de medidas de esas políticas.
¿Y quiénes son los mejores defensores de la democracia liberal? Aquellos que han dicho que el pueblo nicaragüense tiene que estar sometido al Presidente y al gobierno de turno hagan lo que hagan, por corruptos que sean, que la única manera es por la vía de los procesos electorales. Es decir, en contra incluso de la esencia misma de la democracia liberal.
Si nos vamos al criterio de la realidad y no de la retórica, nos vamos a encontrar que hay una enorme proximidad entre esos que tienen una retórica antiimperialista con los intereses prácticos, reales y concretos de la vida misma y los intereses del imperialismo con esta posición.
Si así es en los hechos, de que tiene más peso la vida misma que el discurso, ¿por qué Estados Unidos no se traga a este sector de la izquierda representado por el Frente Sandinista?
Creo que es una de las grandes preguntas. Efectivamente, los imperialistas no perdonan. Ellos desprecian a todos aquellos que de una u otra manera se someten a sus intereses y a sus políticas. Si hay una manera de perder el respeto del enemigo, es cuando no se tienen las fortalezas de defender sus posiciones y sus principios.
Creo que todos los intentos que se hacen desde la cúpula del danielismo para ser aceptado por la oligarquía financiera de Nicaragua, los esfuerzos por querer ser visto de manera adecuada por esa sociedad, los deseos de volverse complaciente con el FMI y el BM y la pedidera de perdón de todo --han pedido perdón por todos los pecados de la humanidad--, ese afán terrible, rastrero realmente, hace que la gente no le tenga respeto, y por tanto no hay credibilidad.
¿Qué confianza puede tener Estados Unidos de alguien acostumbrado a engañar, que hoy se disfraza de una manera, un día se viste de blanco, otro de morado chicha, otro cambia su bandera, otro deja de cantar su himno; se arrodilla ante los curas, pide perdón por cualquier cosa? No son gente seria, no son gente que merezca respeto. Los gringos por eso se remiten a la realidad concreta y ellos tienen unos referentes que realmente no cuadran con ese tipo de cosas. Creo que si fueran más serios los respetarían.
Mundo Jarquín procede de la banca internacional, fue cercano de Pedro Joaquín Chamorro y se le es tenido como socialdemócrata. ¿Qué implica esto para la izquierda que está en el MRS?
Todos estamos claros de cómo Edmundo se vio convertido de repente en candidato a la Presidencia. Lo conozco desde hace muchísimo tiempo. No creo que tenga nada que ver con ese perfil de banquero. Mundo es un político nicaragüense. Su expediente político es el del antisomocista; un funcionario de alta responsabilidad en el gobierno revolucionario, un profesional de primer nivel. El hecho de estar en el BID, trabajando en el área de reforma del Estado, no constituye un handicap. Hay que recordar que si el mundo ha podido conocer mejor y tener una actitud más crítica en relación con el BM y con el FMI, fue gracias a su primer vicepresidente Joseph Stiglitz, que fue puesto ahí por el presidente Clinton. Este hombre fue capaz de mantener una posición crítica respecto a estos dos bancos.
Aquí más bien hay más coincidencias y comunidad de intereses, entre la cúpula danielista, y los intereses financieros de Eduardo Montealegre, que los que pueden haber entre Mundo Jarquín y Montealegre. Mundo no es nada, no tiene nada, no es ningún empresario, lo único es que es un profesional competente con un expediente. Pero del otro lado tenés intereses empresariales, intereses de mucho dinero de por medio; hay más coincidencias entre estas cúpulas.
Tomas Shanon, Subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental de EU, se reunió en la primera visita con Herty, y esto levantó suspicacias para la vieja izquierda. ¿La izquierda de ahora debe dialogar con todo el mundo o sólo con comunistas probados, que por cierto ya no existen?
La izquierda en Nicaragua y en todas partes del mundo siempre ha sostenido la legitimidad y la justeza del diálogo con todos los protagonistas de la vida política nacional e internacional. Durante la guerra, cuando estábamos confrontados con Reagan, todos nos entrevistamos con los gringos. Daniel con el Secretario de Estado, yo me reuní varias veces con gente del Consejo de Seguridad, con Jeanne Kirkpatrick. ¿No conversamos nosotros en Manzanillo con los gringos?
Es decir, nunca el hecho de conversar puede ser el problema. El asunto es en nombre de qué y por qué intereses se hace. Yo creo que si aquí el secretario de Defensa de EU quisiera hablar con Daniel Ortega, yo creo que él se reúne con Rumsfeld. Si aquí la Condolezza Rice quisiera hablar con Daniel, estoy seguro de que hablarían, no tendría ningún problema. No hay ninguna posición de principios que descalifique la posibilidad del diálogo con quien sea.
Shanon, la última vez que vino, dijo que los candidatos Herty Lewites y Montealegre eran las opciones que necesita Nicaragua. Unos interpretaron que era un aval de Estados Unidos, “a sus candidatos”.
Hay mucha politiquería en la interpretación de los hechos, pero si actuamos con seriedad, creo que todos estamos clarísimos aquí de que el candidato de los gringos es Eduardo Montealegre. La esposa de Montealegre estará un día de éstos con Kirkpatrick recogiendo fondos en Estados Unidos.
Mundo y la Alianza es un movimiento que surgido desde el sandinismo, tiene contradicciones profundas y ha tomado distancia del danielismo. Desde esa perspectiva, es obvio que desde la Internacional Conservadora, Internacional Liberal, la Internacional Socialista, los gringos se preguntan hasta dónde va a llegar esta fuerza:
¿Será realmente capaz de cuestionar ese liderazgo, qué es lo que va a ocurrir? Creo que se refieren a este tipo de cosas, cuando aluden a Mundo y gente de la alianza.