Nacional

Tardía condena colombiana por tráfico de armas


Vladimir López

Un juez colombiano condenó a nueve años de prisión a tres ex empleados de aduanas que facilitaron el ingreso ilegal a ese país de los tres mil fusiles AK y cinco millones de municiones para los escuadrones paramilitares de derecha, cargamento de armas cedido por la Policía de Nicaragua con destino a Panamá, pero que finalmente fue desviado a Colombia, lo que generó una investigación internacional sin precedentes.
La información brindada por agencias internacionales acreditadas en Bogotá dice que los ex trabajadores de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN), Henry Hernando Ramírez Bahamón y Herminio Martínez Mercado, que están presos, fueron condenados a 108 meses de prisión junto al prófugo Carmelo Córdova Mercado.
Añade la información que los tres condenados fueron acusados de tráfico, fabricación o porte de armas y municiones de uso privado de las fuerzas militares, falsedad ideológica en documento público y favorecimiento de servidor público.
En la nota se dice erróneamente que el arsenal “vendido por miembros de la Policía de Nicaragua a paramilitares colombianos”, ingresó a Colombia por el puerto de Turbo, Antioquia, en el barco “Otterloo”, de bandera panameña.
En realidad ese buque zarpó de Veracruz, México, supuestamente con un cargamento de pelotas, y frente a las costas de Nicaragua cargó los fusiles, tras lo cual puso rumbo a Colombia.
Una permuta escandalosa
Hay que recordar que los tres mil fusiles AK salieron de Nicaragua en noviembre del 2001 mediante una permuta elaborada a la ligera con la firma Representaciones Internacionales, Girsa, una supuesta filial de la industria militar Israelí, a cambio de 100 sub-ametralladoras Mini-Uzi, 100 sobaqueras para Mini-Uzi, y 465 pistolas Jericho con sus respectivos cinturones, portacargadores y doble cartucheras.
Oris Zoller, negociador por Girsa, aseguró que las armas de Nicaragua iban dirigidas a la Policía de Panamá y todos los documentos se hicieron en ese orden, pero al final el cargamento terminó en manos de los paramilitares colombianos.
Supuestamente la permuta cumplió con todos los requerimientos legales establecidos en ese momento. No obstante, en las investigaciones surgieron algunos cuestionamientos a jefes del Ejército que se involucraron en ese proceso y de jefes policiales, pero al final fueron exonerados de toda culpa por una investigación que realizó la Organización de Estados Americanos, OEA, y por una comisión de la Asamblea Nacional.

“Otterloo” llegó hasta el “Arlen Siu”
Vale recordar que el viernes dos de octubre del año 2001, el barco de bandera panameña «Otterloo», con una tripulación compuesta por seis mexicanos y un panameño: Jesús Fernando Iturrioz Maciel, de 59 años; Jesús Ernesto Yejún Rodríguez, de 44 años; Luis Arturo Sandoval Ibarra, de 25 años; Leopoldo Pérez Ramírez, de 53; Pedro Andrade Martínez, de 39, Jaime Humberto López Pacheco, de 44, y Carlos Alberto Aguilar Valdez, de 32 años, llegó al puerto nicaragüense “Arlen Siu”.
Se conoció que Carlos Alberto Aguilar Valdez, el único panameño de la tripulación, quien se desempeñó como cargador, había sido contactado por la inteligencia militar del Ejército de Colombia meses atrás, porque los colombianos tenían sospechas de que Girsa y el «Otterloo» traficaban armas hacia los grupos insurgentes de ese país.
El «Otterloo» llegó a El Rama con el pretexto de que tenían que reparar el cuarto de la máquina del barco y así se difundió en Panamá.
Ese día, según el manifiesto de la Agencia aduanera Vasalli S.A. Avasa, el cual está firmado por el Administrador de Aduana en El Rama, por la Gerente de Operaciones de Avasa y por el Capitán del «Otterloo», Jesús Fernando Iturrioz Maciel, el Ejército de Nicaragua hizo entrega --por parte de la Policía Nacional-- de un cargamento de armas.
El documento de Avasa confirma que la tripulación del «Otterloo» recibió 14 contenedores que contenían tres mil fusiles AK y cinco millones de municiones.
En el mismo documento se consigna que ese cargamento procedía de la Policía Nacional de Nicaragua y que tenía como destino la Policía Nacional de Panamá, en el puerto Colón de ese país.
Asimismo, la póliza de exportación precisa que el cargamento estaba compuesto por 150 cajas con 1500 fusiles AK de manufactura búlgara; 150 cajas con 1500 de fusiles AK, de manufactura húngara y 3 mil 493 cajas con las municiones. La póliza está firmada por Melba Díaz Lacayo, representante en El Rama de la Dirección General de Servicios Aduaneros.
Además, la hoja de embarque consigna que el «Otterloo» lleva un cargamento de 173.12 toneladas métricas y precisa el contenido del armamento.
Obviamente, el «Otterloo» recibió el cargamento de tres mil fusiles AK, con cinco millones de municiones, pero en vez de partir hacia el puerto Colón de Panamá, se desvió hacia el puerto El Turbo de Colombia, donde arribó el sábado diez de noviembre y la tripulación ingresó los contenedores por la aduana colombiana como que si eran pelotas plásticas.
Entró por Urabá
El cargamento ingresó a tierra firme por Urabá, un territorio controlado por las fuerzas paramilitares de Autodefensa de Colombia.
Tras lograr el ingreso de las armas, la tripulación del «Otterloo» salió rápidamente de Colombia. La inteligencia del Ejército de Colombia conoció del cargamento de armas hasta mediados de la tercera semana de noviembre y filtraron la información al diario El Tiempo de Bogotá el 23 de abril.
En enero, el jefe de la Policía de Panamá vino a Nicaragua con una delegación de oficiales de inteligencia y se entrevistaron con los oficiales de la Dirección de Información para la Defensa del Ejército, DID, donde informaron que las armas habían sido desviadas hacia Colombia.
Conocimos que la Policía de Panamá y el Ejército de Nicaragua planificaron realizar otro trueque con Girsa consistente en vender dos mil fusiles del Ejército de Nicaragua hacia la Policía de Panamá.
El plan consistió en infiltrar a la tripulación del barco que viniera a recoger el armamento y luego perseguirlos hasta caerles cuando se desviaran del destino final.
Sin embargo, da la casualidad que esa operación ya no se pudo realizar en vista de la información que salió publicada en Colombia el 23 de abril y el escándalo que ha suscitado.
Policía tiene todo en orden
En ese momento, la Policía Nacional sostuvo que tiene todo en orden y reveló que con la empresa Girsa se hicieron tres embarques: por agua, aire y tierra.
Tres mil fusiles y cinco millones de municiones enviaron para Panamá en el barco «Otterloo», 117 fusiles se enviaron por tierra hacia Guatemala y nueve mil bayonetas.
La Policía de Nicaragua explicó que el contrato original de entregar cinco mil fusiles, 2 millones 500 mil municiones y seis mil bayonetas se modificó en vista de que Girsa no quiso los cinco mil fusiles de la Policía, y el Ejército únicamente entregó 3,117.
De acuerdo con la Policía, el Ejército repuso los 1773 fusiles restantes con 2 millones 500 mil municiones más y otras tres mil bayonetas.