Nacional

Investigan horrendo crimen en San Jorge


Lesber Quintero

SAN JORGE -Alejandro José Obando Montiel, propietario de una imprenta ubicada en el barrio Popoyuapa, de la ciudad de Rivas, fue asesinado atrozmente por sujetos desconocidos, que al parecer lo interceptaron para robarle en horas de la noche del sábado, cuando se dirigía a su casa de habitación ubicada en el municipio de San Jorge, específicamente del muelle 800 metros al sur.
Según la mamá de la víctima doña Justa Montiel López, de 66 años, su hijo fue asesinado cruelmente, “ya que le colocaron un cordón o mecate en el cuello para asfixiarlo, pero a la vez le introdujeron en la boca, bolsas plásticas, cartón y papeles hasta matarlo”, comentó, tras indicar que el médico forense les detalló que, efectivamente, Obando Montiel de 44 años falleció por asfixia.
La saña de los asesinos continuó después de haber dado muerte a su víctima, ya que lo despojaron de toda su ropa hasta dejarlo en calzoncillos, y luego le colocaron en su cuerpo varias cabezas de plátano y se marcharon con rumbo desconocido.
Este horrendo crimen, cuyo móvil por el momento es el robo, se dio en la “Calle Chiquita”, la cual comunica por una zona despoblada al barrio “Gaspar García Laviana” de la ciudad de Rivas con el casco urbano de San Jorge, y según la Policía, la trágica escena se escenificó a 500 metros de la finca Santa Carlota.
Salió con su hijo, pero no regresó
Según doña Justa, su hijo, salió en horas de la mañana de sábado hacia Managua, e iba en compañía de su hijo Carlos Espinoza, de 28 años. “Ellos regresaron a Rivas a las seis de la tarde, pero en el sector de la rotonda mí hijo se bajó del bus y se fue al centro a realizar unas diligencias, por lo que a la casa sólo llegó Carlos”, explicó.
Al pasar las horas, la compañera de vida de la víctima, Mirlene Espinoza, inicio a preocuparse, al ver que su marido no llegaba a casa, pero fue hasta en horas de la mañana que procedió a realizar la búsqueda, la cual inició en la casa de su suegra, pero ahí doña Justa le dijo que él no había llegado a su casa en toda la noche.
Posteriormente, Mirlene se fue al hospital de Rivas para ver si ahí le daban información de su marido, pero el viaje fue en vano. No obstante, al abordar un taxi para regresar a su casa, el taxista le dio el preludio del trágico fin de su marido, ya que al oír que ella andaba en busca de su marido él (el taxista) le comentó que sobre la “Calle Chiquita” habían encontrado un cadáver.
Según doña Justa, pese a la triste noticia su nuera se dirigió al lugar “con el corazón latiendo a mil y muy nerviosa, y tristemente al llegar al lugar del hallazgo se enteró de que se trataba de mí hijo”, explicó la señora, tras agregar que a su vástago lo asesinaron para robarle el dinero que traía y la ropa.
Al final la angustiada madre comentó que su hijo no tenía enemigos, y que era una persona que no se metía con nadie y “más bien si él podía ayudarle a alguien le ayudaba, por lo que pido a la Policía que investigue lo más pronto la muerte de mi hijo para que den con los asesinos”, concluyó doña Justa.