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Apela, pero el veredicto del jurado es irrevocable

* Defensor alega que juicio estuvo viciado y que no puede haber cooperador necesario cuando ni siquiera se han identificado a los autores de la masacre de los cuatro policías * Fiscal argumenta que veredicto de culpabilidad de un Jurado de Conciencia no se puede revocar.

Heberto Jarquín

Bluefields/ RAAS -La tarde de ayer, miércoles, el ex agente antidroga de Bluefields, Delvin Jirón Gutiérrez, compareció ante los magistrados Rodolfo Martínez, Marta Alemán y Marcelino Alarcón, del Tribunal de Apelaciones de la RAAS, para apelar el veredicto de culpable y la sentencia de 30 años que recibió en un juicio por la masacre de cuatro oficiales de la Policía, y homicidio frustrado de otra uniformada.
El defensor de Jirón, Raúl Castillo, argumentó que el juicio realizado el 29 de agosto estuvo viciado, y que nunca se debió llevar a cabo, porque Delvin Jirón no podía calificarse como colaborador necesario de unos autores materiales de la masacre de los uniformados, que nunca han sido identificados.
“La acusación nunca presentó un documento de la Interpol, la Embajada o el Consulado de Colombia en el que se demostrara la existencia Robert Wilson, alias “Calidad”, el supuesto jefe de los sicarios que masacraron a los policías.
“El juicio fue una acción temeraria del Ministerio Público por presión del Ministerio Público o de la Policía, ya que necesitaban dar una respuesta después de dos años de presión por resolver el hecho (asesinato de los cuatro oficiales)”, indicó el defensor Castillo.
“Con todo el prestigio que tiene la Policía al mantener al país (Nicaragua) como el más seguro de la región, no debieron actuar de esta forma temeraria, violando todos los derechos de mi defendido (Delvin Jirón)”, reiteró Castillo.
Fiscalía confiada
El fiscal auxiliar, Francisco Mairena, se mostró confiado en que no prosperará la apelación promovida por la defensa de Delvin Jirón. “El veredicto del Jurado de Conciencia no se puede revocar”, dijo el representante del Ministerio Público.
Mairena señaló que las pruebas sobre la participación de Jirón fueron contundentes. “Por eso el jurado de conciencia lo declaró culpable, y la juez Hellen Lewin le aplicó 27 años de prisión por colaboración necesaria en el asesinato de los cuatro oficiales, y siete por homicidio frustrado en contra de otra policía”, comentó, señalando que la intención de la defensa es disminuir la pena de 30 años a la mitad.
La madrugada del 4 de mayo de 2004, los oficiales Juan José Fúnez, Johnny Dometz, Ruth González y Róger Villachica, fueron masacrados a puñaladas en la delegación policial de Bluefields.
En la acción criminal resultó gravemente lesionada la oficial Ana Estela Valderrama, que a la postre se convirtió en la única sobreviviente y testigo de la matanza. Su testimonio fue clave para convencer al jurado de conciencia, porque ella declaró haber reconocido a Jirón entre los sicarios que ejecutaron la masacre, y que él la amenazó cuando se encontraron en el laboratorio de Criminalística de la Policía en Managua.
Otra vez Larrave
Delvin Jirón declaró que el jurado que lo condenó estaba atado a la voluntad de la Fiscalía, y que el juicio fue rápido porque ya estaba amarrado.
Al mismo tiempo, señaló a su antiguo jefe en la Dirección Antidroga, Oscar Larrave, y los jefes y oficiales de la Policía, Carlos Palacios, Ismael Saballos, Ernesto Guillén y Felipe Pérez, como los supuestos autores de un complot para hundirlo.
Durante el juicio en que fue declarado no culpable por tráfico interno de estupefacientes, declaró que estos policías se habían apoderado de cargamentos de droga que habían incautado en distintos operativos realizados en años anteriores en la RAAS.
“Si la nueva jefa de la policía, Aminta Granera, realmente está interesada en limpiar esa institución, no debería limitarse a decir que yo quiero desprestigiarlos, sino que debería investigar y llevar a la cárcel a esos funcionarios corruptos”, indicó Jirón.
Delvin cuestionó el hecho de que la Policía ya abrió la oficina donde fueron masacrados los cuatro oficiales. “Echaron a perder pruebas valiosas, y como ahora ya me condenaron a mí que soy su chivo expiatorio, quieren olvidar el caso de la matanza porque simplemente no les interesa esclarecer el caso”, comentó.