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Cárcel era un enclave del crimen organizado

• Mafia de presos tenía laboratorio de drogas, venta de viviendas y centro de operaciones para narcotráfico • Crímenes internos ocultos y buscan fosas comunes • Un colombiano narcotraficante tenía en su vivienda dentro del penal hasta jacuzzi

Laboratorio de drogas, venta de viviendas o centro de operaciones del narcotráfico: las fuerzas de seguridad guatemaltecas desentrañaban este martes el negocio montado por una banda de presos en el reclusorio Pavón, tras recuperar el control de este centro penitenciario que pretendió ser modelo de autogestión.
Todavía habrá que esperar varios días para analizar la información de los resultados del operativo, pues de acuerdo con el fiscal Álvaro Matus, la requisa que se inició este martes en el reclusorio durará cuatro o cinco días más.
“Tenemos que hacer un trabajo minucioso, no sólo de registro, sino también en cuanto al análisis de la información que se pueda encontrar, pues se supone que en las computadoras que los reos tenían en los inmuebles que habitaban podremos encontrar supuestas operaciones de crimen organizado”, afirmó Matus.
En tanto, el director del Sistema Penitenciario, Alejandro Giammattei, destacó que el principal resultado del operativo fue un “éxito”, pues, después de diez años, se logró tomar el control total de la cárcel, principal cárcel de Guatemala, ubicada 25 km al este de la capital.
Guardias ya ni entraban
“Todo lo que se presume que ocurría adentro de Pavón y que está relacionado con el crimen organizado tiene sus raíces diez años atrás, cuando las autoridades de ese entonces aceptaron la conformación del Comité de Orden y Disciplina (COD), que se encargó de convertir el reclusorio en su centro de operaciones”, subrayó Giammattei.
El funcionario reconoce que el COD tenía el control total de la cárcel, pues ya ni siquiera dejaban entrar a los guardias para que realizaran los conteos de internos; integrantes de dicho ente eran los que subían al área administrativa para proporcionar la información.
“Casi que estoy seguro que en Pavón hay fosas comunes en las que pueden haber sido enterrados algunos presos víctimas de crímenes internos. Esta suposición se basa en el hecho de que desde 1996 no se sabe exactamente cuántos internos había en el reclusorio, situación que se investiga”, agregó.
No es para menos el temor de Giammattei, pues de las siete hectáreas que conforman el terreno donde está construida la cárcel, las autoridades penitenciarias sólo controlaban un 10% de dicha extensión, es decir, el área administrativa.
De acuerdo con el funcionario, esta misma situación permitió que desde 1996 los reclusos hicieran lo que les viniera en gana dentro del penal, hasta llegar al extremo de fragmentar algunas áreas del mismo para que los reos, con poder adquisitivo, compraran al COD un terreno para construir sus viviendas que vendían al mejor postor cuando se iban.
Una tenía hasta jacuzzi
Una vivienda de un narcotraficante colombiano tiene jacuzzi, según Giammattei. En el centro penitenciario también funcionaba un laboratorio para procesar drogas, una mafia de roba furgones y robo de combustible, además de estar ligado con los secuestros, el narcotráfico y grandes bandas de sicarios.
En la intervención policial del lunes perdieron la vida siete reclusos, entre ellos los números uno y dos del COD. La gestión de dicha cárcel, que fue construida con el objetivo de desarrollar proyectos agrícolas productivos para la rehabilitación y readaptación de los presos, se entregó a los propios presos a través del COD.
Por lo pronto, aparte de retomar el control de la cárcel, donde supuestamente ya no se procesarán y distribuirán drogas al amparo de la complicidad de los guardias, el Sistema Penitenciario puso a disposición de la Fiscalía a las autoridades de dicho centro, para que sean sometidas a las pesquisas necesarias.