Nacional

Esperanzas en una reforma a la Ley de la Policía


La primera comisionada Aminta Granera tiene cifradas sus esperanzas en una reforma a la Ley de la Policía, que le dé facultades a la División de Asuntos Internos para investigar actuaciones de policías, aunque atañen al campo penal.
Cuando se produjo el asesinato de Jerónimo Polanco, no sólo el nombre del comisionado mayor Carlos Bendaña salió a luz pública. Se mencionó también a los comisionado mayores Carlos Palacios y Francisco Díaz, uno por haber realizado un convivió para los jefes de Inteligencia de las Policía de Centroamérica en el night club Aquí Polanco, y el otro, porque además de resultar compadre de la víctima, supuestamente era socio en los negocios.
Granera en ese momento ocupaba el cargo de inspectora general de la Policía Nacional, pero no ordenó ningún tipo de investigación sobre sus compañeros.
¿Qué garantía le da al pueblo nicaragüense de que cumplirá con su cometido en esta ocasión?
En el caso este famoso, la Policía Nacional no realizó ninguna investigación porque se trataba de un delito, y cuando hay un delito principal como fue el asesinato, y resultan otros delitos conexos menores, es la misma unidad o la misma instancia investigadora que es Auxilio Judicial la que realiza toda la investigación.
Yo creo que ésta es una debilidad de la Policía, y que Asuntos Internos no debe únicamente intervenir en actuaciones o violaciones de carácter administrativo de nuestros policías, sino que también debe ser la instancia especializada responsable de investigar cualquier tipo de actuación incorrecta, indebida, aunque entre en el campo de la responsabilidad penal.
En los próximos meses voy a hacer una propuesta de reforma. A Asuntos Internos hay que fortalecerlo no sólo en cuanto a las facultades que tenga, sino también en equipos, tenemos que darle patrullas, fortalecerlo con personal con mucha experiencia investigativa, hacer una especie de contrainteligencia en la Policía Nacional. Éste un paso que vamos dar en los primeros meses del próximo año y ya tenemos promesa de cooperación externa.
Pero a su juicio, ¿ameritaba que se realizase una investigación en contra de todos los comisionados mencionados en este caso?
Creo que sí se realizó la investigación, Auxilio Judicial y la Fiscalía que fueron las instancias responsables de esto realizaron la investigación, claro que sí, y la Fiscalía General de la Republica sacó una resolución.
Mi pregunta es que sí no cree usted que era necesario que a lo interno de la institución se practicara una investigación…
A lo interno se realizó porque la hizo Auxilio Judicial, que es parte de la Policía Nacional. Quien no la realizó fue Asuntos Internos de la Inspectoría. Yo sí creo que debe realizarla, y por eso te digo: tenemos que darle primero las facultades legales para que las realice.
Sobre el caso específicamente del comisionado mayor Carlos Bendaña, usted ha manifestado que lo dejará en manos del presidente de la República. ¿Por qué?
Así es. Cuando se trata del retiro de un comisionado mayor, el Director General puede proponerlo, pero quien lo concede es el ministro (de Gobernación), y en este caso obviamente el Presidente de la República. El primer comisionado en retiro ya dejó varias propuestas de retiro firmadas.
Pero usted en un inicio manifestó su respaldo a la propuesta hecha por el primer comisionado en retiro, Edwin Cordero, que Bendaña debía pasar al retiro. ¿Por qué?
Lo hice porque creo es mi deber y el deber de todos los policías cohesionarnos en torno al Director General y a la cabeza de la institución. La columna vertebral de instituciones como la nuestra es la disciplina, y aquí hay una jerarquía estricta, que es una pirámide, y en un caso en el que emite opinión el Director General no podemos los subdirectores y mucho menos el resto decir: yo estoy de acuerdo o no estoy de acuerdo.
Nuestra institución no es democrática donde se toman las decisiones por mayoría, aquí hay una disciplina estricta y una jerarquía bien definida, y si nosotros queremos fortalecer la institución y salvarla, tiene que haber una absoluta cohesión en torno a la cabeza de la institución.