Nacional

Metanol fatigó a personal de salud

* Enfermera afirma que “varios compañeros de trabajo lloramos porque no es normal ver más de dos o cinco muertos el mismo día” * Para el doctor Bécket Argüello, uno de los momentos más dramáticos que tuvo que enfrentar fue cuando atendió a un colega

LEÓN -Los constantes casos de intoxicación metílica que ingresaron en el Hospital Escuela “Oscar Danilo Rosales”, de León, en los primeros cinco días de emergencia sanitaria decretados por el Ministerio de Salud (Minsa) en el presente mes, fatigaron a los médicos, enfermeras, camilleros y estudiantes de medicina, quienes no se daban abasto para atender a decenas de pacientes y familiares aglomerados en las distintas salas de atención del referido centro asistencial.
Por primera vez en la historia de nuestro país, el hospital de León sobrepasó su capacidad de atención médica, particularmente entre el 12 y 13 de septiembre, cuando se atendieron más de 120 ingresos hospitalarios por ingesta de metanol. Durante este período, las autoridades del hospital, tuvieron que abrir improvisadamente otra Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) por la situación critica en que llegaban los pacientes. Se ingresaba un promedio de dos a tres pacientes graves diarios en UCI. Pero el mayor problema radicaba en la falta de equipos médicos, medicinas y materiales de reposición periódica.
“Totalmente desabastecido se encontraba el hospital al momento de la emergencia sanitaria por ingesta de metanol, carecíamos de materiales de laboratorios, reactivos para electrolitos básicos, gastrometría, equipos de carros de paro cardíaco, gas especial para el funcionamiento de los únicos tres ventiladores. Atravesamos por un momento en que necesitábamos hasta 16 ventiladores, y tuvimos que solicitarlos a los hospitales de Managua, Estelí y Chinandega, y así conformamos improvisadamente otra sala de UCI”, expresó el doctor Bécket Argüello, responsable de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) en el hospital leonés.
Según el médico, la ingesta metílica representó la primera catástrofe de salud que vivimos los leoneses. Es una situación grave, dramática, triste y a la vez muy agotadora, porque teníamos la responsabilidad y el deber de atender a más de dos pacientes --al mismo tiempo-- con problemas de paro cardíaco. “Nuestra capacidad en algunos momentos fue limitada”, únicamente contábamos con un equipo de carro de paro cardíaco y necesitábamos reanimar a los pacientes porque se nos morían, afirmó el galeno.
La ingesta de metanol mató a más de 50 personas, y unas 800 han sido atendidas en las unidades de salud del occidente de país. El Minsa registra, según las valoraciones oftalmológicas, a ocho pacientes totalmente ciegos en León y a cuatro en Chinandega; además, decenas de pacientes con alteración del estado de la conciencia, cambios graves en su corazón, dolor intestinal, problemas de ceguera severa y trastornos en el corazón y problemas digestivos.
Otro de los contratiempos que enfrentó el hospital escuela de León durante el período de la emergencia sanitaria, fue la coincidencia de que se estuviesen practicando cirugías de corazón abierto, estos pacientes requerían por varios días de atención especial en la UCI al igual que los intoxicados.
“Era desgarrador observar en la salas de emergencia y en los pasillos del tercer y cuarto pisos del hospital, a decenas de pacientes en camillas, sillas de ruedas y sentados en el piso, lamentándose por el dolor y la angustia, resignados a la muerte, además, se notaba la aglomeración de los familiares desesperados por aliviar el dolor que sus seres queridos”, expresó Gloria Maria Villanueva, enfermera del área de cirugías del hospital de León.
En sus ocho años de laborar como enfermera en este centro asistencial, Villanueva nunca había visto morir a varias personas por la misma causa y el mismo día, las ocho camas de la UCI permanecían ocupadas por pacientes con pronósticos reservados, situación que le causó tristeza y susto en algunos momentos. “Varios compañeros de trabajo lloramos porque somos humanos, estamos acostumbrados a ver esporádicamente algún muerto, pero no es normal ver más de dos o cinco muertos el mismo día, sin embargo, teníamos que controlarnos por la responsabilidad de atender a los demás pacientes”, enfatizó.
Para el doctor Bécket Argüello, uno de los momentos más dramáticos que tuvo que enfrentar, fue cuando atendió por ingesta metílica a su colega Luis Manuel Vanegas, de 46 años, respetable anestesiólogo de la localidad, quien ingresó a la UCI inconsciente y con paro cardíaco. “Tuve que reanimarlo, brindarle asistencia de ventilación mecánica y ordenar su trasladarlo hacia el Hospital “Alejandro Dávila Bolaños”, en Managua, para que recibiera una mejor asistencia, ya que nosotros carecíamos de equipos”, dijo.
Según el galeno, el manejo clínico de los primeros pacientes fue muy difícil, pero la mayoría recibió etiloterapia, suero y vitaminas, los casos graves ameritaron de hemodiálisis y ventilación, 38 permanecieron en la UCI, y de éstos murió más del 50%. Actualmente en la UCI del hospital de León, se encuentran con pronóstico reservado por ingesta metálica desde hace 12 días, el señor Eddy Orozco, de 48 años, habitante del barrio Ermita de Dolores de León, y en las mismas condiciones se encuentra el señor Yáder Benito Ocón Zapata, de 45 años, poblador del reparto “Rigoberto López”, en el sector de Guadalupe en León.
Los pacientes que sobreviven a la ingesta metílica y quedan con secuelas internas no visibles en su cuerpo, deben vitaminarse, recibir asistencia médica especializada y terapias sicológicas para reinsertarse en la sociedad.
Lamentablemente, en el occidente del país, continúan registrándose pacientes intoxicados con metanol. Las autoridades del Minsa mantienen la declaratoria de emergencia sanitaria, y en coordinación con la Policía Nacional continúan incautando guaro lija a expendedores irresponsables. Mientras en el Juzgado Segundo de Distrito Penal de Audiencia en el Complejo Judicial de León, se abrió un proceso en contra de 17 personas señaladas por el delito de robo con fuerza, asociación e instigación para delinquir y amenazas en contra de la salud pública.