Nacional

“Nunca pensé usar al Ejército”

* “Me le paré a Ortega”, dice con orgullo el mandatario cuando se acuerda del encuentro que tuvo con el líder sandinista * No obstante, reconoce que el secretario general del FSLN es un tipo muy hábil, con una gran facilidad para manipular * Reconoce como uno de sus grandes logros la nueva visión que se tiene de nuestro país en el exterior

Esteban Solís

Dentro de un poco más de cien días, Enrique Bolaños concluirá su mandato de cinco años después de acceder al poder con una amplia mayoría de votos, sin embargo, ese más del 52 por ciento de los nicaragüenses que lo eligió casi se esfumó en cuestión de meses, cuando el pacto entre liberales y sandinistas se consolidó en detrimento de la gestión del gobernante.
Bolaños nunca ha negado que es una persona terca, perseverante y exigente en cuanto a resultados.
Quizás el año más difícil para este hombre de 78 años, fue 2005, cuando admite que los líderes del FSLN y del PLC, técnicamente, le iban a dar un golpe de Estado. Confiesa que jamás pasó por su cabeza ordenar a las Fuerzas Armadas intervenir en la crisis institucional, provocada por unas reformas parciales a la Constitución Política que le restaba facultades, a pesar de que algunos de sus allegados le sugirieron la intervención del Ejército para desmantelar la institucionalidad y seguir gobernando con el apoyo de las bayonetas.
El presidente me dijo en aquellos momentos que ganaría la pelea, que no se iba a dejar del comandante Daniel Ortega y del ex presidente Arnoldo Alemán, que tenía varias cartas debajo de la mesa y que triunfaría su causa, que era la de Nicaragua y de los nicaragüenses. “Me le paré a Ortega”, dice casi con orgullo el mandatario cuando se acuerda de que se ha enfrentado, posiblemente, a la persona con más poder en Nicaragua. No obstante, reconoce que el secretario general del FSLN es un tipo muy hábil, con una gran facilidad para manipular a las masas porque maneja a la perfección dos caras, un doble discurso.
EL NUEVO DIARIO conversó con el mandatario en uno de los vehículos presidenciales durante un recorrido entre Montelimar y El Raizón, la residencia del jefe de Estado. Habla también sobre sus logros y sus frustraciones como gobernante, las elecciones de noviembre, piensa y cree firmemente que la mano de Dios se posará sobre Nicaragua para que le vaya bien el cinco de noviembre, el caso del MTI y también se refiere al problema en Telcor entre otros asuntos.
Si hablamos de cosas relevantes en su gobierno ¿de qué se siente satisfecho en estos cinco años?
“Yo creo que en cualquier orden que se pongan hay varias cosas importantes, una de ellas, internacionalmente, Nicaragua tiene un new look muy diferente de cómo era vista antes, eso trae turistas y confianza; segundo, hemos logrado organizar un proceso de desarrollo económico, basta dar dos datos, exportaciones más del doble y casi triplicado el Presupuesto General de la República, tenemos buenas reservas internacionales, hemos traído paz y tranquilidad, no soy un presidente que me meto en negocios de comunicación, ni de generación eléctrica, ni de tierras, ni reparto de fincas, yo estoy dedicado a gobernar nada más. Ni me pueden decir que hay gente en el gabinete que se ha aprovechado del poder, todos hemos estado al servicio de Nicaragua, ese es un gran logro que a mi me gustaría que siguieran otros”.
¿Qué le ha frustrado?
“Eso del caudillismo es grave para Nicaragua, ha sucedido en la historia no es nada nuevo, pero está ese amarre entre los dos, el pacto, que lo hicieron para estar en el poder sin estar en el gobierno, manejando el Ejecutivo, la Corte Suprema de Justicia, el sistema electoral, la Contraloría y la Asamblea Nacional, con grandes decisiones con grupos totalmente dóciles. Eso es frustrante, porque yo dije que queríamos despartidizar las instituciones pero es una tarea entre todos, porque yo, por muy presidente que sea, no lo puedo hacer, hubo mucha ayuda de la sociedad civil, de medios de comunicación, pero no lo logramos. Esa es una tarea inconclusa para Nicaragua”.
En el caso de las reformas constitucionales, usted se plantó, se opuso a esas reformas y acudió a la comunidad internacional, ¿usted cree que ese fue el momento más crítico de su período y temió ser derrocado?
“La intención era esa, botarme parcialmente, no es que te vas a tu casa o te vas expulsado del país, era expulsarme del gobierno, sin poder. ¿Qué voy a llegar a hacer a la Presidencial, a ver el lago? Eso es botarlo a uno, porque ya no tengo decisiones, iniciativas ni de cómo hacer las cosas que son buenas y necesarias para el desarrollo de Nicaragua y conducir al país hacia mejores derroteros, ya no tenía facultades para hacerlo. Eso es botarlo. Ya la van a hacer otros”.
Pero usted hablaba con el comandante Ortega, ¿qué le decía a él?
Al principio no teníamos ese contacto, éramos como una fuerza de choque, y yo, parado, recurrí ante los organismos internacionales como el SICA y la Corte Centroamericana de Justicia, a la OEA, y la comunidad internacional respaldó porque vio ese golpe de Estado, allí estaba mi fuerza junto a la sociedad civil, los medios de comunicación, y logramos con eso pararlos.
Yo no recurrí al Ejército y dar un golpe de Estado a sacar los tanques, los rifles y las culatas”.
Pero hubo fuertes rumores de que usted podía recurrir a las Fuerzas Armadas.
“Eran inventos, leían las señales mal”
¿Nunca hubo ese intento?
“De sobra me decían, y hubo algunos ministros que me decían que en esas situaciones, lo que cabía era hacer tal cosa, porque eso es lo que recoge la historia, eso es lo que siempre se ha hecho en Nicaragua. Pero yo dije: para mí, esos golpes de uno o de otro lado son malos, no quiero hacer lo que siempre se ha hecho, hay que hacer las cosas bien, porque de lo contrario, las secuelas van a ser más grandes que lo que vamos a curar. Yo me voy a parar y me voy a defender de otra manera, y triunfé, y queda de ejemplo para Nicaragua. Como cuando me enfrenté el 26 de abril del año pasado a las turbas, porque tenía información desde la noche anterior de que iban a romper la valla de la Policía e irse contra la casa presidencial, y si llegan, entran, y la Policía se vería obligada a tirar balas de verdad y pudo haber heridos y muertos …entonces, dije, no voy a llamar a nadie, yo me voy a enfrentar con ellos... lo planeamos familiarmente la noche anterior, doña Lila, mi hijo y un par de nietos, y si se filtraba, no me iban a dejar ir, me van a amarrar por loco. De sorpresa bajo del segundo piso de la Presidencia, y por sorpresa le digo al escolta: “Vamos”. “¿Para dónde vamos?”, me pregunta. Se lo digo, e inmediatamente se fue a fajar una pistola y un chaleco antibalas, yo no llevaba nada… y se acabaron los morteros y las bullas, la mano de Dios, y como subproducto de esa osadía demostré que las cosas se pueden hacer sin balas”.
Existe la percepción de que su Administración es floja, endeble ante expresiones de extranjeros, por ejemplo, del embajador norteamericano Paul Trivelli, y se comenta que en otros países, al menos se les llama la atención y hasta se les declara non gratos. Se le ve a usted como una persona muy afín a la Administración del presidente George Bush.
Yo diría que casi todos los embajadores hacen lo que quieren. Aquí hay una gran cantidad de ONG que a través de algunos embajadores que las financian políticamente, andan haciendo labores políticas en diferentes lugares. Yo soy un demócrata, y creo en la libertad que la gente sabrá evaluar. Se acaba de dar en Naciones Unidas que un presidente le dice diablo a Bush (Hugo Chávez, de Venezuela), y le dice que hiede a azufre y que es un bruto. ¿Y qué le dicen los Estados Unidos? Bueno, que hable, para las mismas tonterías que dice... pero así soy yo, porque después de todo, los Estados Unidos son los primeros en ayudar a Nicaragua ante terremotos, inundaciones, y recientemente en el caso de León (metanol)”.
Sobre el proceso electoral, se dice que las próximas elecciones serán las más importantes de los últimos 16 años o igual de importantes que las del 90.
“Bueno, toda elección es importante, sobre todo (por) que hay dos corrientes políticas sociales y económicas muy diferentes, muy encontradas, y la prosperidad que comienza a asomar ahora es producto de la libertad económica, producto del respeto a esa libertad que propicia la inversión; la otra es más bien de repartir la pobreza que hay, eso no te hace que estés mejor, porque hay que crear riqueza, sin maíz no hay tortillas y sin dinero, sin producción, no hay medicinas, bienestar, carreteras…
Dentro de esas dos teorías hay unos que tiemblan y dicen que se les va a acabar este progreso, entonces algunos se ponen temerosos... pero yo tengo un gran aliado, que no va a dejar que le ocurran trastadas a Nicaragua, yo le pido todos los días a Dios que me ilumine, que me dé fuerzas para hacerlo…, pero vos ponés los resultados, yo no puedo…, y fijate que el bandido siempre pone los resultados”, recuerda Bolaños, tras indicar que “nadie quería votar a favor del Cafta, y de repente se votó”.
De igual manera, cuando pidió apoyo para la Ley Marco, nadie quería votar a favor, solamente un diputado le prometió que sí, y después, por unanimidad. ¿Quién creés que lo hizo? La mano de Dios, igual para las reformas constitucionales, porque se creía que me iban a botar, y de repente llegó Ortega con una visión diferente tratando de no ser estorbo en encontrar una solución, y llegamos a una solución, gracias a mi aliado allá arriba. Y vas a ver que en estas elecciones va a poner su mano. ¿Cómo lo va a hacer? No nos ha dicho, pero cuando lo veamos te vas a acordar de mí y vas a decir: ‘¡Cuánta razón tenía!’”
¿Ha cambiado el comandante Ortega?
“Yo creo que no ha cambiado, maneja dos caras el bandido. Es maestro en eso. Le rindo el sombrero. Es maestro, es hábil para manejar esas dos caras y tranquilo todos. Especialmente ustedes, de los medios de comunicación, se tragan todo eso, porque él te dice que esto es blanco y todos dicen que es blanco, pero al ratito cambia de parecer y dice: no, es negro…, sí señor, dicen ustedes, es negro, y le siguen la misma chochada. No les entiendo, pero es arrecho a manipularlos a todos”.
¿Lo ha embarcado Ortega?
“Embarcado no. Una vez no me cumplió y le decía: Estoy dispuesto a negociar por Nicaragua con vos, pero ve, cuando es sí, es sí, cuando es no, es no, y cuando es quizá, tenemos que seguir hablando. Ya pasó. No me la cumplió, pero más adelante tuvimos que volverlo a hacer (platicar) y ya cumplió”.

El MTI y Telcor

Dos cosas más, el caso del MTI y el de Telcor
Sobre Telcor, yo tengo un funcionario, es el único legal y válido (Foad Hassan, que es el director en funciones) la otra no es funcionaria legal ni válida (Martha Julia Lugo), con unos juegos que cuidado –advierte-- va a tener que pagar con sus propiedades, porque está jugando con 10 millones de córdobas del pueblo nicaragüense, sin legitimidad para hacerlo.
El otro caso, el del MTI (nos referimos al ex ministro Ricardo Vega Jackson, que renunció al cargo) “yo constantemente le decía que lo que tenemos que hacer es carreteras, pero ¿cuántas hemos inaugurado en un año? Ni una. Yo sé que tuvimos un atraso con los fondos porque no había Ley de Fomav para darle mantenimiento a las carreteras. Aprobaron el Fomav a finales del año pasado, ya vienen los desembolsos, pero no los hemos usado. Entonces le reclamo, y le decía que ya me quedan pocos días y no podía estar esperando cuándo te va a roncar la gana de comenzar a trabajar. Me decía: “Es que usted no me permite correr al de transporte terrestre”, y yo le decía qué tenía que ver el de transporte. Es como que me digás que el carro no enciende porque la llanta de repuesto está baja, no tiene nada que ver. No me le echés la culpa, todo eso está funcionando bien, donde está funcionando mal es en las carreteras y eso es tuyo. Lo del transporte es un cuento chino, no te lo creo”.

Dice Vega que la gente que dejó el ex ministro Pedro Solórzano le boicoteó su trabajo en el MTI.

“Nada tiene que ver, nada”.