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“Cardenales protegen a pederastas”

* Uno de México y otro de Los Ángeles, apadrinaron a sacerdote mexicano prófugo de la justicia tras ser señalado de violar a 90 menores * Entre los cargos que les achacan están: retención de pruebas, conspiración internacional, complicidad y negligencia * Denunciante fue agarrado del cuello y violado en la sacristía, mientras otro cura oficiaba misa

México / EL PAÍS
Los cardenales Norberto Rivera Carrera y Roger Mahony, arzobispos de México y Los Ángeles, respectivamente, han sido denunciados ante el Tribunal Superior de California --EU-- de encubrir a sacerdotes pederastas. El arzobispado de México ha replicado que Norberto Rivera es víctima de un intento de extorsión por parte de la organización que presentó la denuncia.
La denuncia, presentada por Joaquín Aguilar, víctima de abusos sexuales, y avalada por la Red de Sobrevivientes de Abusos Sexuales de Sacerdotes --en inglés Survivers Network those Abused by Priests (SNAP)--, se refiere a la supuesta protección que los dos cardenales brindaron hace 11 años al sacerdote mexicano Nicolás Aguilar Rivera, quien está prófugo de la justicia estadounidense y acusado de violar a cerca de 90 menores en EU y México.
Bernardo Fernández del Castillo, abogado del arzobispado, señaló que estudian la conveniencia de presentar una denuncia de hechos ante la Fiscalía, ya que “el cardenal y la archidiócesis no tienen nada que ocultar”. Joaquín Aguilar señala en la denuncia que cuando tenía 13 años fue víctima de abusos sexuales en la Ciudad de México por parte del sacerdote Nicolás Aguilar.
Múltiples cargos
Los cargos que pesan en la denuncia contra los acusados incluyen retención de pruebas, conspiración internacional, empleador y protector de delincuente, complicidad, conspiración internacional y negligencia. Eric Barragán, director de la SNAP, denunció que Rivera protegió al sacerdote Nicolás Aguilar cuando aquel era obispo de la diócesis de Tehuacán, en el Estado de Puebla.
De acuerdo con la querella, Rivera estaba al tanto del comportamiento delictivo de Nicolás Aguilar, pese a lo cual lo envió a Los Ángeles, donde abusó de otras 26 personas durante 9 meses. La SNAP, organización con base en Chicago, ha puesto a lo largo de sus 21 años de existencia 1,200 denuncias contra presuntos sacerdotes pederastas.
Joaquín Aguilar acudió a la justicia de Estados Unidos porque, según precisó, en México las autoridades desestimaron las acusaciones. La periodista y escritora mexicana Sanjuana Martínez, de 43 años, ha investigado durante los últimos dos años y medio casos de abusos sexuales que comprometen a sacerdotes.
“En la diócesis de Los Ángeles hay cinco millones de hispanos”, explica, “es la más grande de Estados Unidos. Me interesé por los casos de pederastia. Investigué y recogí testimonios. Decidí escribir un libro. Las victimas me fueron buscando, y así entré en contacto con Joaquín Aguilar”.
Lo violó en la sacristía
La víctima de los abusos era monaguillo, al igual que un hermano suyo. El padre Nicolás Aguilar se acercó a la familia, de pobres recursos. “En la sacristía”, cuenta Sanjuana Martínez, “el sacerdote agarró del cuello al muchacho y le violó mientras otro cura oficiaba misa.
Ocurrió en la iglesia de San Antonio de Padua de las Huertas, en la colonia Tlaxplana”. El expediente de la denuncia presentada por Joaquín Aguilar el lunes 19 de septiembre lleva la identificación BC 358718. “Norberto Rivera aparece como jefe de una corporación cuyo empleado cometió abusos”, dice la periodista.
Las acciones judiciales contra el sacerdote Aguilar se remontan al año 1997, cuando los abogados de la víctima interpusieron la primera demanda. “El juez desechó el caso por falta de indicios físicos de abuso sexual”. En 2003, Nicolás Aguilar fue condenado por corrupción de menores a un año de prisión, que nunca cumplió. Los abogados de SNAP aseguran que ha abusado de 87 chicos y precisan que podrían ser más, ya que las víctimas no siempre denuncian los casos.
El abogado Jefrey Anderson señala que la diócesis de Los Ángeles tiene más de 580 denuncias de abuso sexual contra sacerdotes desde que salió a la luz el primer escándalo, en 2001. El cardenal Mahony fue obligado a abrir los archivos de la diócesis, pero sólo entregó una parte de la documentación.
Es un depredador sexual
La periodista Sanjuana Martínez tuvo acceso al intercambio epistolar entre los dos cardenales acusados. En las cartas se habla de Nicolás Aguilar, que fue enviado por Norberto Rivera a Los Ángeles “por motivos personales y de salud”. “A los 9 meses ya tenía 27 denuncias. Es un depredador sexual, dijo el fiscal de Los Angeles”, explica Martínez.
Según la versión de SNAP, el sacerdote pudo huir con la ayuda de una monja. Un periodista del Dallas Morning News lo localizó en Tehuacán –Puebla--, donde seguía oficiando misa. Mary Grant, víctima de abuso sexual por parte de otro cura, declaró que Norberto Rivera es un pederasta porque no protegió a los más vulnerables sino a su sacerdote.
Del total de entrevistas realizadas por Sanjuana Martínez durante la investigación, el 80% son hombres y el 20% mujeres. “Hay casos terribles de mujeres embarazadas y obligadas a abortar”, explica. Según sus cálculos, más de 40 sacerdotes han huido de Estados Unidos a México. Muchos son hispanos, pero también hay estadounidenses. Como Charles Theodore Murr Letourveau, conocido como el padre Charlie, que llegó a Jalisco procedente de Nueva York en 1987.
“Fundó un hospicio y empezó a abusar de los niños. Un médico se enteró al revisar a los niños y lo denunció”. La periodista vio la denuncia, pero el cura ahí sigue, mientras que el médico tuvo que abandonar la Casa Hogar Francisco Javier, en Tepatitlan, de las monjas italianas Madres Pías de la Dolorosa. “Recibió amenazas de muerte y algunos pobladores lo querían linchar”. El caso llegó a juicio. El cura nunca fue llamado a declarar, aunque finalmente fue expulsado del país en un operativo llevado a cabo con gran sigilo. Fue enviado a Nueva York.
Sanjuana Martínez, autora de La cara oculta del Vaticano, de Ratzinger a Benedicto XVI. El Papa inquisidor, asegura que desde la denuncia del lunes pasado ha recibido un gran número de confidencias. “Algunas dejan muy malparada a gente prominente, incluido otro cardenal”, asegura.