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Muere ejecutor de Somoza

* Dos hijas del ex guerrillero, Cecilia y Adriana, que viven en Nicaragua, se trasladaron ayer a Buenos Aires para asistir a los funerales de su padre * Nunca rompió sus vínculos con nuestro país y siempre declaró sentirse “sandinista”

El polémico ex guerrillero argentino Enrique Gorriarán Merlo, quien lideró el grupo que en 1980 planificó el atentado contra dictador Anastasio Somoza Debayle en Asunción (Paraguay), a inicios de la década de los 1980, murió ayer en Buenos Aires a los 65 años, cuando era sometido a una intervención quirúrgica por un padecimiento del corazón.
El diario Clarín.com informó que Gorriarán padecía un "aneurisma en la arteria aorta", por lo que había sido llevado al hospital, pero luego se decidió su traslado a una clínica para operarlo.
Dos hijas del ex guerrillero, Cecilia y Adriana, viven en Nicaragua, y una fuente allegada a la familia informó que ambas se trasladaron ayer a Buenos Aires para asistir a los funerales de su padre.
Gorriarán fue uno de los líderes del guevarista Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP) en la lucha argentina en la década de 1970. Se refugió en Nicaragua a fines de los setenta, cuando murió en combate el conductor y fundador histórico del PRT-RP, Mario Roberto Santucho.
En su estancia en el país, luchó junto al Ejército Sandinista en la insurrección contra la dinastía Somoza, y participó en 1980 en el ajusticiamiento del ex dictador Anastasio Somoza Debayle.
La emboscada contra Somoza
Los guerrilleros argentinos “Ramón”, “Armando”, “Francisco y “Santiago”, junto a Gorriarán, decidieron acabar con Somoza Debayle. Para ello, se dedicaron a prepararse militarmente y obtener información de inteligencia sobre los pasos del dictador.
El plan fue bien elaborado: los guerrilleros ubicaron el domicilio exacto de Somaza Debayle en Asunción, Paraguay, y estudiaron sus rutinas, su Mercedes Benz azul y sus cambios de domicilio, memorizaron a sus cuatro guardaespaldas. Se mantenían en contacto a través de walkie-talkie, compraron armamentos como bazukas, un M-16 e Ingram; y esperaron pacientes el momento justo para emboscar al depuesto tirano nicaragüense.
El 17 de septiembre de 1980 irrumpieron en la calle con armas en manos haciendo frenar el Mercedes de Somoza. Apuntaron al objetivo con la bazuka y luego con la M-16 a la altura del hombro, empezaron a disparar.
Después de la primera ráfaga de M-16, la limosina de Somoza, con el chofer ya muerto, se había ido a la deriva, deteniéndose junto a una cuneta. La limosina no era blindada, y cada uno de los tiros entró a través de los cristales rotos de la ventanilla de atrás. La custodia de Somoza comenzó a disparar, hasta que le dieron la señal a “Santiago” para que disparara la bazuka.
El Mercedes Benz quedó destrozado, los trozos del cadáver del chofer de Somoza quedaron en el pavimento a treinta metros, mientras Somoza y sus acompañantes quedaron muertos en el asiento de atrás.
El asalto a La Tablada
En 1989, Gorriorán Merlo participó en el asalto al cuartel militar de La Tablada, en las afueras de Buenos Aires, como líder del Movimiento Todos por la Patria (MTP) para frustrar un golpe de Estado que, según las apreciaciones del MTP, un sector del ejército estaba gestando. En el asalto murieron 11 miembros de las Fuerzas Armadas y de seguridad y 31 guerrilleros, entre ellos un nicaragüense.
Logró fugarse, pero posteriormente fue detenido en México por el servicio secreto argentino y condenado a cadena perpetua por los hechos de La Tablada. Fue indultado por el presidente Eduardo Duhalde junto al grupo del MTP, que aún continuaba preso, y a otros militares golpistas, recobrando su libertad el 25 de mayo de 2003.
En 2000 fue prisionero político junto a nueve hombres y tres mujeres, mejor conocidos como "Los Presos de La Tablada". Grupos de derechos humanos, asociaciones de cristianos y grandes personalidades abogaban para que fueran excarcelados, pero no fueron oídos por el gobierno del presidente Fernando de la Rúa, ni por ninguna otra autoridad de Buenos Aires. El gobierno les negó el derecho al juicio con doble instancia, tal como reclama la OEA.
Partidos políticos, agrupaciones estudiantiles e intelectuales realizaban vigilias frente a los hospitales, tratando de ablandar el corazón de los gobernantes. Desde Managua el 15 de noviembre, el comandante Daniel Ortega, el diputado Edwin Castro y el ex contralor Agustín Jarquín, abogaron por su libertad. Por medio de un celular que le llevaron a la celda, Enrique Gorriarán Merlo conversó con Daniel Ortega.
“No pude llegar al país”
Gorriarán fue uno de los jefes del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y dirigente del Movimiento Todos por la Patria. Despertó controversia cuando el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), en 2004, anunció que lo traería al país para que participara en la celebración del 19 de Julio. El gobierno del presidente Enrique Bolaños, a través de la Cancillería, dijo que no era conveniente la visita del ex guerrillero.
Cuando se le negó la entrada al país por razones de seguridad, Gorriarán Merlo declaró que no era “terrorista, sino que parte de la resistencia que se opuso a las dictaduras en América Latina, entre ellas la dinastía de Somoza en Nicaragua”.
“Si uno justifica el término de terrorista por usar la violencia en determinado momento, serían terroristas los partisanos italianos o Sandino cuando resistió a la intervención norteamericana.”
En una entrevista que concedió a EL NUEVO DIARIO en 2003, manifestó que: “A Nicaragua yo la siento como mi país. Cada vez que llegaba, era como que llegaba a mi país.”
Gorriarán no sólo se sentía nicaragüenses, sino también sandinista, porque cuando se le preguntó por qué insistía visitar este país el 19 de Julio, respondió:
“Tenemos una vinculación histórica, aparte del hecho de haber participado en la lucha de liberación de ese país. El motivo mío era concurrir al acto, porque yo me siento sandinista”
Gorriarán Merlo y sus vínculos con Nicaragua
El ex guerrillero dijo que no estaba arrepentido "de haber resistido a las dictaduras y a los militares", si bien descartó retomar la lucha armada.
Confesó en varias entrevistas haber intervenido en la acción armada que terminó con la vida de Somoza en una emboscada en Asunción, en septiembre de 1980.
Gorriarán Merlo fue detenido en México en 1995 y trasladado a Argentina, donde fue enjuiciado y condenado a reclusión perpetua por el ataque al cuartel de La Tablada. El ex guerrillero estaba recluido en una cárcel de Buenos Aires.
En mayo de 2003, Gorriarán Merlo fue liberado a raíz de un indulto que el entonces presidente argentino, Eduardo Duhalde, concedió a 25 civiles y militares condenados por alzamientos armados. Merlo fue indultado luego de realizar una huelga de hambre en la cárcel, días antes de la asunción del actual presidente, el peronista Néstor Kirchner.