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“Etílico también mata, nada más que despacito”

* Dra. Gioconda Cajina elogia labor frente a emergencia, pero rechaza lo de “guaro bueno por el malo”

La ministra de Salud, Margarita Gurdián, no cumplió con su papel de rectora de políticas de reducción del consumo de alcohol, aseguró la doctora Gioconda Cajina, psiquiatra y especialista en el tratamiento de personas afectadas por el consumo de licor.
Aunque reconoció la encomiable labor desarrollada para enfrentar la emergencia tras el consumo de metanol en el departamento de León, criticó el hecho que ni el Ministerio de Salud, ni el Instituto contra el Alcoholismo y Drogadicción tengan definidas políticas para reducir el consumo de licor.
Según Cajina, es una irresponsabilidad el hecho de canjear “guaro malo por guaro bueno”, refiriéndose a la decisión del Ministerio de Salud de entregar guaro sellado por guaro a granel, como una forma de sacar fuera de circulación el alcohol que provocó la muerte de más de 40 personas en León.
“Cuando la ministra Gurdián está diciéndole a la gente traigan guaro malo que lo cambiamos por un guaro bueno, le dice a la población que el guaro se puede consumir y que es un producto tal vez necesario”, señala la psiquiatra.
“No es ése el papel de la ministra de Salud, si se quiere, hay un Ministerio de Industria y Comercio que puede mirar aspectos del precio y distribución, lo que el Minsa debe hacer en base a la ley es elaborar estrategias de reducción del consumo de alcohol”, reiteró.

Una mortandad mayor
Según la doctora Cajina, la mortandad de León es una condición de desastre, pero hay “una mortandad aún mayor por consumir aguardiente”, y hasta ahora no se hace nada para reducir la producción de alcohol y su consumo.
Hasta el año 1999 se reportaba oficialmente la muerte al año de 232 personas por cirrosis. Ese mismo año se reportó la muerte de 253 por enfermedad alcohólica del hígado. “Solo ahí son 485 muertes en el año 99 por diagnósticos relacionados con el consumo de alcohol en personas menores de 50 años”.
Hace 10 años se registraba la muerte de 90 personas por accidentes cerebro basculares, en su mayoría atribuibles al consumo de drogas, incluido el alcohol; en el año 2005 se reportaron 152 muertes.
El infarto al miocardio es una enfermedad directa relacionada con la droga, hace 10 años se reportaban 93 muertes; y en el año 2005 fallecieron 223 personas por infartos al miocardio.
“Son realidades de mortalidad en Nicaragua, y hasta ahora no hemos escuchado al Instituto contra el alcoholismo y drogadicción o al Ministerio de Salud hacer un llamado a revisar la calidad de vida que estamos llevando y la calidad de los productos que consumimos, ni aportando una estrategia de reducción de la producción y consumo de alcohol”, señaló la especialista.
Detalló que hasta el año 1999, la producción de aguardiente sellado era de 13 millones de litros, y el comportamiento en el incremento de la producción era de dos millones cada año. “Esas cantidades ahora son mayores”, aclaró.
El consumo de la juventud
Pero lo preocupante para la psiquiatra es que ahora la chavalada de 15 años está consumiendo licor y tabaco. Sobre ese criterio es que la compañía productora de licor diseña su incremento en la producción de alcohol.
“Es al Ministerio de Salud y al Instituto contra el Alcoholismo y la Drogadicción a los que les corresponde normar a las empresas que distribuyen alcohol y drogas revisándole su producción, y en base a qué incrementan su producción”, afirmó Cajina.
El artículo dos de la Ley Creadora del Instituto contra el Alcoholismo y la Drogadicción señala que entre las facultades de dicho instituto está la de ejecutar políticas de prevención que sobre el alcoholismo y la drogadicción debe elaborar con el respaldo de organismos que trabajan en el campo.
La misma ley habla que es al instituto al que le corresponde elaborar programas de prevención y la estrategia de reducción de la demanda de drogas, tabaco y alcohol.
“Yo no he escuchado ni al Instituto ni al Minsa, ni a Organismos No Gubernamentales (ONG) hablar sobre el tema en estas condiciones”, asegura Cajina.
“En estas circunstancias de envenenamiento con metanol, la diferencia con el etílico es sólo de tiempo, uno mata rápido y el licor lo hace despacito, poco a poco”, señala la psiquiatra.
Pero además, según Cajina, no hay una información clara sobre los componentes del licor sellado. “El alcohol embotellado sellado contiene cobre, hierro, plomo arsénico y zinc, pero también contiene metanol furfural y otros alcoholes superiores. “La gente no sabe que al consumir alcohol ya comienza a morir”, aseguró.
Cajina también llamó la atención en el uso externo del alcohol. “Hay gente que baña con alcohol a los niños para bajarles la fiebre; ese alcohol es metanol, y la piel del niño lo absorbe totalmente, matando a montones de personas que se frotan”, señaló.
La psiquiatra reconoció que es el momento para tomar conciencia de que el alcohol no es la solución a los problemas que enfrentan los nicaragüenses. “Hay una situación anormal de frustración, y te lleva al suicidio, a la muerte por envenenamiento. Las muertes por alcoholismo son hasta de dos mil personas al año; esto el Minsa no lo debe ocultar”.