Nacional

¿Walker era gay?

*** Una chica parisina al desairarlo, le dijo ¡marica!, y prácticamente le dio motivos para escribir en su cuarto esta frase coqueta “Here was Walker” *** Los gobiernos en armas desconocidos por los historiadores oficiales *** El filibustero hasta se tradujo el nombre a “Guillermo”, dejó de ser bautista y se “convirtió” en católico, todo para creerse Presidente de nuestro país

Edwin Sánchez

Además de los cuestionamientos a su “oficio” de filibustero, la personalidad de William Walker siempre está en el tapete: desde la pregunta: ¿Fue o no Presidente de Nicaragua? hasta poner en duda su hombría: ¿Era gay? A esto se suman otras preguntas a un período revuelto a mediados del siglo XIX: ¿Por qué no reconocen oficialmente los historiadores a los gobiernos en armas?
A la segunda pregunta: ¿Era gay o no el esclavista del Sur?, el historiador Aldo Díaz Lacayo contestó: “No sé francamente, mucho se ha especulado sobre eso. Lo que sí sé es que era medio esquizofrénico, era maníaco depresivo.
“Me parece que él tenía un problema de dependencia edípica, y que esa dependencia estaba medio potenciada por la muerte de su novia sordomuda, que como médico nunca pudo sanar.
“Eso lo llevaba a una actitud de falsa prepotencia para compensar todo eso, y me parece que esa prepotencia la canalizaba a la explotación racial, que fue el caso tanto de Sonora y Baja California, en México, y Nicaragua”, explicó.
Él estaba plenamente convencido de que la raza mestiza era de una posición muy, pero muy inferior, desde el punto de vista intelectual y de la conformación corporal.
En cuanto a que si era gay, “no, no podría afirmar eso, aunque sí he oído esa especulación, pero de lo que he leído no tengo elementos para deducirlo”.
Don Sofonías no lo aceptó de Presidente
El historiador don Sofonías Salvatierra no aceptó en su libro, “La Guerra Nacional”, que William Walker fuera considerado Presidente de Nicaragua, aunque el entonces embajador de los Estados Unidos, que tenía el cargo de Ministro Residente, haya asistido a Granada a la toma de posesión.
Al historiador y catedrático Rafael Casanova, le preguntamos: ¿Fue o no presidente Walker?
“Fue presidente”.
Algunos alegan que los filibusteros votaban varias veces, por ejemplo.
“El problema es que no se acepta porque es un usurpador extranjero, pero recordemos que él se apegó a la Constitución de Nicaragua, creó la primer fuerza naval marina nicaragüense. Adoptó la religión católica, era protestante de la Iglesia Bautista, y hasta se puso Guillermo Walker”.
Las dudas sobre Walker
Walker, señala su apologista Alejandro Bolaños en su libro “El predestinado de los ojos grises”, era un médico cirujano que entró a la universidad casi a los 15 años, que detestó esa profesión escribiendo mal del gremio. Que el viaje a Europa --el fallecimiento posterior de una novia sordomuda-- lo transformaron por completo. Casi puritano, demasiado afeminado, se sintió fuera de lugar en la loca y rebelde Francia del siglo XIX.
Le dijeron marica
El finado historiador relata --no lo transcribo literalmente, dice Casanova, sino lo que recuerdo-- que en medio de aquella juventud desenfrenada que nada tenía que ver con su amanerado comportamiento, un episodio lo marcaría. Esto lo deja entrever en una correspondencia con un “amigo íntimo”: que al estar a solas con una de esas chicas parisinas de conducta ligera, sucedió algo que probablemente le hirió en su más hondo ego; cuando no pudo estar “a la altura” de las circunstancias, le dijo: ¡marica!
El futuro filibustero, cuando deja el Viejo Mundo a los 21 años domina el alemán, el inglés, el francés, y sabía mucho del latín y el griego. Su contacto con las ideas modernas y la vivencia de haber estado en las mismas calles revoltosas que recorría Carlos Marx --a lo mejor se toparon-- le dejaron también una profunda impresión, quizá de las mismas dimensiones que aquella escena con la chica desairada. La joven, de haberse dado cuenta de las páginas nicaragüenses que le faltaban a Walker, bien pudo haber escrito con su lápiz labial en el espejo de su cuarto esta frase coqueta: “Here was Walker”
Fue cuando decide seguir una carrera política y se convierte en estudiante de leyes en un bufete. Es decir, cuando invade Nicaragua, además de médico es periodista y abogado, amén de… lo que sucedió alguna vez en París.
Fanny Juda, miembro del Departamento de Historia de la Universidad de California, da cuenta que Walker estuvo presente en Europa durante las revoluciones que se produjeron en 1848. Fue notablemente influido, aunque no lo crean, por Garibaldi, Marx, Feuerbach, y Blanc (Louis, por ejemplo, consideraba que todos los males de una sociedad se debían a la competencia, lo cual mandaba a los más débiles contra la pared; exigió la igualación de los salarios y una combinación de sociedad cooperativa y sindicatos).
Contextualizar la guerra
El doctor Díaz Lacayo expresó, en cuanto a si fue o no presidente Walker, que “la discusión que se ha armado, que es histórica, debe contextualizarse en la Guerra Civil, que en ese momento había en Nicaragua, por una parte”.
Walker, por otra parte, logró mediante la amenaza y el crimen inclusive, que una de las facciones, que eran los legitimistas, pactara con él, para irse en contra de quienes lo habían contratado.
En ese contexto hay que verlo, reitera. La Presidencia fue espuria, ilegítima, aun considerando lo restrictivo que era el voto, porque sólo hay un departamento que lo apoya que es Granada: abarcaba Rivas y Masaya, no el resto del país donde no hay elecciones. Finalmente, se impone por las armas.
“¿Por qué los historiadores le reconocen a Walker la calidad de Presidente? Por una razón obvia y sencilla: controlaba las instituciones del Estado y era en todo el país”.
Patricio Rivas, para contrarrestar esa realidad y que su Presidencia no resultara ilegítima en términos de no poseer las instituciones del Estado, pide el reconocimiento y apoyo de países centroamericanos, y lo logra, expresó el historiador.
“De manera que a nivel de reconocimiento de otros Estados que no eran repúblicas, la Presidencia de Patricio Rivas anula la de Walker y empieza la Guerra Nacional”.
¿Fue o no Presidente?, porque forma un gabinete con miembros de los dos partidos.
Es difícil responder sí o no, lo cierto es que es espurio, ilegítimo, impuesto por la fuerza, pero hay un período de seis meses y controla el Estado, y los ministros de gobierno son de ambos partidos, de las dos instituciones políticas.
¿Qué dice de esos “cambios” de equipo, como se ve ahora en el siglo XXI y en estas elecciones, por qué personajes como Jerez, Corrales y otros dicen una cosa, hacen otra, traen al filibustero, después que no, luego forman parte de su gobierno? Ponciano se opone a Walker, y nomás le ofrece la Presidencia, cede y se vuelve su aliado, aunque terminó mal.
Te respondo en dos partes: las guerras que aparecen como guerras interestatales, porque así fueron publicadas históricamente sobre todo a partir del siglo XX, no eran guerras internacionales, eran guerras civiles centroamericanas. Los liberales en contra de los conservadores, pero a nivel regional. Cuando un conservador llegaba al poder en un Estado apoya a los otros correligionarios y se armaba la guerra.

El porqué de la fiebre de camaleones
Si lo ven como guerra centroamericana, civil y no interestatal, se darán cuenta de que la guerra nacional se inicia como guerra civil; liberales apoyados por hondureños o salvadoreños en contra de Fruto Chamorro, era un puntal conservador de (José Rafael) Carrera en Guatemala. (La historia lo considera dictador, cometió asaltos y crímenes).
Dos: el inconsciente colectivo. Yo insisto, que el pueblo nicaragüense, reducido a Nicaragua, estaba buscando un proyecto de nación que no encuentra porque no tiene consenso de las dos fuerzas políticas. El único país todavía no plegado al proyecto externo. La realidad es que andan buscando las dos fuerzas un proyecto nacional, y en la búsqueda de ese proyecto propio cuando no lo logra y fracasa se da ese camaleonismo, deserción, traición.
Preguntado Rafael Casanova sobre las paralelas históricas, que sólo permitían el voto a los que contaran con propiedades o buena dote de dinero, manifestó que también son gobiernos usurpadores.
“El mérito que tuvo la guerra nacional es que despertó a las élites libero-conservadoras, lograron integrar a la población en contra de Walker, y eso favorece luego el proyecto de Estado-nación que organizan los conservadores”, dice.
“Por primera vez, después del 58, es que funciona un marco jurídico-político, los años anteriores no funcionó o semifuncionó, y en esa situación tuvimos un gobernante extranjero. ¿Por qué no aceptarlo? Así como también hubo usurpadores locales”.
Citó varios gobiernos en armas, desconocidos por la historia oficial. Bernabé Somoza, que controló Rivas, el departamento más rico, entre junio y julio de 1849. También el gobierno en armas de Francisco Sánchez, en el Norte, el del general José María Valle en Occidente, en Chinandega
Estaba el gobierno del 44-45, en Granada, encabezado por Fruto Chamorro, un señor Morales, José Guerrero y el gobierno de Casto Fonseca, José Pérez, de San Jorge, y los hermanos Álvarez con la casta indígena en Matagalpa.