Nacional

“Embalse de Copalar sería un desastre humano y ambiental”

* Además, los daños a la economía nacional serían enormes, señalan * Advierten que el negocio es para inversionistas y sus socios locales * Todo por no explorar fuentes eólicas y geotérmicas, que sí existen

Tania Sirias

Mas de 40 mil pobladores del municipio de Bocana de Paiwas y 18 comunidades afirman sentirse afectados por la construcción de la represa Copalar, ya que no quieren abandonar sus tierras, y afirman que este proyecto provocará impacto ambiental en la zona.
Carlos Larios, presidente de la Comisión Multisectorial contra la represa Copalar, dijo que este municipio es una zona productiva, la cual genera 60 millones de dólares anualmente, en el rubro ganadero y agrícola. “Son más de cinco millones de córdobas en producción al día, además de los recursos naturales que poseemos”, señaló.
Afirmó que al construirse esta represa el costo económico, ambiental y social será demasiado alto, ya que tendrán que desaparecer varias comunidades, y los pobladores tendrán que ser desplazados hacia las reservas naturales.
El asesor legal del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Norwin Solano, dijo que se hicieron presentes en la comunidad de Bocana de Paiwas y constataron que los pobladores están en contra de la construcción de la represa, pues es una zona productiva, donde 30 camiones de ganado en pie salen todos los días, y contribuyen a la economía del país.
Provocarán deslaves
Larios indicó que al iniciar este proyecto desaparecerán numerosos poblados, entre ellos Bocana de Paiwas, y comunidades de Río Blanco, Matiguás y El Ayote, ya que el embalse tendrá un magnitud de 550 kilómetros cuadrados, es decir, casi el tamaño del departamento de Masaya.
“Río Blanco se verá muy afectado, ya que piensan hacer un dique en Mojolka, que está detrás del cerro Musún. Un estudio científico demostró que la presión hidrostática del embalse va a forzar un deslave del cerro Musún. Además, cuando lleguen las temporadas de huracanes, tendrán que abrir las compuertas, y como pasó en Mulukukú hace años, fue tan grande la corriente que provocó grandes daños materiales y la pérdida de vidas”, dijo Larios.
Por su parte la secretaria de la Comisión Multisectorial, Lilliam Pérez, condenó categóricamente la construcción del embalse, y dijo que ya tienen organizadas “a todas las comunidades, aunque los diputados y el Gobierno Central estén al lado del consorcio extranjero, ya que cuando hay un megaproyecto, todo mundo quiere agarrar su tajada”, señaló.
“Es una confiscación”
Pérez indicó que hay otras fuentes renovables de generación eléctrica como la geotérmica y la eólica, que no afectan a la población. “Éste es un proyecto que sólo beneficiará a los inversionistas extranjeros, además, están violando la autonomía regional, se nos está negando el derecho de aportar a la economía, pero además no tenemos interés de vender nuestras tierras y por eso no queremos negociar”, afirmó.
Las tierras fueron declaradas de utilidad pública, hecho que fue catalogado por los habitantes como confiscación. “Hay tres proyectos que van en secuencia, el primero es Copalar, seguido de Tumarín y el Mojolka, donde hay una extensión de 200 mil manzanas de tierras, las cuales serán confiscadas”, dijo Pérez.
“Se habla de una inestabilidad energética en el país, y para salir adelante se necesita 400 megavatios, y este proyecto va a generar 900 mega, es decir, que se va a producir 500 megavatios más de lo que necesita el país, para quedar bien con México y hacer negocio a costillas nuestras”, expresó el presidente de la Comisión Multisectorial contra la represa Copalar.