Nacional

Evangélicos asediados por La Gigantona


Edwin Sánchez

“Suenan los tambores, óyelos sonar…”, cantaban Los Hermanos Cortés, pero esos instrumentos de percusión todavía suenan, y con La Gigantona bailando nada menos que frente a una iglesia evangélica de León.
Al parecer, algunos vecinos han querido aplicar a su manera la antigua ley mosaica del “ojo por ojo”, al “ruido por ruido”, recurriendo a su propia versión de la Ley Especial de Delitos Contra el Medio Ambiente y los Recursos Naturales.
El presidente de la Alianza Evangélica de Nicaragua, reverendo Mauricio Fonseca Pereira, dijo que a pesar de la reforma a la famosa Ley contra el Ruido, en varias ciudades del país algunas congregaciones religiosas son hostigadas hasta con “gigantonas”.
La denuncia fue recibida en la sede de la Alianza desde León, donde un pastor asegura ser asediado en sus cultos nocturnos con la famosa Gigantona y su corte de tamborileros, incluido el Enano Cabezón.
Con todo y los cambios introducidos al polémico artículo 9, Fonseca señala que algunas municipalidades hacen sus propias interpretaciones y afectan la labor de las iglesias, y en ciertas ciudades la misma gente cree interpretarla bien para perjudicar a los evangélicos.
A pesar de todas las aclaraciones habidas y por haber, líderes del sector evangélico siguen culpando al diputado Jaime Morales Carazo de ser el “padre” de esa ley “que va en contra de la libertad de culto”.
“Desde que se discutió la ley en el seno de la Asamblea hubo personas que tergiversaron todo como ya lo habíamos declarado. Ahora vemos las cosa feas y delicadas por la forma en cómo las alcaldías están tratando a algunos cristianos evangélicos. El pueblo sabe quién es el creador de estas leyes, como es el diputado Jaime Morales Carazo”, sostuvo.
“No fue para atacar a ninguna iglesia”
No obstante, en otra entrevista publicada en este medio, el diputado Morales Carazo puntualizó todo lo referente a la polémica ley, dejando claro que hay excepciones al trabajo pastoral, como durante las cruzadas al aire libre.
“La Ley del Ruido” nunca “fue elaborada para atacar a ninguna iglesia”, aseguró el ahora candidato a Vicepresidente del FSLN.
“Sólo fue hecha para garantizar la salud colectiva, y ante el reclamo de la ciudadanía de que no perturben su descanso y sueño justo en horas que corresponden al reposo. Fue hecha de manera racional y ése es el espíritu”, expresó entonces a END.
Le explicamos al reverendo Fonseca las razones del citado legislador, a lo que respondió: “El problema es que la Alcaldía lo aplica mal, a su manera, y hasta han enviado a las iglesias, han entregado formulario ya con los costos de las diferentes multas que desean aplicar. Con esto prácticamente vemos un problema de interpretación, pero lo aplican de manera antojadiza, tantos las alcaldías como incluso el Minsa. Hay casos específicos”, dijo.
Informó que han recibido denuncias desde Rivas, Estelí, Boaco, León, y La Paz Centro.
El reverendo Omar Duarte, cuyo Ministerio Ríos de Agua Viva ha abierto iglesias en el interior del país, dijo que se reunió con los pastores de Jinotega, quienes manifestaban ser víctimas de la mala interpretación de la ley por parte de las autoridades en ese departamento. Sin embargo, se ha venido dialogando. “La ley es clara en el artículo 9. No hay donde confundirse, a menos que haya una mala intención”, declaró Duarte.
“Suenan los tambores…”
Abel Francis Rostrán, del Movimiento Pentecostal Unido, de acuerdo con la denuncia recibida en la Alianza, ya fue llamado a los Juzgados por la Alcaldía y el Minsa, para personarse ante las demandas de algunos vecinos.
“Ahora él vive un momento bien crítico, porque algunos vecinos que son católicos, al momento en que él realiza su culto le pagan a los que andan con La Gigantona y Pepe Cabezón, cuando predica. Suenan los tambores al frente del templo y no paran de sonar, hasta que termina el servicio”, informó Fonseca.
Rostrán es el pastor de la iglesia ubicada cerca de La Gota de Leche, en León. El líder de la Alianza subrayó que esto es muy delicado, porque no se había visto un hostigamiento de esa naturaleza en años.
Hay vecinos, sin embargo, que se sienten afectados por los altoparlantes a todo volumen.
“Estamos orientándole al pueblo cristiano evangélico, sobre todo en las ciudades, que le bajen el volumen a los equipos. Nuestra gente es obediente, educada, maneja bien la ética de la pastoral. Hemos orientado eso y los pastores han accedido.
“No estamos en contra de toda la ley en delitos contra el ambiente; la ley es buena., pero el artículo 9 nos afectó”.
Empero, la reforma del mismo artículo donde se desglosan las multas por contaminación acústica, después de tipificar el “delito”, exceptúa: “Las actividades tales como: campaña evangelística masiva, realizada al aire libre: plazas, parques, calles, requerirán autorización municipal o policial”.
“Se exceptúan las actividades de las congregaciones religiosas dentro de sus templos, tales como cultos, ayunos congregacionales diurnos y vigilas nocturnas. Se exceptúan los que tengan establecidos sistemas de protección acústicas que impidan la emisión de sonidos, música o ruidos, hacia fuera de los locales debidamente adecuados para tales fines. Y que cuenten con la autorización municipal y policial correspondiente y dentro de los horarios permitidos”.
Fonseca lamentó que mediante la interpretación de la ley se atente contra la libertad de culto establecida en la Constitución Política.
Ruth Pereira, feligresa de la iglesia ubicada cerca de La Gota de Leche, en el barrio El Calvario, de León, dijo que no ha visto gigantonas por lo menos cuando ha llegado, sin embargo, a pesar de que le bajan el sonido al altoparlante para un auditorio de 150 personas, las hostilidades de ciertos vecinos se mantienen.
“Ya ni con libertad podemos hacer las cosas; si ponemos un poquito alto, ya pensamos que nos van a hacer algo”, dijo atemorizada.
“Ellos ponen sus equipos con alto volumen para no dejar que se oiga lo nuestro y lanzan piedras al techo. Nos tienen hechos leña. Ya es el segundo techo que se ha cambiado, son piedras arriba y piedras abajo contra los portones. Además, debemos soportar palabras soeces como ‘dejen esa m…’, así, con ese vocabulario”.
¿Quiénes son?
Me imagino que son de este barrio El Calvario. Es una familia...