Nacional

Maras podrían estar tras asesinato de menor

*Por cercanía a Honduras y violencia con que actuaron los asesinos *Padre de la víctima tampoco descarta que sea alguien que lo “envidie” *Tres desconocidos amenazaron a maestra de no dar aviso a fuerza pública

Leoncio Vanegas

DIPILTO, NUEVA SEGOVIA
¿Quién o quiénes fueron los asesinos de Bismarck Antonio Bustamante Zelaya? Es la interrogante que se repite, indignado, el señor Marcos Antonio López Mejía, padre del adolescente de 14 años, muerto por arma blanca, estrangulado, y, además, violado en un cafetal, propiedad del señor Teodoro García, de la comarca Las Manos.
“Tengo sospechas directas. El corazón avisa de las cosas que pudieron haber ocurrido. Puede que haya personas que me odien, o me tengan envidia, enemigos que apuñalan por la espalda”, supone el padre adolorido por la forma sádica con que segaron la vida de su vástago.
Pide con vehemencia a la Policía investigar el crimen de su hijo, que por ser una familia pobre no engaveten el caso. “Si ellos no pueden, pues que me consigan un arma y un uniforme para dedicarme yo, personalmente, a buscarlo (al asesino)”, propuso.
Sobre la oreja y los tenis blancos, que no estaban en el lugar donde se encontró el cadáver del muchacho, supone que quien lo mató era pagado por otra persona. “Me imagino que la oreja la llevaron como una forma de probar que se había cumplido la misión”.
Compleja investigación para la Policía
Por su parte, el subcomisionado Ricardo Jímenez, jefe departamental de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), dijo a EL NUEVO DIARIO que por ahora se encuentran en la fase de recolección de elementos en el terreno para formar las hipótesis que los lleve a encontrar al autor o autores del horrendo crimen.
“Vamos a conformar un equipo de investigación, también con (servicios de) inteligencia, para que logremos recopilar alguna información para identificar al autor o a los autores de esta muerte”, prometió.
Los comarqueños vivían tranquilos, se conocen muy bien, y mantienen una estrecha amistad y solidaridad vecinal. Por eso, algunas personas del lugar concluyen que ese crimen sólo pudo haber sido ejecutado por foráneos, sin descartar infiltraciones de las temibles maras o pandillas hondureñas.
Una comerciante oyó samotana en el cafetal
La zona por donde solía transitar Bismarck para ir a trabajar la parcela, es surcada por muchas veredas que conducen a pasos “ciegos” con Honduras. Según los vecinos, por aquí pasa toda clase de gente, inmigrantes, contrabandistas, y más de algún delincuente.
A la incertidumbre, se agrega la versión de una comerciante que frecuenta el lugar, de haber cruzado por la misma vereda por donde se condujo Bismarck hacia la parcela.
Ella relató a un vecino que en el lugar por donde asesinaron al chavalo escuchó una samotana en el cafetal, de personas que corrían y voces que decían: “Por ahí va, seguilo”, pero no supo con certeza si esto estaría relacionado a la persecución del adolescente, pero será un elemento que tendrán en cuenta los investigadores policiales.
Además, amenazan a maestra
También el mismo sábado en que hallaron el cuerpo sin vida del jovencito, la maestra Darling Medina Mendoza fue interceptada por tres sujetos desconocidos en una entrada a una finca cafetalera, a orillas de la Carretera Panamericana.
Según la versión de una amiga de ellas, dos de los tipos andaban encapuchados y un tercero ocultaba su rostro con la brisera de una gorra. Portaban armas blancas, y uno de ellos llevaba un bulto debajo de la camisa, como si fuera un revólver.
Añadió que eran jóvenes de vestir extravagante. Uno de ellos de pantalón corto, camisa desmangada y con un tatuaje en un brazo. “El de la gorra le preguntó a la maestra si lo conocía. Después se retiraron con toda normalidad por la carretera, y la amenazaron con volver si ella avisaba a la Policía”, relató.
El asesinato del jovencito, más la incursión de los tres extraños, sumaron más inseguridad en los lugareños, quienes ya estaban conmovidos por la muerte accidental de una niña de 10 años, atropellada por una camioneta, cuando cruzaba la carretera para entrar a la escuela.
Ante el horrendo crimen, el padre de la víctima y los vecinos demandan que una patrulla policial se destaque en el lugar, porque temen que los autores de la muerte y violación de Bismarck regresen.