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Atroz asesinato de menor en Dipilto

T El cadáver de Bismarck Antonio Bustamante Zelaya, de 14 años, estaba introducido de cabeza en un recoveco natural entre dos peñascos T La oreja que el asesino le cercenó no está en el lugar; tampoco los zapatos tenis color blanco T Compañeros de clase se resisten a asistir a la escuela, ya que es la segunda muerte violenta en la semana en el colegio “Raúl Zavala”

Leoncio Vanegas

DIPILTO, NUEVA SEGOVIA
Las esperanzas se apagaron en un paraje que forman un cafetal y un salto de agua de la quebrada El Cambalache, de la comarca Las Manos. El cadáver de Bismarck Antonio Bustamante Zelaya, de 14 años, estaba introducido de cabeza en un recoveco natural que forman dos peñascos, además, soterrado con más piedras y desechos de chagüite que sólo permitían verle la planta de un pie.
Los vecinos Francisco López Díaz y José Dolores Vargas Mejía, gracias al olfateo de un perro que llaman “El Ayudante”, encontraron el cuerpo sin vida.
“Tiene una herida en la parte occipital derecha hecha con arma blanca que le penetró el cráneo; hubo desprendimiento de la oreja; posteriormente hubo violación, porque también tiene desgarro anal; además, estrangulamiento, porque se pueden ver los dedos (del victimario) marcados en el cuello”, así escribió el dictamen forense el doctor Jorge Calderón Gutiérrez.
Dijo que el muchacho llevaba unas 22 horas de fallecido, por lo que calculan los vecinos que el atroz asesinato pudo haber ocurrido entre la una y las dos de la tarde del viernes.
No aparece oreja derecha
Por su parte, el subcomisionado Ricardo Jiménez, jefe de la Dirección Departamental de Auxilio Judicial (DAJ), que se presentó al lugar con el equipo de peritaje, dijo que la oreja que el asesino le cercenó no está en el lugar; tampoco los zapatos tenis color blanco. “No sabemos si la oreja se ha perdido o algún animal se la habrá llevado, no sabemos qué pasó”, expresó.
No se sabe si fue uno o varios los asesinos del jovencito, pues en el lugar unas matas de malanga estaban mutiladas en el cauce de la quebrada, como si allí hubiese existido una lucha entre Bismarck y su enemigo.
La traza del camino que recorrió de su casa a la parcela induce a pensar que el adolescente fue interceptado en el cafetal, y en pocas horas el victimario segó su vida y sació su sed depravante.
Cuando el muchacho partió de su casa al trabajo llevaba un machete y una mochila con el almuerzo, la que quedó abandonada a unos 200 metros del lugar, donde fue encontrado hecho cadáver.
Los lugareños están consternados e indignados por esta muerte violenta, y se extrañan que haya ocurrido con este niño, cuya familia es de buenas costumbres y no tenía enemistades para sospechar de alguien.
Niñez y comarqueños con depresión emocional
Bismarck había salido de su casa, en el asentamiento de Las Manos, a eso de las 8:00 de mañana del último viernes, para limpiar un sembradío de repollos que su padre, Marcos Antonio López Mejía, tiene casi en la cima del cerro Los Pirineos, y a escasos metros de la línea fronteriza, donde existe un antiguo paso “ciego” entre Honduras y Nicaragua.
Según Delmi, de 16 años, y hermana del occiso, él había prometido regresar a las dos de la tarde, pero llegaron las cinco y la preocupación los llevó a buscarlo en la parcela. Su madre, Irma Inocente Bustamante Zelaya, y su papá, con la ayuda de vecinos, emprendieron también la búsqueda debajo de una fuerte lluvia, con resultados infructuosos.
Un equipo de rescate del benemérito Cuerpo de Bomberos de Ocotal también estuvo en el lugar hasta la una de la madrugada del sábado, sin encontrarlo.
Apenas deslumbró el sábado, reiniciaron el rastreo, mientras su padre se fue a una comarca del municipio de Macuelizo, por si el chavalo se había ido donde su abuela paterna sin su permiso.
La muerte atroz de este adolescente ha venido a incrementar la depresión emocional que sufren los niños, niñas y adultos de la comarca, quienes el miércoles último fueron golpeados con la muerte de la niña Nahomi Midence Ponce, de 10 años, embestida por una camioneta que iba de sur a norte, mientras ella cruzaba la Panamericana para ir a la escuela “Raúl Zavala”.
Este hecho fue presenciado por los escolares, y han quedado con un fuerte trauma, al extremo que se resisten a asistir a clases. Bismarck también era de cuarto grado, y muchos menores lo lloraban ayer, tras su trágico hallazgo.