Nacional

El histórico salto bautista a Educación Superior


Edwin Sánchez

Su imagen ya quedó ligada a la Upoli. Hasta una placa colocada en la entrada principal del Campus le da cierto aire de posteridad a su nombre. Sin embargo, al doctor Norberto Herrera no se le nota, ni por la palabra ni por los gestos, algún indicio de arrogancia como suele suceder con aquellos a quienes les gusta ver en vida un adelanto de sus bustos esculpidos de elogios, en tanto el mármol espera darle reposo a la pretendida grandeza en su versión definitiva.
Educador, abogado y bautista, fue uno de los impulsores en abrir la cuarta universidad que apenas existía en Nicaragua a fines de los años 60. Junto al diputado Armando Guido, el senador Napoleón Tapia y el presidente del Instituto Agrario Nacional, IAN, Rodolfo Mejía Ubilla, llegó donde Anastasio Somoza Debayle. El dictador les dijo: “No quiero pelearme con mi primo”, el jesuita León Pallais, Rector de la UCA. “No se va a llamar Universidad Bautista, sino Instituto Politécnico de Nicaragua”, ordenó.
“Cuando nosotros comenzamos, teníamos todas la característica de una universidad, sólo que se llamaba Instituto Politécnico de Nicaragua. Luego iniciamos un desarrollo interno y pedimos al Congreso de entonces, en 1974, el cambio de nombre, pero ya éramos miembros de la Unión de Universidades de América Latina y de la Federación de Universidades de Centroamérica y Panamá. Con esos antecedentes se pasó ante el Congreso el proyecto de ley para cambiar el nombre, y no hubo una sola oposición. Y pasamos a ser la Upoli”.
Salió del país en 1979
En noviembre de 1979 se fue del país, aunque siguió vinculado con la universidad a la que regresó hace poco tiempo como consultor del Rector.
¿Por qué se va de Nicaragua?
Hubo una audiencia en abril de 1977 del Congreso norteamericano sobre cómo estaba la situación en América Latina. No se trataba de ninguna comisión de derechos humanos, pero se miraba la situación del área y particularmente la de Nicaragua.
Yo recibí una invitación de Jack Murphy, un congresista demócrata.
Él fue uno de los que defendió mucho a Somoza.
En esa audiencia participó de la sociedad nacional --todavía no se hablaba de sociedad civil-- una representación plural. Había gente del FSLN como el padre D’Escoto, un diputado conservador de Nicaragua, y gente que no estábamos vinculados a ninguna actividad política. Fui invitado como educador, para hablar cómo estaba la situación de la Educación en Nicaragua. Eso fue interpretado negativamente por el Frente Sandinista. Sin embargo, mi declaración está en los récord del Congreso norteamericano.
A lo mejor su exposición fue muy favorable al régimen.
O a lo mejor interpretado de esa manera. En el INDE, cuando estaba William Báez, estaba en los archivos el registro de esas declaraciones. Y Nacho Briones Torres puede dar testimonio. Él decía: “Norberto, esas declaraciones nada tienen que ver con los que se está hablando”.
Al hablar de la situación de la educación posiblemente usted daba un panorama positivo.
La realidad es que por coincidencia o por lo que fuera, en esos años se instalaron 13 institutos de educación media, financiados por el BID, y se tramitaba ese mismo año un préstamo de 100 millones de dólares avalados por el gobierno para las cuatro universidades (UNAN, UCA, Ingeniería y Upoli).
De esos 100 millones la Upoli iba a construir sus instalaciones modernas, con talleres, laboratorios… En total, eran 6 millones, o sea 18-20 millones de córdobas ahora.
Cuando me preguntan de la educación en Nicaragua, doy un panorama, un juicio objetivo, de cómo está esa situación. Luego se manipuló eso y se dijo que a lo mejor yo iba a defender a Somoza, y la declaración para nada habla de una defensa a Somoza.
¿Esto le costó el exilio?
Alguien dijo: “Es bueno que te pierdas por un tiempo”. Yo era una persona que no militaba en partidos. Soy liberal, pero sin militancia partidaria. Soy de los que creen que la revolución del 93 trajo la modernidad en ese tiempo. Ese pensamiento en Zelaya es el que despierta en mí, mis padres y hermanos, el concepto del liberalismo.
¿Cómo llegó a la Iglesia Bautista?
Estudié la secundaria en el Colegio Bautista. Imprimió en mí una serie de principios y valores cristianos y me fui acercando a la fe de bautista, y un personaje del patronato fundador de Upoli, el reverendo Rolando Gutiérrez Cortés, influyó mucho. Me bautizo como bautista en el IV Año de Derecho, pero ya tenía un trasfondo bautista en la secundaria.
¿Dentro de la práctica de su fe y su liberalismo no hay una contradicción?
Es totalmente complementaria. Por razones históricas los bautistas se unen al general Zelaya, incluso en la lucha armada para reivindicar ciertos valores, que no había en el siglo XIX. Muchos bautistas estaban imbuidos por los conceptos de la Revolución Francesa y los principios de la Carta de Filadelfia de la Constitución.

División en la familia
Usted es hermano del doctor René Herrera, de la cúpula del PLC. ¿Su familia está dividida?
Somos seis hermanos, tres sandinistas y tres liberales. Tenemos una diversidad y un pluralismo que viene siendo característico en Nicaragua desde la revolución sandinista. Entre nosotros hay ciertos matices. Nadie me puede negar que soy liberal, pero no soy militante del PLC. Y René Herrera es un hombre leal a su partido, al que nadie le ha cuestionado su honorabilidad. Es un hombre a quien le he dicho: “Meté las de andar, pero no metás la manos”. Es un hombre limpio y un prestigio para el liberalismo.
Pero hay que dar opciones para la vida política en Nicaragua. Estoy en contra del continuismo. Prefiero que haya rotación entre las máximas autoridades, que veamos caras nuevas, programas nuevos, y ahí es donde veo que Eduardo Montealegre es una opción positiva para el país, porque Nicaragua necesita una reingeniería como Estado. Tenemos tres flagelos: corrupción, desempleo y pobreza.
¿Se reúnen con frecuencia, no terminan discutiendo?
Discutimos, satirizamos, ironizamos, pero la cuestión ideológica no nos ha dividido. En mi casa se reúnen los seis hermanos, esposas y sobrinos, en mi cumpleaños y el dos de noviembre. No hay un pleito frontal. Nuestros padres nos mandaron a la universidad a los seis hermanos. Eso nos da un gran sentido de tolerancia.
¿Eran de grandes recursos sus padres?
Eran muy modestos, pero las echaron todas. Mi mamá era la que más trabajaba, y la que de más recursos disponía, con una venta en el Mercado San Miguel, y mi papá, primero zapatero y después tenedor de libros, como se decía antes al contador. Los dos empujando la carreta, y mi papá con la mística de que estudiáramos siempre. Tenía una máquina, y arriba una tabla con esta inscripción para nuestros boletines: de 45 a 50, entrada al cine, 40-50, va bien, menos de 40 suspendido de cualquier actividad social.
Todos aprendimos a escribir en máquina. Aunque de recursos modestos contaban con la capacidad suficiente para mandarnos sin beca estudiar a León, a México, posgrado en Brasil, a Costa Rica.
¿En las reuniones no se llega al momento de decir, vos apoyás a Arnoldo, que ha dañado al PLC y al país, y pueda haber una ruptura familiar?
Es que en un principio apoyé a Arnoldo, pero he sentido que Arnoldo tuvo su tiempo e incluso que hizo un gobierno bueno.
“Cuidado con el Plan Colombia”
¿Con todo y lo que se echó a la bolsa?
Sí, después vino la corrupción y no la podemos negar. Por eso creo que debe haber un relevo en esos cuadros. Ahí es donde René dice: “Queremos gobernabilidad”, y es un buen punto. Pero si me van a sugerir una especie de Plan Colombia, donde dos cúpulas digan hoy te toca a vos y mañana a mí, ¿dónde estamos los votantes? ¿Dónde está esa gran masa de población que debe expresarse en las votaciones libremente? Ahí es donde vienen esas sutilezas, en donde un liberal como yo y otro liberal como René podemos tener muchas diferencias.
Él cree que el PLC va a ganar las elecciones, y yo creo que Rizo no tiene el arrastre, y ahí vienen las suspicacias también, ¿por qué no se puso en el PLC un candidato con arrastre, y por qué surge Montealegre que era hasta de la directiva del PLC? Yo apoyo a un liberal y René a otro liberal.
“Estoy contra el aborto terapéutico”
¿Ser bautista, le limita algunas cosas como ir a fiestas, echarse sus tragos?
En realidad no soy hombre de tragos. Si hay una cena muy formal, me gusta una copa de vino, en algo muy especial. No consumo licor ni cigarrillos. Yo no pretendo ninguna santidad, sino son estilos de vida que los bautistas hemos adoptado, somos sobrios, procuramos una vida familiar, creemos en el don de la vida. Estamos en contra de toda forma de aborto.
Si a una niña de 10 años la violan, ¿la van a obligar a que tenga un hijo y premiar así al violador? Las Escrituras dicen que el hombre y la mujer dejarán a sus padres, no dice que una niña dejará a sus padres para que alguien la abuse.
Es un tema discutible, en lo personal estoy en contra todo tipo de aborto
¿Incluso con una niña de 10 años, embarazada, producto de una violación?
Cuando uno ve cómo es el aborto, es como meter a un feto en una licuadora, ya la piensa dos veces.
Pero antes, la niña de este ejemplo fue sometida a una salvaje agresión, ése es el punto, porque tanto derecho puede tener la criatura en proyecto como la que ya está hecha, en este caso la niña.
Pero es que está atentando contra una vida, que tiene derecho a la vida, independiente del trauma, o la violencia contra la madre. El don de la vida debemos preservarlo a toda costa.
Pero las Escrituras dicen “Creced y multiplicaos”, no dice “niñas multiplicaos”, ese es el asunto, porque si hay un aberrado éste afectará la honra de una niña.
Entramos al campo ético y en la intencionalidad de una serie de elementos, pero el principio básico es ése. El aborto no debe ser aceptado bajo ninguna circunstancia. Es una posición de los que estamos a favor de la vida.
¿No le molesta que le digan fundamentalista y ortodoxo?
Cuando uno tiene principios es acuñado como fundamentalista, y no sé si necesariamente fundamentalista sea sinónimo de ortodoxia; es una discusión semántica.
¿Es un bautista de derecha?
Yo diría, aunque dicen que no hay gente de centro, soy de centro, porque en asuntos sociales, la prioridad ha de ser los pobres. Difícilmente la gente de derecha se preocupa por los pobres en sí.
Pero está desde un espacio de apoyo a un banquero. ¿Cómo entendemos eso?
Banqueros hay en todos los partidos
Pero no de candidatos.
El (candidato a) vicepresidente del Frente es banquero, y (Edmundo) Jarquíen trabajó a un banco. Alvarado tenía cierta actividad con bancos en EUA. Yo diría que hay banqueros con mentalidad abierta, con suficiente sensibilidad social para apoyar proyectos serios para tratar de erradica la pobreza, no terminar de forma absoluta con la pobreza. Eduardo tiene programas sensibles. Si es un hombre de derecha, es un membrete que tiene todo banquero.
¿Se verá con su hermano magistrado al día siguiente del cinco de noviembre y ver quién finalmente tenía la razón?
Creo que es posible, y es posible que me diga: “¿Estás viendo?, no llegaste ni a primera”, y yo le voy a decir que tenemos la libertad de buscar nuevas opciones. El continuismo no ha ayudado en Nicaragua.