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Registrador: “Aquí sólo mi dedo no pueden robarse”

* Una oficina pública donde impera la corrupción a vista y paciencia de funcionarios, magistrados, bancos, gestores y víctimas

Heberto Rodríguez

El Registrador Público de la Propiedad, Luis Alberto Bendaña, se refirió ayer a la sustracción del sello dentro de su oficina, y aprovechó para denunciar que existe un grupo de empleados que viven de diversas actividades ilícitas.
Sin embargo, manifestó que no cuenta con pruebas para culpar a alguien, pese a que la imagen de la dependencia que preside es negativa, ya que el que no paga “coimas” esperas meses para poder inscribir una propiedad.
“Lo único que no se pueden llevar es el dedo con el que yo firmo”, dijo Bendaña, al referirse a la cantidad de robos que se han producido dentro del Registro Público de la Propiedad en los últimos meses.
El sello despareció entre las doce del día y una de la tarde del 16 de agosto del corriente. Bendaña expresó que inmediatamente envió un informe la Corte Suprema de Justicia y dio parte a Policía.
“Claro que puede afectar, no sé las proporciones, pero se han tomado las medidas pertinentes para controlar eso. Puede venir algo falsificado, ya saben cómo es mi firma y cómo es mi sello y ya están alerta”, agregó.
Defiende a “los de confianza”
Un grupo de empleados que por temor a represalias omitieron sus nombres expresaron a EL NUEVO DIARIO que las únicas personas que tienen acceso a la oficina del Registrador son los trabajadores de su confianza.
“Los que trabajan conmigo son tres personas y no tienen record de sustracción de documentos. Esta gente me está ayudando en un plan que está molestando a ciertas personas dentro y fuera del Registro Público. No todo el personal, algunos empleados, viven de la corruptela, de los que pagan por inscribir rápidamente”, apuntó Bendaña.
En los cinco años que lleva en ese cargo, Bendaña asegura su actuación ha estado basada en el “orden y la transparencia”.
“Muchas veces creo haberlo logrado y haber llegado a la cima, pero se me cae la piedra y la vuelvo a levantar. Ese es el círculo vicioso en el que he trabajado aquí, y me ha creado un ambiente dentro del Registro adverso de ciertas personas que están metidos en ese negocio, porque les he machucado los callos”, apuntó.
Este ambiente que se percibe a lo interno de esta oficina pública ha provocado que impere la corrupción a la vista y paciencia de todo el mundo. Inscribir una propiedad lleva unos ocho meses, pero si la persona ofrece dinero, el trámite se realiza casi de forma inmediata.
Y esto no sólo se produce entre particulares. Por ejemplo, los bancos, cuando prestan dinero por una propiedad, entre los gastos legales incluyen el pago de inscripción.
En este tipo de actividades están señalados tanto trabajadores allegados a los funcionarios del Registro, como familiares de magistrados que están ahí en pago de favores políticos.
“Si es cierto, no te lo niego. Ahí hay un caso, lo podés ver en la misma Policía, borraron el disco duro y se llevaron siete folios de una propiedad en Las Colinas”, sostuvo Bendaña.