Nacional

Vienen las indulgencias plenarias

* El huracán que redujo todo un monasterio a un bus, pero desde ahí oraron y bendijeron al país * El perdón especial “borra todo resto de pecado, dejando el alma dispuesta para entrar inmediatamente en el cielo” * Pero ojo: no se trata de “turismo espiritual”, sino de mostrar capacidad interior de desapego al pecado, aunque sea venial

Edwin Sánchez

“Indulgencias Plenarias”. El concepto me llamó demasiado la atención. Sí, porque unas religiosas, desde un monasterio --hasta el término me suena muy especial--, serán algo así como las anfitrionas de la “sede” de la ocurrencia de este tipo de perdón colectivo para una sociedad con muchas culpas. Es decir, desde la óptica católica, con sólo asistir a un local dominicano, hay altas probabilidades de que un molesto pecado que ha andado por ahí inquietando la conciencia, pueda ser “indultado”.
El tiempo pasa volando. Estamos hablando para diciembre próximo. Es decir, los creyentes deben ir localizando algunos de estos templos --o monasterios, insisto, el término por lo poco frecuente de su uso, me gusta-- para la “remisión de los pecados”.
El tema no me es familiar, pero por la sacrosanta objetividad que reclaman algunos teóricos del periodismo, debo entrarle, aunque les falle a los teólogos de la otra acera. Y como el término me lo presentaron ellas, debo comenzar por las damas y luego por los tantos asuntos pendientes del alma.
Las primeras monjas dominicas vinieron a Nicaragua el 3 de junio de 1986, partiendo de México y de distintos monasterios, para fundar en León el primer Monasterio de Vida Contemplativa Dominicana, en la Provincia de San Vicente Ferrer de Centro América. Les diré que este tipo de oleadas que México nos ha mandado de tiempo en tiempo, no es nuevo: primero, la oleada migratoria náhuatl, luego hasta sus gustos musicales, no sin antes crearnos una admiración por Emiliano Zapata y Pancho Villa en siglo reciente. Pero ahora, no hablemos de ancestros o revoluciones extraviadas, corridos y Tigres del Norte, sino de esta nueva exportación azteca romana de pureza, de paz e indulgencias.
Un informe de esa congregación señala que fueron acogidas en León y apoyadas desde el primer momento por los frailes, “quienes nos enseñaron a dar los primeros pasos en estas tierras”.

Fueron diez
La comunidad fue fundada por diez monjas, quienes por motivos de salud regresaron a sus respectivos monasterios, y actualmente, de las primeras fundadoras quedan sólo tres. Ellas forman la comunidad ocho hermanas: las tres fundadoras, cuatro que llegaron a reemplazar a las que regresaron, y una tica, que era de vida activa. Ella realizó su formación en la comunidad, y hace dos años hizo sus votos solemnes para pertenecer a la congregación.
Las religiosas expresan que en la Diócesis de León “fuimos muy acogidas y apoyadas por el obispo, sacerdotes y los fieles. En especial los que compartían con la comunidad algunas celebraciones”.
El huracán Mitch afectó gran parte del antiguo monasterio, dejándolas algunos días incomunicadas, hasta ser rescatadas por vecinos y finalmente quedar refugiadas en un bus, el cual tenían lleno de algunos enseres que pudieron salvaguardar, sus animalitos y otras personas.
“Por el día entrábamos al monasterio a limpiar un poco y por la noche regresábamos a nuestro refugio; también llegamos a entrar alguna vez por la noche, cuando los niños pequeños lloraban de hambre, e íbamos a buscar algo para que comieran. Así duramos tres días, compartiendo con nuestra gente el dolor, la comida y la oración”.
El apoyo, solidaridad y cercanía de diferentes religiosos y diocesanos no se hizo esperar; en cuanto lograban llegar les llevaron comida, medicina y ropa; “tanto para nosotras como para nuestros vecinos que quedaron afectados”, recuerdan.

División y clausura
Éste fue el motivo por el cual buscaron una nueva ubicación en el nuevo lugar, donde llegaron el 2 de marzo de 2003, apenas con unos cuartos construidos, poniendo zinc para hacer las divisiones de nuestra clausura.
“Con la gracia de Dios y el apoyo de nuestra Orden y algunas personas, ahora podemos tener una parte de nuestro monasterio construido. Gran parte de las plantas de nuestro jardín son regalos de diferentes personas que nos quieren ayudar a decorar nuestro monasterio”.
El Monasterio Santa María de Guadalupe, Monjas Dominicas, está ubicado en el km.13 Carretera Vieja a León, 1,200 metros al norte, en Chiquilistagua.

Dominicas en Nicaragua
Las religiosas piensan que ser dominica en este país implica adaptar algunas normas que vivían en los monasterios de origen, pero no pueden cambiar lo esencial que es la vida evangélica y el compromiso de orar para que los valores morales y éticos se vivan y fomenten en las familias y la sociedad.

A buscar el Monasterio
Ellas aspiran a que haya jóvenes centroamericanas, en especial nicaragüenses, deseosas en continuar la obra predicadora desde nuestro estilo de vida, según se inspiró Santo Domingo, hace ya 800 años.
El próximo 3 de diciembre darán inicio a un año jubilar, donde toda la Orden estará unida dando gracias a Dios por los 800 años de la fundación de nuestro primer Monasterio de Monjas Contemplativas en la misma Orden para la Iglesia.
El papa Benedicto XVI ha querido reconocer a la Orden por el servicio que durante estos años ha dado a la Iglesia Católica en bien de la humanidad, otorgándole durante el año jubilar del 3 de diciembre hasta la Epifanía del Señor de 2008, Indulgencia Plenaria, para todas las personas que visiten una capilla o iglesia de los monasterios dominicanos, con la intención de ganarla, con las debidas condiciones: confesión sacramental, comunión eucarística y oración a intención del Sumo Pontífice.
Todo esto con el fin de promover y fomentar la vida espiritual de los fieles, sostienen firmes las dominicas.
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¿Qué son las
indulgencias?
Para los entendidos, indulgencia “es la supresión de la pena debida por los pecados que la Iglesia otorga a quien realice determinadas acciones”. En relación a las Indulgencias Plenarias, en un sitio de la red, llamado Ideas Rápidas, estas “tienen un valor muy grande y requieren varias condiciones”.
Éstas requieren los mismos requisitos que en las indulgencias parciales: “Cada día pueden ganarse muchas indulgencias parciales, con cumplir sólo tres condiciones: estar en gracia de Dios, realizar las obras que la Iglesia premia con esa indulgencia, y tener intención al menos general, de ganar la indulgencia”.
Ojo: sólo se puede ganar una indulgencia plenaria cada día. Pero, además, sucede que el arrepentido no debe creer que se trata de turismo espiritual. No, si eso pensó, busque chamanes, talismanes y todo lo que ofrecen los charlatanes que venden sortilegios en las principales emisoras del país. Mire, del arrepentido se requiere valor, y contar con la “disposición interior de un desapego total del pecado, incluso venial”.
Debe, además, confesarse, al menos veinte días antes o después de realizar la acción premiada (sin olvidar que hay que estar en gracia de Dios antes de acabar la acción). Una misma confesión puede servir para ganar varias indulgencias plenarias.
También comulgar, en ese mismo período. Hay otras disposiciones, y seguramente las monjas dominicas lo podrán poner al tanto.