Nacional

Shell nos clava en un arbitraje

*** Procurador Alberto Novoa declara que tenemos hasta noviembre para nombrar nuestro árbitro *** Demanda es ante el “Centro Internacional de Diferencias por la Inversión” de Washington, al que Nicaragua está adscrito *** Proceso es costosísimo y de resultados imprevisibles, explica el Procurador

Luis Galeano

La transnacional Shell Brand, AG, S.A. demandó ante el Centro Internacional de Diferencias por la Inversión de Washington, Estados Unidos, un arbitraje internacional para definir si son ellos los que tienen que pagar US$ 489 millones a los afectados por el Nemagón, o el Estado de Nicaragua el que debe pagarles a ellos esa cantidad por haberles afectado sus capitales.
El procurador General de la República, Alberto Novoa, informó ayer que Nicaragua tiene hasta el próximo 11 de noviembre para presentar a su árbitro en el caso, cuya demanda fue interpuesta por Shell, Brand en mayo de este año y recientemente notificado a Nicaragua.
El monto de la demanda de arbitraje es el mismo por el que la Shell Brand, que es la madre de todas las marcas de esa transnacional, está siendo amenazada en Nicaragua por los afectados del pesticida Nemagón, quienes interpusieron una demanda en su contra por US$ 489 millones.
“Si el tribunal de arbitraje internacional falla en contra nuestra, el Estado tendría que asumir esa deuda porque así lo establecen convenios de protección al inversionista”, dijo Novoa.
En diciembre de 2002, la jueza Tercero Civil de Distrito, Vida Benavente, condenó a 38 marcas de las empresas Dow Chemical, Shell Oil Company y Standard Fruit Company (conocida en Estados Unidos como Dole Food Company) a pagar 489 millones de dólares a favor de 500 bananeros afectados por el pesticida.
“La Shell demanda a Nicaragua porque cuando la jueza Vida Benavente admite el embargo, lo hace contra 36 ó 38 marcas cuando en realidad eran una o dos las que tenían que ver con este asunto, y esas demás marcas son propiedad de la Shell Brand, que es la que demandó el arbitraje”, explicó el procurador.
Un proceso costoso
A la vez detalló que la demanda es contra del Estado porque Nicaragua ha ratificado convenios internacionales de protección a la inversión que se llaman Garantía de Permanencia de la Inversión, porque según la decisión de la judicial, se embargaban 36 ó 38 marcas Shell que nunca habían sido mencionadas en el caso, y eso les ha afectado, y por ello es el Estado el que tiene que responder”.
Asimismo, Novoa dijo que el arbitraje lo realizan tres árbitros, uno nombrado por Nicaragua, otro por la Shell Brand y un tercero que pone el Centro Internacional de Diferencias por la Inversión.
Sólo para comparecer en esta demanda de arbitraje internacional Nicaragua tiene que pagar US$ 60,000. Cada árbitro cobra US$ 3,000 por ocho horas de trabajo diario, cantidad que no se sabe por cuánto tiempo se va desembolsar porque depende de la duración del juicio.
“Estamos hablando de un proceso muy costoso para el país, porque se trata de recursos que podrían utilizarse para otros fines en Nicaragua”, dijo Novoa, quien indicó que todavía estudian quién sería la persona más indicada para representarles en el arbitraje.
Recuadro
El pasado 13 de junio, el juez suplente del Juzgado Cuarto Civil de Distrito, Rubén Arias, anuló el embargo ejecutivo que la jueza Benavente había ordenado en enero contra la compañía transnacional Shell Brand, para que respondiera por una indemnización de 489 millones de dólares a favor de los afectados por el pesticida Nemagón.
Arias anuló el embargo después de darle trámite a un incidente de nulidad que el representante de Shell Brand, Pedro Reyes Vallejos, introdujo apelando de la ocupación de los bienes de la transnacional.
El abogado Ángel Espinoza, miembro del Bufete Ojeda, Gutiérrez, Espinoza y Asociados, que representa a una gran parte de los ex bananeros en Nicaragua, apeló la sentencia de Arias ante la Sala Civil II del Tribunal de Apelaciones el pasado 30 de junio.
“Creemos que lo que ha decidido este juez suplente es una aberración jurídica, porque Shell es Shell en todo el mundo, sin apellidos, y así lo hacemos saber en nuestro escrito de agravios ante el Tribunal de Apelaciones”, dijo Espinoza ayer a EL NUEVO DIARIO.
Agregó que en esta ocasión se actuó utilizando, como en otros casos, a un juez suplente para emitir una sentencia de trascendental importancia, cuando a lo mejor ni siquiera ha leído el expediente completo.
“El juez suplente Arias emitió esta sentencia un día antes de que el juez propietario, Néstor Castillo, se incorporara a sus labores, es decir, esto fue una estrategia que esperamos que sea botada por el Tribunal de Apelaciones”, dijo Espinoza.
Ayer procuramos conversar con Espinoza para conocer qué ha ocurrido con la apelación de la sentencia, pero no fue posible localizarlo.