Nacional

Lenidad o venalidad en el Poder Judicial

* “Así como se fue el guatemalteco, se irá el hondureño liberado en Bluefields”, expresa comisionado Clarence Silva * “Ellos te ven… perciben… y concluyen: en Nicaragua salimos con dinero”, se lamenta el oficial de Policía * Teme que esto lleve a la escalada que se da en Guatemala y El Salvador, y comiencen aquí a asesinar policías

Heberto Rodríguez

El jefe de la Dirección Antidrogas de la Policía Nacional, comisionado mayor Clarece Silva, aseguró ayer que igual a como abandonó el país rápidamente el narcotraficante guatemalteco, Manuel González Flores, lo hará el hondureño Francisco Ruiz Murillo, otro de los condenados por tráfico internacional de droga que recientemente fue puesto en libertad por autoridades judiciales nicaragüense.
González Flores salió de Nicaragua luego que la Sala Penal Dos del Tribunal de Apelaciones de Managua (TAM) anulara el juicio realizado en su contra, en el cual fue condenado a diez años de prisión por transportar 163 kilos de cocaína.
“Lo más lógico que iba a hacer este tipo en cuanto pusiera un pie fuera de la cárcel, era huir”, expresó Silva.
El TAM, en su misma resolución había ordenado que se le realizara otro juicio a González Flores. No obstante, el judicial designado para ello no pudo efectuarlo porque ya había “volado”.
Son infinidad de casos
El jefe policial indicó que no es el primer caso, pese a que las autoridades judiciales involucradas en estas órdenes de libertad irregulares han sido sancionadas, tal como ocurrió con la libertad de Juan Carlos Ospina.
“Y así una gran cantidad, los casos de Carazo igual, el juez los puso en la calle. ¿De qué sirvió que suspendieran después al juez, al suplente? Quedó impune el delito, los tipos se fueron, están traficando en otros países y no cumplieron ninguna sentencia”, agregó.
Precisamente por los antecedentes, Silva no duda en afirmar que sucederá lo mismo con el hondureño Francisco Ruiz Murillo, el último favorecido por una orden de libertad concedida por la juez de Ejecución de Sentencias y Vigilancia Carcelaria de la Región Autónoma del Atlántico Sur, Ivania McRea Villachica
“Yo me atrevería a decir que va pasar lo mismo con el hondureño que fue liberado por la juez McCrea de Bluefields, que tiene que presentarse durante seis meses”, apuntó.
Según Silva, estas órdenes de libertad, además de echar por la borda el trabajo realizado por la Policía, afectan la imagen de la seguridad que tiene Nicaragua en comparación con el resto de la región.
“Los miembros del crimen organizados son seres humanos iguales que nosotros, te ven, te perciben… Ellos dicen en Nicaragua salimos (de la cárcel) con dinero, y vienen a trabajar a Nicaragua. Y lo hacen de manera impune”, señaló.
Teme comiencen a asesinarlos
El jefe policial teme que los enfrentamientos con el narcotráfico alcancen los niveles que existen en otros países centroamericanos.
“En Honduras y Guatemala esta gente ha comenzado a ver la actuación de las autoridades policiales, militares y judiciales como un estorbo para su actividad e inician los asesinatos en contra de las autoridades que estamos en esto”, ejemplificó.
El narcotraficante guatemalteco, Manuel González Flores, fue capturado por la Policía Nacional el 19 de agosto de 2004, luego que se constatara que en cabezal de su propiedad se transportaban 163 kilos de cocaína. En el operativo fueron detenidas otras dos personas.
Por su parte, la captura del hondureño Francisco Ruiz Murillo se hizo efectiva en la madrugada del 15 de septiembre de 2005, cuando intentó huir de una lancha que se encontraba varada en los alrededores de Little Corn Island, jurisdicción del municipio de Corn Island, perteneciente a la Región Autónoma del Atlántico Sur.
En el interior de la lancha, en la parte de la proa, se encontraron 66 bultos envueltos en plástico transparente y cajas de cartón café, cada una de ellas con 25 paquetes para un total de 1,650 kilos de cocaína.
Asimismo se encontró un saco “macén” blanco que contenía otros seis paquetes. La incautación finalmente fue de 1,793 kilos.
También se les ocuparon radios de comunicación, teléfonos celulares, dos motores de lancha y 207 gramos de marihuana.
Sobre Ruiz Murillo se desconoce si todavía se encuentra en Nicaragua.