Nacional

Quisieron usar estilo “narcoliberación” para sacar a dos asesinos

* Esta vez los magistrados no se prestaron al juego de los defensores

Lizbeth García

Los magistrados del Tribunal de Apelaciones de Managua decidieron no dar lugar al recurso de amparo que los defensores de Marlon Felipe Narváez y su sobrino Albert José Cortés Narváez promovieron a favor de éstos bajo el argumento de que han estado detenidos más de seis meses sin sentencia.
En diciembre del año pasado, Marlon Felipe y Albert José fueron declarados culpables por el asesinato del mayor del Ejército Santiago José Aburto, y condenados a 30 y 15 años de prisión respectivamente, pero el mes pasado la Sala Penal Uno del Tribunal de Apelaciones de Managua decidió anular el juicio y mandar a repetir la vista.
A raíz de eso, los abogados Carlos Garay y José Luis González decidieron promover un recurso de exhibición personal alegando que la ley es clara en decir que cuando hay reo detenido, la sentencia debe ser dictada dentro de los tres meses posteriores a la detención y en este caso sus defendidos han estado presos más de ocho meses, sin embargo los magistrados no dieron lugar a tal argumento.
Garay dijo que ahora sólo les queda esperar lo que resuelva la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, porque la Fiscalía recurrió de casación en contra de lo que resolvió la Sala Penal Uno del Tribunal de Apelaciones de Managua.
“Tenemos confianza en que la Corte va a confirmar la sentencia del Tribunal (de Apelaciones)”, apuntó Garay, quien informó que ya contestaron los agravios que la Fiscalía expresó de forma escrita, y sólo están esperando que el expediente sea remitido al Supremo Tribunal, donde serán citados para audiencia oral.
La Sala Penal Uno decidió mandar a repetir el juicio para los asesinos del mayor, porque consideraron que a los abogados defensores se les debieron dar 15 días para que estudiaran los nuevos elementos de prueba que el acusador particular presentó a llevar su acusación autónoma pidiendo tipificar el delito de homicidio a asesinato, lo que derivó en un defecto absoluto por indefensión.
Pero la Fiscalía alega que los abogados defensores debieron alegar eso durante la audiencia, lo que no hicieron porque cuando el Juez Séptimo Penal de Juicio, Octavio Rothschuh, los mandó a oír sobre las pretensiones del acusador particular, dijeron que no tenían nada que manifestar.
Los hechos por los que los Narváez fueron condenados en primera instancia ocurrieron el 28 de diciembre de 2005, en las inmediaciones de la parada de buses de la Universidad Centroamericana, cuando el mayor, en defensa de dos policías, se enfrentó a balazos contra Marlon Felipe, quien le propinó dos balazos en la cabeza y uno en el abdomen.