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¿Choque cultural o científico?

Ambos tienen especialidades en ginecología y en obstetricia. Tanto el doctor Rafael Cabrera, Presidente de la Asociación Nicaragüense por la vida (Anprovida), como la doctora Ana María Pizarro, fundadora del movimiento Sí Mujer, mantienen sus posiciones de respeto a la vida.

Los argumentos que utilizan ambos son los mismos: jurídicos, científicos, sociales y políticos. Pero en sentidos opuestos.
Pizarro, graduada en dos universidades, en Argentina y en Nicaragua, defiende el aborto terapéutico por ser --según ella-- el procedimiento más viable cuando la vida de la madre corre tantos riesgos que no hay otra salida. Cabrera, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), rechaza rotundamente este procedimiento. A continuación sus opiniones sobre el tema.
Doctora Ana María Pizarro:
“No estamos formados para atender embarazos en niñas”
¿Por qué no se acepta el aborto terapéutico?
Aquí hacen mucho ruido uno o dos ginecólogos que tienen una agenda que no responde a las necesidades del país, que responde por un lado a la jerarquía religiosa y por otro lado responde a lo que en Estados Unidos se conoce como la mayoría moral, la derecha católica republicana, que si bien es minoritariamente numérica, es muy poderosa a nivel de los medios de comunicación.
Acá hay una denominada coalición por la vida donde están jerarcas evangélicos y católicos. Es lógico que todos frente a un proceso electoral correrán a ver quién es más radical, quién está más en contra que se mantenga el aborto terapéutico, porque se presupone que ganan los favores de la dirigencia religiosa.
¿Cuáles son los riesgos del aborto terapéutico?
Para poder establecer el riesgo obstétrico tenemos que echar mano de estadísticas mundiales. Por ejemplo, en cada 100 mil procedimientos de aborto puede ocurrir una muerte.
Los riesgos de avanzar en un embarazo cuando las mujeres tienen problemas serios, enfermedades que pueden agravarse, son enormes comparados con los riesgos de interrumpir un embarazo.
También depende de las semanas de gestación. La mayoría de las legislaciones en el mundo tiene una fecha que son las 12 semanas de gestación, que es el periodo en que el aborto tiene un riesgo sumamente bajo.
Y a partir de las 12 semanas hasta las 20 semanas, el riesgo aumenta. Por eso se hacen necesarios otras técnicas, mejor entrenamiento y un ambiente quirúrgico.
¿Existen estimaciones sobre el número de abortos que se registran?
En Nicaragua, las estimaciones del año 96, publicadas por el gobierno de Chamorro, decían que había entre 27 mil y 36 mil abortos por año.
Los grupos opuestos a los movimientos de mujeres sostienen que el embarazo en las niñas no es riesgoso. ¿Es realmente así?
Yo soy egresada de dos universidades en Argentina y Nicaragua. Nunca tuve en mis manos un libro, un manual o un compendio que me diga cómo atender embarazos en niñas.
No estamos formados para atender embarazos en niñas, porque de por sí no es propio de la niñez. Ocurren estos casos y el 100 por ciento es por violación. Además de ser un embarazo de altísimo riesgo del que ningún ginecólogo puede asegurar que esa niña va a sobrevivir, de la misma manera nadie puede afirmar que se va o morir.
Pero también vamos a ver las secuelas sicológicas de estar criando el producto de una violación a una edad en que esa niña se tiene que terminar de criar ella misma.
Entonces, no se trata acá de que hay dos bandos, aquí por un lado está la ciencia, está la ley, y por otro lado hay un pequeño grupo fundamentalista católico y evangélico que tiene sus expresiones, la jerarquía religiosa, un determinado y pequeñísimo grupo de médicas y médicos, medios de comunicación muy comprometidos que son muy conocidos en el país, el cual creo que el único que se salva es EL NUEVO DIARIO.
Estos grupos que son por la vida nunca se ocuparon del violador. Fuimos excomulgadas todas las personas que apoyamos a la niña “Rosita”, pero al violador no lo excomulgaron y anda suelto y puede violar a otras niñas más. La doble moral se impuso en Costa Rica y Nicaragua.
“Rosita” no está muerta porque hubo tres médicos que cumplieron lo que dice el Código, que cumplieron con su deber. Hicieron el procedimiento que había sido solicitado no sólo por la niña, sino también por la madre. No hubo delito, se cumplió con la ley.
¿También alegan que los grandes adelantos en la medicina indican que el aborto no tiene razón de ser?
¿Vivimos en Londres, Nueva York, Filadelfia? Si para las mujeres que van a una atención prenatal no tienen siquiera vitaminas para entregarles, tienen que pagar sus exámenes y el día del parto tienen que llevar todo de sus casas, ¿de qué avances de la medicina estamos hablando?
Hablan también que cuando hay una malformación congénita se pueden hacer cirugías intrauterinas. Claro que se pueden hacer. ¿En dónde? ¿En Managua, Chinandega, León?
Doctor Rafael Cabrera:
“Nada que mate puede ser terapéutico”
¿Por qué no está de acuerdo con el aborto terapéutico?
En mi profesión de médico ginecólogo, y yéndome al aspecto eminentemente científico, te diré que la palabra terapéutico significa curar o intentar curar. Y en el aborto, lo que se da es la muerte de un ser humano.
Es un adefesio científico ponerle el nombre de “aborto terapéutico”, porque no cura, sino que mata, y nada que mate puede ser terapéutico.
El argumento que existe para practicarlo es porque la vida de la madre corre peligro con el embarazo. ¿No está de acuerdo?
Si la madre es diabética, va a seguir siendo diabética. Si tiene cáncer, va a seguir teniendo cáncer. Si tiene presión alta, va a seguir teniendo presión alta. No se le está curando nada a la madre.
Si se presentan situaciones de alto riesgo para la madre, ¿no es un atentado contra la vida de ella no practicarle el aborto terapéutico?
No es tan difícil porque nosotros podemos llevar a un niño a viabilidad, interrumpir el embarazo cuando el niño es viable, y pelear con el niño afuera y tener a la madre viva. Ahí lo que hay que hacer es extender la red de servicio, atender la accesibilidad a la población, atender la calidad de los profesionales, de la salud, para que esas muertes que ocurren al final del embarazo no tengan cabida.
¿Qué pasa con las niñas que resultan embarazadas contra su voluntad? Por ejemplo por violaciones.
¿Acaso el niño de una mujer violada es el culpable del crimen que cometió el violador?
Lo pregunto por las condiciones físicas y sicológicas de la menor.
Yo he atendido a niñas embarazadas de diez y doce años, sin ningún problema para la mamá y el niño. En la literatura médica mundial en 1939, Lina Medina, en Perú, tuvo un niño cuando ella tenía cinco años de edad. En El Salvador hace tres años nació un niño de una niña de nueve años de edad. En el Amazonas, ahora en julio, nació un niño de una niña de nueve años de edad.
¿Entonces esto es normal?
Que una niña tenga un embarazo a los nueve años no es esperado, ni es lo deseable. Pero sí es normal que se embarace porque ya su cuerpo está capacitado para tener un bebé.
¿Qué daños puede sufrir una niña embarazada por esa misma condición?
No te voy a decir que no hay riesgos, pero desde el punto de vista físico son superables con la atención médica adecuada. Y en el aspecto sicológico la situación es superable desde el punto de vista del entorno familiar, y el entorno social. No por eso vamos a convertir a las nenas a que maten a un bebé
¿Qué pasa con los familiares de la madre que están convencidos de que lo mejor es el aborto terapéutico?
Que busquen otro médico que sepa manejar casos, que busquen medicinas, que luchen por sus pacientes. Que no se vayan por la solución más fácil de que ya terminó el problema, maté al niño y se acabó. Si un médico es capaz de matar a un niño, ¿confiarías vos en ese médico para salvar tu vida?
¿Qué pasa con ese sector de la población que sostiene que el aborto terapéutico es un derecho de la mujer y que sólo a ella le corresponde la decisión?
Ese derecho sólo existe en la mentalidad de ellos. No está en ninguna declaración de Derechos Humanos nacional ni internacional.