Nacional

Elecciones en Nicaragua serán súper vigiladas


Vladimir López

Las elecciones nacionales, previstas para el próximo cinco de noviembre, estarán “súper vigiladas”, ya que sólo la Misión de la Organización de Estados Americanos será acompañada por 120 observadores internacionales, reveló el jefe de la Misión de la OEA, Guillermo Fernández, durante el informe que brindó ante el Consejo Permanente del organismo multinacional el pasado primero de agosto.
Aunque en su momento EL NUEVO DIARIO publicó extractos del informe, ahora que obtuvimos el documento completo encontramos elementos novedosos que consideramos necesarios que la población conozca.
“El resultado de las elecciones”, dijo Fernández en su informe, “compete exclusivamente a los ciudadanos de Nicaragua que deben expresar su voluntad de manera libre y clara en el proceso electoral”.
Agregó que a la OEA le interesa el fortalecimiento del proceso democrático en el país, “y tiene interés directo en la manera como se desenvuelve el proceso electoral, porque el resultado, como ya lo hemos dicho, es de competencia exclusiva de los ciudadanos nicaragüenses”.
Condiciones preelectorales no se pueden cambiar ahora
“Debemos decir”, expresó, “que las condiciones preelectorales en Nicaragua no son óptimas, pero que se pueden mejorar. Esa opinión ya se expresó por la OEA en 2001 a propósito de las elecciones generales que se celebraron ese año, y figura también en el informe verbal que presenté el 19 de abril de 2006 ante este Consejo”.
Precisó que hay varias áreas donde es necesario seguir trabajando: el conflicto de poderes que se presenta en el sistema político institucional de Nicaragua, la conformación partidaria de los órganos electorales, la Ley Electoral con imprecisiones, las deficiencias del padrón electoral, el carácter inapropiado y lento del proceso de cedulación, las limitaciones operativas y logísticas de las autoridades electorales, y una tradición política polarizada y en ocasiones confrontativa.
“Esas condiciones no son nuevas y no se pueden cambiar en este proceso, en este momento del proceso electoral. No hay consenso ni mayoría en la Asamblea Legislativa de Nicaragua para modificar la estructura y la composición de los órganos electorales ni (para) cambiar la filosofía de la Ley Electoral”, consideró.
Agregó que con esa lógica, de que existen problemas, pero de que es necesario superarlos, ese informe se refiere a los pasos que se han dado hasta ahora en determinadas materias que fueron objeto de preocupación por parte de la Misión de la OEA.
“Es necesario decir”, manifestó, “que las elecciones del próximo cinco de noviembre se presentan como un punto de inflexión de la historia política de Nicaragua. Así la juzgan dirigentes políticos y sociales de ese país”.
Consideró que en Nicaragua se vive un nuevo escenario político con la presencia de cinco candidatos en las elecciones generales. “Además, se da en momentos de definiciones políticas regionales importantes que ustedes conocen mejor que yo”, dijo al dirigirse a los miembros del Consejo Permanente de la OEA.
“Sin ninguna duda”, indicó, “el impacto de elecciones recientes en la región, particularmente las de Costa Rica, Perú y México, influirá en el ánimo de los ciudadanos nicaragüenses, y son muchos los análisis y las expresiones de dirigentes políticos y sociales en donde trasluce preocupación por la forma como el tejido institucional y político de Nicaragua va a enfrentar y resistir las presiones del proceso que se aproxima”.
Reveló que la Misión de la OEA se entrevistó con todos los candidatos a la presidencia de la República de Nicaragua. “Todos ellos han reafirmado su compromiso democrático y han señalado que los hechos respaldan sus palabras. Todos me dijeron que consistieron en los resultados de las elecciones de 1990-1996 y 2001, elecciones que se realizaron con estructuras y reglas semejantes a las actuales, con problemas tal vez, inclusive, más agudos en ese momento que los que tenemos que enfrentar ahora”.
“Ese es el ánimo y la actitud democrática con la que los candidatos se presentan a la prueba del cinco de noviembre”, exclamó.
Destacó que los partidos políticos, los medios, las organizaciones de la sociedad, han denunciado la injerencia externa de diversos tipos en el proceso electoral de Nicaragua. “La OEA ha reiterado la posición que la organización sostuvo en las elecciones peruanas, y que quedaron explícitas en ocasión de la Asamblea (de la OEA) en República Dominicana, de que en todos los estados del sistema tiene la obligación de no intervenir en asuntos internos de otros estados”.
Consideraciones sobre el CSE
El señor Fernández destacó que en las elecciones regionales de la Costa Atlántica, el Consejo Supremo Electoral funcionó como un equipo profesional y presidió una elección normal, pese a los problemas que antecedieron esos comicios.
“Sin embargo”, manifestó, “dadas la naturaleza de la composición del órgano (electoral), las instituciones y los partidos políticos que no están representados en el Consejo Supremo Electoral mantienen una actitud de desconfianza sobre el comportamiento del CSE”.
Señaló que el padrón electoral, para junio, tenía registrados a 3 millones 450 mil ciudadanos, y que el CSE estima que alcanzarán 3 millones 566 mil para el mes de noviembre.
Dijo que en ese padrón, que no ha sido depurado, figuran muchos ciudadanos fallecidos o ausentes, y que la participación de los nicaragüenses en el proceso de verificación fue inferior a lo esperado.