Nacional

Perece niña por balazo "gratuito"

* Hechor supuestamente se defendía de asaltantes

Alberto Cano

JINOTEPE, CARAZO -Fue imposible para los médicos de Jinotepe y del Hospital “Lenín Fonseca”, de Managua, salvar la vida de la pequeña Iris Jorlenis González Sánchez, de 13 años, a quien ya se había diagnosticado muerte cerebral, después de recibir un disparo de revólver calibre 38 por parte de Javier Antonio Martínez González.
El autor se halla detenido desde la tarde del domingo, cuando se dieron los hechos, cerca de la terminal de buses de esta ciudad.
Llevada a morir a su casa
Doña Paula Sánchez dijo visiblemente consternada, que dispuso sacar a su hija del hospital cuando los médicos no le dieron esperanza de vida. “Ella estaba sufriendo mucho y dispusimos trasladarla para que muriera tranquila en su casa y así fue, porque se vino quedando como si el sueño la venciera”, expresó la madre de la pequeña, que ayer fue velada en el barrio Güisquiliapa, al sur de Jinotepe.
Tanto familiares como médicos que atendieron a la chavalita en Jinotepe, se admiraron por la resistencia que tuvo, a pesar de que la bala se le alojó en la región craneal, y causó graves afecciones al cerebro. Finalmente la menor, que cursaba primer año de secundaria en el Instituto “Ramón Matus”, de Jinotepe, se rindió a la muerte, exactamente a las 12 y 45 minutos de la madrugada de ayer.
Juana Mayela Sánchez Valverde, tía de la infortunada niña, dijo que esperan que las autoridades apliquen un buen castigo al homicida, el campesino Javier Antonio Martínez González, de 23 años, originario de Tecomapita, en La Conquista, tras señalar que los delincuentes que supuestamente perseguían a Martínez ya no estaban en el lugar, pese a lo cual el conquisteño insistió en disparar.
Ayer, la Policía pasó el caso al Ministerio Publico, para que Javier Martínez González fuese acusado primero por lesiones graves, pero en vista a que la niña falleció, el caso ahora será tipificado como homicidio culposo, que establece una pena de uno a tres años, en caso de que se compruebe realmente de que el campesino se defendió de los malhechores que lo perseguían para robarle.
El campesino ha dicho que jamás quiso matar a la niña, y que un sujeto al que no pudo identificar lo perseguía para robarle varias cadenas de oro que cargaba, y que para evitar que eso sucediera, sacó el arma y disparó, con tan mala suerte que le dio a la niña, que posteriormente en estado muy grave fue llevada a una Empresa Médica Previsional y luego al Hospital Regional Santiago, desde donde los médicos dijeron que nada se podía hacer, pues sólo un milagro era capaz de hacer que la niña sobreviviera.