Nacional

Jornada en Estelí para recordar Hiroshima


Máximo Rugama

ESTELI
Este seis de agosto se cumple un aniversario más desde que Estados Unidos lanzó la bomba atómica contra Hiroshima y Nagasaki, hecho que causó gran conmoción en el mundo debido a la destrucción y la muerte de miles de personas.
Por ello, miembros de la cooperación japonesa en Nicaragua y estudiantes estelianos recordaron la fecha enviando mil grullas (aves elaboradas con papel) a Japón, con la esperanza de que nunca más vuelva a ocurrir.
El 6 de agosto de 1945 Hiroshima sufrió el primer bombardeo atómico del mundo. Se estima que murieron ciento cincuenta mil personas en el instante mismo de la explosión. En los meses siguientes murieron otras sesenta mil debido a los efectos de la radiación.
Sin embargo, ese total no incluye las víctimas que han venido falleciendo a través de los años. En 2006, siguen muriendo personas a causa de enfermedades y problemas físicos determinados por los efectos de la bomba atómica.
La cooperante de la JICA (agencia de cooperación internacional del Japón) Noriko Kawazoe, quien se encuentra en Estelí, recuerda: “Cuando era niña tuve la oportunidad de conocer a una de las víctimas de la bomba y así ahondé más sobre esa triste historia”.
Kawazoe dice que hasta que muera seguirá contando a niños y jóvenes la magnitud de la guerra y los hechos registrados sobre Hiroshima y Nagasaki en 1945.
Exposiciones en Estelí
Noriko Kawazoe decidió realizar una serie de exposiciones sobre la destrucción que provocó la bomba atómica. Éstas tuvieron lugar en varios centros escolares de Estela, como la Escuela Normal y el Instituto Técnico para la Administración y la Economía.
La cooperante también coordinó similares actividades en León, para que los nicaragüenses conozcan en parte el horror y la crueldad de la bomba atómica.
La cantidad de mil grullas tiene una historia muy triste en una niña de nombre Sadako Sasaki, quien murió por causa de la bomba. Sadako tenía dos años cuando ocurrió el bombardeo. Se crió fuerte y sana, pero diez años más tarde, en 1955, cuando ya estaba en sexto grado, fue ingresada en un hospital por padecer de leucemia. Sadako tenía la creencia de que si doblaba mil grullas de papel se curaría de su enfermedad, por lo que convertía el papel en grullas en todo momento.
En 1958, en el parque Conmemorativo de la Paz en Hiroshima, se erigió el Monumento por la Paz de los Niños, un monumento en que una niña alza una grulla de papel por encima de la cabeza, recordando a Sadako Zazaki.
Debajo del monumento se encuentran estas palabras, talladas en granito negro: “Ésta es nuestra súplica. Éste es nuestro rezo, por la paz en el mundo”. La zona alrededor de esta estatua siempre se encuentra llena de grullas de papel que envía gente de todo el mundo.
En Estelí, más de cuatrocientos los alumnos de la Escuela Normal y otros muchachos participaron en doblar las mil grullas de papel con la esperanza de que haya un mundo de Paz, y enviaron con sus cartas al Parque Conmemorativo de Paz en Hiroshima.