Nacional

Managua superpoblada de bares y cantinas

** Si se le suman cafetines, hoteles y restaurantes, podemos decir que más de la mitad de los capitalinos viven de los expendios de licor ** Atrás quedaron las limitaciones sobre cercanía con escuelas o iglesias e incluso la famosa Ley contra Ruidos ** Todas las instituciones involucradas cobran, aunque el ornato, el atractivo turístico, la seguridad y la salud estén lejos de ser garantizados

Valeria Imhof

Sólo basta una mesa, cuatro sillas, música, y por supuesto el licor o la cerveza para que a partir de este momento el lugar sea apto para llegar a beber en compañía.
De la noche a la mañana usted puede encontrase a la vuelta de la esquina una pulpería o casa de habitación convertida en lo que popularmente se conoce como cantina. Desde los barrios más alejados hasta los residenciales más lujosos cuentan con un expendio de bebidas alcohólicas, además de los bares, restaurantes y discotecas que en los últimos años han proliferado en todos los rincones de Managua.
“Aquí en el Distrito Cinco te encontrás con más expendios de licor que farmacias”, grafica el subcomisionado Javier Obando, jefe de esa delegación policial.
Sólo en esa zona, la Policía Nacional registra unos 553 expendios de licor, en bares, restaurantes, cafetines, hoteles, etc. “En enero nos reunimos con los Comités de Prevención Social del Delito de nuestro Distrito, y el expendio de licor fue el segundo problema que más resiente la población, incluso más que los robos, lesiones, homicidios o drogas”, reveló Obando.
De acuerdo con el jefe policial, en lo que va del año, la Policía del Distrito Cinco ha clausurado unos 13 locales que operaban de manera ilegal, es decir, sin permiso de la Policía, de la Alcaldía, el Ministerio de Salud y el Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur).
“Algunos lugares operaban como cafetines, pero la gente aprovechaba para vender licor y cerveza, esto lo detectamos con ayuda de la población, de los Comités de Prevención del Delito y organizaciones no gubernamentales”, expresó Obando, tras afirmar que es en estos lugares ilegales y cerca de los mercados donde se registran los mayores pleitos causado por el exceso de tragos.
De la misma manera han cerrado 13 locales legales que ocasionaban problemas como alteración al orden público, consumo de drogas y prostitución.
Según Obando, para poder autorizar un negocio, se debe contar primero con el criterio del jefe de sector de la Policía, que verifica si el lugar donde quieren poner el negocio es apto.
“Si está cerca de una iglesia, un hospital, un colegio o unidad militar o policial nosotros no podemos autorizar. Para nosotros es prioridad el clamor de la población, y si la gente nos lo pide, lo cerramos”, aseguró.
Zona Rosa problemática
La llamada Zona Rosa de Managua, ubicada en la carretera a Masaya, es uno de los sectores más problemáticos para la Policía Nacional. “En esta zona hemos tratado de regular el sonido, porque hay mucha gente que vive en los alrededores y se siente afectada, y hemos cerrado establecimientos porque caen en desacato, ya que está prohibido poner parlantes fuera de un negocio donde hay viviendas”, dijo Obando.
A pesar de las disposiciones y prohibiciones se puede ver en Managua expendios de licor ubicados cerca de las escuelas, hospitales y centros de salud. Obando señaló que en algunos casos son los mismos colegios los que dan los avales a los dueños de los bares aduciendo que nos los perjudican.
“Para nosotros eso es incómodo, porque entre menos permisos de expendios de licor damos hay mayor prevención de la actividad delictiva y se disminuyen los delitos de lesiones, homicidio, robos, violaciones, alteraciones al orden público, etc.”.
“Cerro” de solicitudes
Altamirano señaló que su Distrito cuenta con un “cerro” de solicitudes de permisos para la apertura de bares o cantinas. “Tenemos por lo menos entre 80 y 100 solicitudes mensuales, y las hemos rechazado porque son en lugares que no están permitidos”.
El jefe policial atribuyó este negocio a la gran demanda de las bebidas alcohólicas en Nicaragua. “Creemos que es un modus vivendi y parte del libre comercio, que creen que poner un negocio como éste es rentable”, dijo.
El permiso policial para estos establecimientos se debe renovar en el primer trimestre de cada año, y uno de los requisitos es que en el negocio no se hayan registrado actos reñidos con la ley. “Por ejemplo, hemos tenido expendios de licor que han sido expendios de droga y los hemos clausurado”, afirmó Obando.
Aclaró que la Policía no se opone al funcionamiento de estos negocios siempre y cuando cumplan con la ley. “No se trata de prohibirlos, sino de que operen legalmente. Por ejemplo, hasta esta altura tenemos 319 negocios autorizados que no han renovado sus permisos, lo que significa que vamos a cerrarlos”, apuntó.
Negocios como cantinas
Modesto Rojas, Director de Medio Ambiente de la Alcaldía de Managua, dijo que las personas que llegan a la Alcaldía pidiendo permiso para instalar un negocio, omiten señalar que se trata de una cantina o un bar. “Hay personas que han venido diciendo que son negocios de importación y exportación y terminan en un night club o ponen una comidería cerca de una escuela, que después termina en un bailongo”, señaló Rojas.
Dijo que la gente ha encontrado en estos establecimientos una manera de sobrevivir debido al desempleo. “Es un buen negocio, primero te ponen la comidita, después la cervecita y luego ya se convierte en una cantina”, manifestó Rojas.
Ruidos estridentes: grave problema
En febrero de este año, el Concejo aprobó la ordenanza municipal 02-2006, que contempla la aplicación de multas para quienes ocasionen daños ambientales en el municipio de Managua. Multas que van de C$ 1,000 a C$ 5.000 por la contaminación con emisiones de ondas sonoras (ruidos).
Obando dijo que la Policía ha tratado de hacer un trabajo de conciencia más que imponer sanciones. “Aunque tenemos la base legal, hemos hecho un llamado de atención a la población por este problema, no hemos multado ni metido preso a nadie, porque la gente ha atendido los llamados de la Policía”, mencionó.
Sin embargo, Rojas aseguró que aplicarán todo el peso de la ley contra aquellas personas que no respeten la ordenanza, aunque reconoció que todavía falta mucho camino que recorrer. “Comenzamos a gatear y nos hemos encontrado con una serie de problemas. El problema del ruido es grandísimo, no sólo en las cantinas, sino en las iglesias, e inclusive en las casas de las personas particulares”, afirmó.
Ejemplo de esto es el sector del Mercado Periférico, ubicado en la zona oriental de la capital, donde la paz y tranquilidad de los vecinos desapareció súbitamente, cuando las mismas autoridades municipales autorizaron la instalación de dos negocios que tienen a los moradores al borde de un ataque de nervios.
En carta dirigida al alcalde Dionisio Marenco con fecha del 1 de junio del año en curso, vecinos de ese centro de compras denunciaron que la Intendencia autorizó la construcción del bar “Centro Recreativo Periférico” sobre el área verde del mercado. Según los afectados, el ruido perturbador principalmente se origina del bar “Centro Turístico Periférico”, y en el sitio conocido como “El Bailongo de Martín”.
Rojas señaló que se han encontrado con dos tipos de situaciones a la hora de llegar a aplicar la ordenanza: un sector que se preocupa por remediar el problema y otro que aduce que está en su casa y que el ruido es un asunto privado.
“Nosotros creíamos que íbamos a andar de oficio persiguiendo ese problema, pero no hay necesidad porque las denuncias son muchas. Estamos buscando la vía legal para las personas reacias a hacer caso de las notificaciones y a pagar las multas, y que ni siquiera quieren corregir el mal que están haciendo”, dijo Rojas, tras reconocer que hasta el momento no se han aplicado sanciones por contaminación acústica.

¿Papel mojado?
El artículo 33 del Reglamento de Zonificación y Uso del Suelo para el municipio de Managua, aprobado en 1982, señala que no se autorizará la construcción de establecimientos destinados a billares, cantinas, y similares donde se expendan y consuman bebidas alcohólicas dentro de un radio de 400 metros de distancia de una institución educativa, de salud, edificios de culto religioso, cementerios, oficinas públicas, cuarteles, planteles de trabajo, teatros, mercados y centros deportivos.
La distancia será medida del lindero del terreno de los servicios e instalaciones enumerados, al lindero más próximo de los establecimientos de expendio referidos.
El artículo 1 indica que son fines del Reglamento “procurar un ámbito físico-especial, técnicamente ordenado y racional, como soporte de equilibrio del desarrollo integral de la población urbana y rural del área del municipio de Managua”.