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Obsesionado por las matemáticas puras y su poesía

** El recuerdo de Toribio José Matamoros, el joven a quien Noel Ramírez quiso frustrarle el sueño de estudiar Matemática Pura, cuando le dijo en 2002 desde la Presidencia del BCN que “Nicaragua no necesita matemáticos” ** Quien no comprenda la singularidad de esa especialidad no quiere el desarrollo de este país ** Consejos para que no haya “masacres” académicas en la Universidad, y no haya estudiantes traumatizados con los números

Edwin Sánchez

Ver el Xolotlán desde el balcón de El Crucero o contemplar la Laguna de Apoyo, son paisajes que a todos nos impresionan, sin embargo, una pizarra colmada de cifras, de ecuaciones diferenciales, “entes abstractos”, es para el profesor Alfonso Urcuyo la más hermosa de las tarjetas postales que cualquier humano haya admirado jamás.
Su mayor pasión son las matemáticas, y de éstas las más puras. Es un “amante del conocimiento”, como se traduciría del griego su inclinación hacia ese mundo exacto de los números y “sus fórmulas lógicas bien formadas”. Gracias a Dios, cuando contaba con 18 años, jamás se encontró con un presidente del Banco Central de Nicaragua que le enrostrara que “Nicaragua no necesita de matemáticos”. Si no, no lo hubiésemos visto en el American College, donde más que en una universidad, se siente en una catedral ejerciendo su alto sacerdocio: predicar a Pitágoras, Descartes, o las conjeturas que plantea Bernhard Riemann, un reto para la comunidad científica de este siglo.
En un país calificado de poetas, ¿cómo usted es un gran matemático?
Dicen que las matemáticas son poesía. Los grandes matemáticos hacen poesía cuando están haciendo matemática. En el Instituto Nacional de Occidente me bachilleré, tuve verdaderos maestros en el arte de enseñar. En el año básico de la Universidad encontré que me gustaba. Al comienzo lo utilicé como un medio de vida, pero al pasar el tiempo sentí un verdadero gusto por enseñar matemáticas. Ahora es una obsesión.
Las caras de satisfacción de los muchachos cuando están aprendiendo, es uno de los mayores premios que un ser humano puede tener.
¿Cuándo inició la docencia?
Comencé bien joven, a los 18 años. Voy a cumplir 58 años, y llevo 40 años enseñando matemáticas. No sólo eso, sino también en el campo de la física, a nivel de pregrado. Las clases las doy con mi igual forma de desenvolverme en la otra materia.
¿Qué necesitó para avanzar en la carrera?
Disciplina. Dicen que uno nace bueno para algo, si no, las exigencias de la vida hacen que uno se desarrolle. Uno se hace bueno en algo, en el camino. He tenido la dicha de haber contado con cierta inclinación y creo que me he hecho regular en algo. Los estudiantes son mi mejor carta de presentación sobre lo que yo enseño.
Estudié en León, con profesores buenísimos como el licenciado Martínez (q.e.p.d.) y Valerio Hernández. Me despertaron el ánimo. A partir de ahí comencé dando clases en los Cursos Intensivos.
¿Estar frente a la pizarra llena de números y ecuaciones, es como estar ante un bello panorama?
Es un panorama. Tengo amigos que son profesores de Educación Media, que cuando platican con otros dicen: “Alfonso es un maestro de la pizarra”. A mí me encanta ser ordenadísimo en la pizarra. Yo la lleno con dos objetivos: que el estudiante siempre tenga en la pizarra lo que yo le estoy enseñando, y otro, lo que usted dice: me da satisfacción ver lo que yo estoy enseñando y saber que mis estudiantes lo están aprendiendo. He sido muy exigente con mis estudiantes. A lo mejor se sienten un poquito molestos por el grado de disciplina que yo trato de imponerle en mis clases, pero para mí la disciplina, la puntualidad, la responsabilidad son atributos que yo trato que el estudiante los cultive.
¿Está hablando de los profesores, los planes educativos y no sólo de los estudiantes?
Me refiero a los profesores que han enseñado matemáticas y demás áreas, porque hay que fomentar una cultura de estudio en los estudiantes. Si vinieran con esa cultura de estudio a la universidad, fuera más fácil para nosotros enseñarles matemática, que es la dificultad máxima que experimentan los estudiantes en la universidad.
Cada año se ven verdaderas masacres académicas en matemática. ¿Por qué esta situación?
He dicho que se implementen cursos de matemáticas pre básicas. La principal causa de ese desastre es que en los colegios de secundaria, en general, se falla en alguna forma de supervisión por parte de los directores y los profesores en cuanto a las exigencias que se le deben prestar a la matemática, principalmente al álgebra. Ésta es la llave de todo lo que enseñamos en las universidades. Si no se le da eso, es como que no queremos que un niño aprenda a caminar: el álgebra constituye los primeros pasitos en las matemáticas.
Si alguien no ha hecho álgebra buena, que es una etapa de secundaria, va a fallar en ecuaciones diferenciales. Mi recomendación para mejorar este problema, es que se estudie. Ni los profesores de la UNI ni de la UNAN son los culpables (de tantos aplazados). Los culpables son, que me disculpen mis estudiantes, ellos, que no se han dedicado a estudiar temas elementales del álgebra.
Sin embargo, hay profesores que traumatizan con la enseñanza y espantan a los estudiantes.
Existimos algunos profesores que nos encargamos de meter el mono por las enseñanzas de las matemáticas, y eso perjudica a nuestros estudiantes. Llegan con el temor de que eso es difícil porque se lo han inculcado desde sus años anteriores. Es una labor que debemos hacer los profesores de Educación Media: hacerle sentir al muchacho que están con un amigo, y que yendo de la mano juntos vamos a salvar cualquier dificultad. No hay que inculcar temor: al contrario, las matemáticas son lindas.
Luis Gutiérrez, profesor, dice que las matemáticas son fáciles. Quizás no sean tan fáciles, pero sí requiere un poquito de disciplina, esfuerzo como todo en la vida.
---- Recuadro---
El poder y el
matemático
Cuando uno ve tanto entusiasmo en un hombre por las matemáticas, a la mente retorna el drama que sintetiza los últimos 16 años de Nicaragua: el Poder, representado por el entonces Presidente del Banco Central de Nicaragua --- el hoy diputado Noel Ramírez---, con tantas cuentas pendientes con la nación, porque para la justicia, la Contraloría y el Parlamento es casi un prócer de la transparencia; y nuestro país, representado por Toribio José Matamoros, con un promedio de lujo de 99.75, que quería estudiar Matemáticas Puras. El alto funcionario le negó su aspiración de ser becado por la institución, que sí era muy generosa con su propio hijo.
--- Vimos las causas estudiante- profesor. Pero también está otro factor: el Poder. Hace algunos años José Toribio solicitó una beca a Noel Ramírez, Presidente del BCN, para estudiar Matemáticas Puras y éste le respondió que para qué Nicaragua necesitaba que alguien estudiara “eso”.
Que me permita disentir del doctor Ramírez, pero las Matemáticas Puras son necesarias para que nosotros, los que somos graduados en esta especialidad podamos entregarnos en cuerpo y alma para las enseñanzas de las matemáticas. Un ingeniero civil, industrial, que en gran medida son profesores de matemáticas, fueron formados por profesores de matemáticas puras.
--- Ramírez le dijo a José Toribio, con desprecio, que para qué servía eso en Nicaragua.
Lastimosamente, los matemáticos puros en Nicaragua, estamos completamente dedicado a la docencia. Pero aquí veo la aplicación: nos abre las puertas de cualquier otra carrera de la educación superior, por ejemplo: estudiar estadísticas, cualquier ciencia que esté relacionado con las matemáticas.
Nosotros formamos a los ingenieros, a los hijos de las personas que están en las altas esferas políticas. Si tuviésemos un ministro de Educación, de Fomento, de Comercio, sin menospreciar los títulos que los actuales puedan tener, este país creo que avanzaría mejor, más ordenado. El mismo nombre lo dice: Matemáticas Puras, pretendemos la pureza.
A la hora del desarrollo económico y social del país, tiene el bagaje espiritual para poder llevar a cabo todos los programas que se implemente. Principalmente veo las necesidades de matemáticos e ingenieros en un Ministerio de Educación, en un Ministerio de Comercio, de Industria. Me parece que tiene mejor visión un matemático puro, sin menospreciar a los que están actualmente, que son capaces.
La irresponsabilidad del ex del BCN
--- Por lo que me dice, entiendo que tener desprecio a una especialidad tan fundamental y clave en el desarrollo del país es una completa ignorancia.
Tal vez no lo catalogue de ignorancia, pero no es una actitud responsable de una persona que está a cargo de un alto puesto político que se exprese con desprecio de una carrera que es bien difícil, bien sacrificada, pero hay veces que ellos han tenido hasta la osadía de decir de que los mismos médicos no son productivo ni los maestros, pero sin nosotros no estaría el país plagado, lleno de personas que sirven en el país a su desarrollo social y económico.
Yo disiento sinceramente de los que opinan con desprecio de las matemáticas puras. No es cualquiera el que estudia esta carrera.
---- ¿Son contados?
Somos contados en Matemáticas Puras, yo soy uno de ellos, con mucha honra, con mucho honor, formados por profesores de Matemáticas Puras que todavía ejercen su labor en la UNAN de León y que lo único que merecen es respeto: los licenciados Martínez, Hernández, Antón… a ellos mis más profundos respetos.
---- Recuadro---
La vida de un
matemático
Fuera de las aulas, un matemático que vive de la precisión, de la exactitud en lo que hace frente a los alumnos, también lleva una vida ordenada, pero también sabe que ésta tiene algo de las ecuaciones: al menos con sus “dos o más incógnitas”, en alguna esquina de la existencia, aunque el matemático puro quisiera dar con esa igualdad encontrada entre dos “expresiones matemáticas” más allá de los números.
“La mayoría de los matemáticos puros estamos en las aulas universitarias, pero nuestros tiempos extras son las de cualquier profesional en Nicaragua: nos reunimos con amigos, vamos a fiestas”.
El profesor Urcuyo año con año, semestre con semestre, perfecciona sus programas y planes de clases. “Esto que ando, un cuaderno, es diferentísimo de lo que usé el cuatrimestre pasado. Esto me lleva a perfeccionar mi manera de llegarle al estudiante”.
Yo estudio todavía, confiesa. “Llego a mi casa a leer. Mi estudio está dirigido a sacar de los textos el material que es difícil de enseñar y yo transformarlo para hacérselo llegar a ellos de una manera fácil”.
Pero si al maestro le encanta Julio Iglesias y José José, poco o nada tiene ahora que ver con gustos de películas. “Viajo diario de León a Managua, desde las cuatro de la mañana, pues tengo clases a las siete, y me voy a las tres de la tarde a esa ciudad”. Con todo, se las ingenia para pasarla bien: “Cuando leo un libro de matemáticas, me encanta encontrarme con un problema tradicional y que los escritores nuevos lo abordan de otra manera. No hay nada más lindo cuando uno resuelve un problema que le ha mantenido ocupada la mente todo el tiempo. Eso no tiene comparación”.
El profesor dijo además que le duele ver a una persona que se parte la vida trabajando para conseguir un poquito de sustento en su casa, mientras otras que no hacen prácticamente nada, lo tienen todo. Debe haber igualdad social, sostiene. “Esto no es envidia, sino que es desigualdad de oportunidades. Y eso está en las manos de los políticos, de la Asamblea Nacional”, expresó.

Recomendación a estudiantes
Disuadirlo, que entre al estudio. Si el estudiante es consciente de que tiene problemas con las matemáticas básicas, debe comenzar con un buen estudio de éstas, es fácil, cualquier colegio de secundaria se lo presta. Debe repasar el álgebra de secundaria, II y III años. Recomiendo la disciplina, ganas de estudiar. Cuando uno hace las cosas con ganas, lo que da son buenos frutos. Llamo a los padres de familia a que cooperen con los profesores de matemáticas, a vigilar a sus hijos. No es asunto de que “ya estoy grande”. Hay que implantarle un régimen de estudio: su ocupación es ser estudiante.