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“Estable, buen ánimo”

* Asegura, según lectura en “Mesa Redonda”, “que situación se mantendrá muchos días ANTES DE DAR UN VEREDICTO” * Población cubana serena, país está en calma, pero “preparándose para lo que viene” * Flanqueado por las Fuerzas Armadas y el Partido comunista, Raúl Castro pasa sus primeras horas de gobierno

LA HABANA, AFP -El presidente de Cuba, Fidel Castro, anunció este martes que se encuentra "estable" y de "buen ánimo", pero que la evolución de su salud necesita del "transcurso del tiempo", dijo en un comunicado leído por televisión.
Castro, de 79 años, había cedido el lunes el gobierno a su hermano Raúl, por primera vez en casi 48 años desde el triunfo de la Revolución, debido a una crisis intestinal que obligó a operarlo.
"Puedo decir --señaló Castro en un comunicado-- que es una situación estable, pero una evolución general del estado de salud necesita el transcurso del tiempo, lo más que podría decir es que la situación se mantendrá estable en muchos días, antes de poder dar un veredicto"
"De ánimo me encuentro perfectamente bien, y lo importante es que en el país todo marcha y marchará perfectamente bien, el país está preparado para su defensa por las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el pueblo", añadió en el texto leído en el programa “Mesa Redonda”.
Echando a andar la maquinaria de la sucesión, Castro delegó en su hermano, de forma provisional, sus funciones como máximo líder del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), comandante en jefe de las Fuerzas Armadas y presidente del Consejo de Estado y de Gobierno, las máximas instancias del poder en la isla.
Raúl Castro, quien siempre ha estado a la sombra de Fidel, es considerado un hombre pragmático, cabeza de los generales y de los comandantes históricos de la revolución.
Población serena, pero expectante
Sacudidos por el quebranto de salud que obligó a Fidel Castro a dejar el poder en manos de su hermano Raúl, los cubanos siguen su vida normal, aunque especulan sobre su futuro y el verdadero estado de salud del hombre que ha regido sus vidas durante casi medio siglo.
La noticia cayó como una "bomba" en Cuba la noche del lunes, pero este martes la población asumió con relativa calma el primer día en que no es gobernada por Fidel Castro, el líder que marcó la vida de las últimas cuatro generaciones de cubanos.
No se habla de otra cosa en esquinas, parques, tiendas, casas y centros de trabajo de La Habana y las provincias del país, donde no se paralizó ninguna actividad económica, social o cultural.
En sectores de La Habana, como el casco histórico, se notaba, no obstante, la presencia de militares, en tanto que las Brigadas de Respuesta Rápida fueron activadas en ciertos barrios ante una eventual acción de opositores, informaron a la AFP algunos vecinos.
Once millones de cubanos en la isla esperaban con impaciencia un reporte del estado de salud del casi octogenario gobernante, quien la noche del lunes les anunció, en una proclama leída en televisión por su secretario personal, que cedía provisionalmente el poder a su hermano, tras ser operado por una crisis intestinal.
“Preparándose para lo que viene”
"No sé si pensar que nos están preparando para lo que va a venir por su avanzada edad. Él ya no está para esas correrías", dijo a la AFP un hombre de 52 años, vecino de El Vedado, y que trabaja de custodio en un barrio capitalino.
"Ya debería dejar el poder. Yo no quiero que se muera Fidel, la gente lo que quiere es que ya se vaya, pero que se reponga", manifestó una mujer de 62 años, servidora doméstica en el sector residencial de Miramar.
La jornada de trabajo comenzó en algunas instituciones estatales, como en la Aduana del Puerto de La Habana, con "actos de reafirmación revolucionaria", durante los que los empleados ratifican su apoyo a la revolución, al "Comandante en Jefe" y ahora al sucesor.
"Yo soy fidelista y espero que se reponga, porque Fidel es único", dijo a la AFP un joven de 22 años, quien vive en la Playa Baracoa (oeste), pero trabaja en la empresa de teléfonos, en el centro de La Habana.
Muchos perciben la situación como "muy seria". Acostumbrados a ver a Castro como un roble, recuerdan que ésta es la primera vez que entrega sus funciones plenas, lo que no hizo cuando se desmayó en junio de 2001 o sufrió una caída en octubre de 2004 que le fracturó el hombro derecho y la rodilla izquierda.
Algunos, no obstante, confían en la pronta recuperación de Castro, decano de los gobernantes del mundo. "Va a haber los que quieran formar alboroto, pero la vida continúa. Él sale de ésta", dijo un joven de 29 años de un sector residencial del oeste de la ciudad.
Viendo al futuro
Otros comentaban sobre cómo veían un futuro con Raúl Castro en el poder. "Fidel es más político, el otro no es fácil", dijo a la AFP una mujer de 50 años que habita en el reparto Guiteras, en el este de La Habana.
En las calles se apreciaba gente leyendo la primera plana del diario oficial Granma, ocupada por completo por la proclama. Los medios cubanos, bajo control del Estado, repetían el texto leído la noche del lunes por el secretario personal de Castro, Carlos Valenciaga.
En contraste, en Miami, la llamada capital del exilio cubano, miles se lanzaron a las calles a celebrar y desear la muerte a Fidel Castro, con la esperanza de que la inédita medida marque el "principio del fin" de su régimen.
Una avalancha de llamadas telefónicas colapsó las comunicaciones entre Miami y La Habana, y dejó algunos teléfonos interrumpidos durante el día.
Raúl en sus primeras horas de gobierno
Flanqueado por el Partido Comunista y los cuerpos armados, Raúl Castro, de 75 años, asume por primera vez el reto de sustituir provisionalmente en el poder de Cuba a su casi octogenario hermano Fidel Castro, a cuya sombra ha caminado siempre.
Prevista desde hace muchos años, el engranaje de la sucesión arrancó con la repetida condicionante de ser "provisionalmente", que confiere a sus seguidores una especie de tregua, con esperanza de recuperación de la salud del presidente o de madurar mentalmente un desenlace fatal.
“Ensayo a telón abierto”
Aun así, este ensayo a telón abierto, con público y crítica en la sala, comenzó en Cuba sin alteraciones, pues todos saben que Raúl Castro, Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), goza de resuelto apoyo de esa institución y del Ministerio del Interior.
Después de la conmoción que significó para el Ministerio del Interior el caso Ochoa, en 1989, donde altos oficiales y hasta el propio ministro José Abrantes, estuvieron implicados, la jefatura de esa institución fue ocupada por mandos de las FAR, incluyendo al nuevo ministro, el general Abelardo Colomé, un hombre cercano a Raúl.
Aunque el exilio cubano en Miami habla frecuentemente de disidencia en las FAR y de una joven oficialidad partidaria de reformas, dentro de los cuerpos armados cubanos hay una nutrida presencia del PCC, y en sus filas se desarrolla un fuerte trabajo político e ideológico.
Dentro de los 21 miembros del Buró Político, máxima instancia del PCC, cuatro son generales en activo, un quinto ocupa el Ministerio del Azúcar, sin contar a Fidel y Raúl Castro, Comandante en Jefe y Ministro de las FAR, respectivamente.
La influencia de las FAR
Pero las FAR no sólo significan el control militar. Coroneles y generales designados por Raúl manejan buena parte de la infraestructura turística y la producción agroalimentaria, y en su sistema industrial se han ensayado nuevos esquemas productivos para luego extenderlos a todo el país.
A menudo considerado más pragmático, a veces se atribuye a Raúl Castro una voluntad de reforma inspirada en las experiencias china y vietnamita, en las cuales parece muy interesado, dado sus frecuentes visitas a Pekín y Hanoi.
"Sería interesante ver cómo reacciona Raúl cuando se vea libre de la influencia que ha ejercido su hermano durante casi 50 años. Controla las Fuerzas Armadas, los servicios de seguridad y una gran parte de la economía", sostiene Brian Latell, ex analista de la CIA.
El pasado 14 de junio, ante la alta oficialidad, Raúl se encargó de perfilar el modelo sucesorio en Cuba, aclarando que la revolución tiene un sólo Comandante en Jefe y que su único "digno sucesor" es el PCC.
Para Frank Mora, experto en asuntos militares cubanos del Colegio Nacional de Guerra en Washington, "el estilo de movilización popular de Fidel enfatiza su autoridad carismática, pero el futuro gobierno no puede hacer lo mismo, de ahí la necesidad de construir e incluso legitimar organizaciones políticas como el partido".
Sin el carisma y la capacidad de su hermano Fidel, Raúl ha sido sin embargo duro fiscal de corruptos, disidentes y desviados dentro de las filas del PCC, donde goza de respeto y de elementos subjetivos importantes en una foja de dirigente en Cuba; valor personal, decisión e historia de lucha.
Con una voz ronca de tono imperativo e imagen de hombre duro que prevaleció por décadas, Raúl Castro asume el poder dos meses después de cumplir 75 años, ocasión en que los medios se encargaron de dar una imagen mucho más humanizada del general, que se aproxima a lo que muchos denominan el típico cubano.
Así, flanqueado por el PCC y los cuerpos armados, Raúl Castro asume provisionalmente el poder de Cuba, hasta que su hermano Fidel se restablezca, o hasta que su salud de 75 años se lo permita.